Corro de Valdefresno (m): Las perlas bajaron de la montaña a la Sobarriba, Chelín y Rodri, que tiró a Uco; ganaron junto a Mondelo y Pedro

Rodri ‘La Perla’ consigue la primera derrota en esta Liga de Tomasuco; Chelín gana en medios y también la mejor caída; junto a Carlitos Mondelo y Kamikaze Alvarado

26/07/2026
 Actualizado a 26/07/2026
La emocionante final de semipesados entre Rodri y Tomasuco se solventó con victoria de La Perla / FERNANDO OTERO
La emocionante final de semipesados entre Rodri y Tomasuco se solventó con victoria de La Perla / FERNANDO OTERO

Decir La Sobarriba es «cosa mayor» en la lucha leonesa y esta comarca siempre responde, «siempre pasa algo en la Soba» se suele repetir. Y ayer también pasó. Primero una felicidad con una muy buena entrada y más para los tiempos que corren, hasta el sol se acostó pronto y hasta el presidente de la Diputación se acercó a «aprender a caer»... en expresión propia.  

Es La Soba un lugar tan diferente que incluso se acuñó para él (Elegante dixit) la definición de «La Ribera de la Montaña o viceversa». Ayer fue viceversa, la Montaña de la Ribera, pues de las tierras altas bajaron a La Soba las dos perlas que más dieron que hablar... y luchar. El primero fue en medios, ese Curro Romero de la lucha, capaz de todo o nada, de ser perla o chatarra. Se llama José Luis García. Le llaman Chelo o Chelín. Bien es cierto que este año está siendo más perla. Y ayer no se lo pusieron fácil en Valdefresno pues primero se tuvo que ver con David Riaño, el líder, y remató su victoria con una cadrilada ‘made in Chelo’ que la grada sugirió con cierta insistencia: «Anota para la mejor caída», pues aquí siempre hay un artístico trofeo a la mejor caída. Se lo tomó bien El Pistolero Silencioso: "No pongas hoy que no hice nada... que colaboré a la mejor caída".  

Pero no estraba todo hecho. En la final le esperaba un motivado Fer, de Villavente, allí a tiro de piedra de Valdefresno. Sus paisanos recordaban que el año pasado ganó aquí y también él lo tiene muy presente. De hecho dio unos esperanzadores primeros pasos al derrotar con contundencia a Chesco y después a un Carlos Fernández, de Velilla pero criado para la lucha en ‘la Soba’, que dejó una cadrilada de las suyas pero acabó cediendo a los sueños de Fer. La final era de altura y emoción... pero Chelo estaba en el día bueno. Lo solventó con dos enteras de las suyas, de las que gustan a la grada pues Chelo no sabe dar caídas feas. «Guapas como yo», dice con gracia ese Chelo que lo mismo viene a luchar en zapatillas de felpa que se enfunda la gorra de chulapo.

Edi la gemela, decía: "Si gana mi hermano Chelo... lucho". Chelo ganó pero ella no luchó

Algunos espectadores de la comarca decían que Fer tal vez forzó demasiado en la fiesta previa; pero no faltaba quien contraargumentaba: "Esa disculpa con Chelín no vale".
La victoria de ayer debía traer alegría aparejada. Su hermana Edi, actual campeona de pesados desmotivada hasta no haber debutado, no debía confiar mucho en él pues cuando le pedían que luchara decía:«Si gana Chelo... lucho». Chelo ganó y ella no luchó. Ahí lo dejo

La segunda perla llegó precisamente de La Perla, y no es un juego de palabras, en semipesados. La categoría en la que reinaba con mano de hierro Tomasucio de La Vecilla, invicto... hasta ayer. La grada animaba al local Adri, un grande, sin duda. Y si sumas a la calidad del de Villavente la magia del corro de La Soba... Lo intentó Adri, que hasta tuvo de rodillas a Uco; también le sacó arriba y Tomasuco le dio la vuelta en el aire... resultó imposible.
Se notaba la decepción de Adri... tal vez no por él, sí por su tierra. Y por una idea noble, quería dedicárselo a ese Jorge Iglesias Oricheta que había formado parte en lo luchístico de esta tierra y de su lucha. Por suerte, el trofeo a la mejor caída lleva el nombre de Jorge, para que el olvido no se abra camino en una tierra agradecida. Y que no olvida.  

Derrotado Adri, en la final estaba Rodri esperando a Tomasuco, al que llaman La Perla porque cuando es perla... todo puede ser. Lucha le sobra, arte asimismo, genética lleva en la sangre pero ya se temía que la cabeza le jugara una mala pasada. No fue el caso. Era perla La Perla. Un combate para el recuerdo. Estaban a caída y medía, se agarraron para la definitiva, la de la verdad. Eran las 20,48 horas y se hizo el silencio en la grada, nadie se atrevía a aventurar nada y Rodri le arrancó la media que le hacía falta. Miró al cielo. Golpeó al viento con el puño y poco más, no es de exteriorizar Rodrigo pero la procesión, llámale alegría o emoción, sí que iba muy por dentro. Mucho. Y más en su rincón.

Antes de estos momentos, al principio del corro se disputó ligeros, que la Soba tiene suerte hasta en las rotaciones y todo empezó con ligeros; «como dios manda», decían ellos. Lo había ganado con emoción Carlos Mondelo, del cercano lugar de Santibáñez, que se sentía en casa. Hay en ligeros una batalla a tres —Mondelo, Flori y Sergio La Saeta—en la que todo es posible. Y la buena lucha está segura con ellos.

Carlos Mondelo, a la postre vencedor del corro, y el veterano Diego Arce / FERNANDO OTERO
Carlos Mondelo, a la postre vencedor del corro, y el veterano Diego Arce / FERNANDO OTERO


No se lo pusieron fácil, tampoco, a Mondelo. Tuvo que derrotar a Diego Arce, a Flori y a Sergio, que es tanto como decir que para ganar «preparó la trilla», decían dos paisanos de La Sobarriba que saben mucho de viejas peleas... Y nuevas, que son de los habituales. Es increíble cómo se revuelve Mondelo, como busca soluciones para lo casi imposible.

Y en pesados ganó Pedro. Ganó a Caberín en la final, nada nuevo. Pero ayer, como ya se había visto en ligeros femenina, la pasividad pitada a un solo luchador se mostró como una solución eficaz y, al verla Abel, en este caso, se dasató ‘la tormenta’ de la necesidad. Y Pedro se lo llevó a la contra

Para que nada faltara en La Soba se vivió, en la lucha por la tercera plaza, el enfrentamiento padre/hijo, entre Víctor El Canario y Vitorín, El Niño, con anécdota ya desde el momento de cambiar la camiseta uno de los dos y el chaval quería que la cambiara el padre: "Lo que faltaba".  Dio juego el combate, le ponen gracia... y ganó el hijo.

Fin a una tarde-noche de verdadera lucha. Hacen falta muchas más, aunque si duraran algo menos... 

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