Eran las nueve y cuarto. Casi cuatro horas de corro. José Luis García Abreus, Chelo el de Puente, el tipo simpático de boina y zapatillas de felpa, el chaval que se hace querer porque no exhibe una pizca de maldad y sí toneladas de deportividad, de buen rollo... y de unas cadriladas al cielo, a los cables que decían los clásicos, que firmarían los mejores de la historia pues regala segundos de vuelo sin motor que no se borran de la retina. Ya había dejado en Riaño algunas, aplaudidas, ante quien nunca te lo pone fácil, como Víctor Llamazares... Se intuía algo grande y, además, Chelo se había apuntado por Riaño, «su objeto de deseo», explicaban los suyos, que estaban en la grada, entre ellos sus dos hermanas: Édili y Paula, las gemelas.

Esperó Chelo la final, ante el navarro Ibai Gracia, más concentrado que nunca, en cuclillas, a su lado se le oía pensar, se le intuía soñar. Llegó la hora de la verdad. Las nueve y cuarto, Ante él no estaba cualquiera, ni mucho menos, Ibai Gracia, un subcampeón de Europa de lucha sambo, el primer español en lograr una medalla de esa especialidad desde el año 2008. Chelo lo sabía.
Se agarran. Y Chelo ejerce de El Turbo de Riaño. En cinco segundos saca una cadrilada, de las suyas; Ibai se aferra a él y el de Riaño/Puente se suelta. Así lo pitan los árbitros, suenan silbidos en la grada y Chelo —que se está jugando su corro más importante— le dice a la grada que «está bien", y él les hace el gesto de que se soltó». Se volvieron a agarrar y en otros pocos segundos repite la cadrilada, esta vez de verdad, buena, entera a su favor. La grada comienza a reventar.
Ibai hace honor a su palmarés y responde con una media vuelta eléctrica; entera para él. Sonríe Chelo al pensar lo que le ha hecho, incluso aplaude a su rival. No quedan tipos como él, con tanta verdad como José Luis.
El público es consciente de que lo que está pasanso es único. Llevaban 20 segundos y se habían dado cuatro caídas, para colocarse los dos a las puertas de la victoria... que se resistía a llegar pues hubo dos caídas nulas más que el público agradeció, no porque las viera justas sino porque querían seguir viendo lucha. Viendo esa lucha. Pero ya era la hora de la verdad. Se agarran y Chelo saca... ¿qué? Una cadrilada al cielo.
Y al cielo se va Chelo detrás. Se queda de rodillas, se tapa la cara, no se lo acaba de creer. Ibai le mira, tampoco se cree lo que le ha tocado vivir. Tarda en levantarlo, sabe que tiene que darle tiempo para digerir tanta emoción y para que reciba la ovación que retumba en las gradas.
La afición, por una vez, enloquece como hace muchos años que no pasaba, ni en Riaño ni en ninguna parte. Carlitos Cuenya, ex luchador y gran teórico, sentencia: «Lucha de la buena». Nacho, el de Matadeón:«Esto es lucha, así se hace afición». Ernesto: «Muy grande Chelo»... y Edi, su hermana: «Tengo yo más agujetas que él, qué nervios, mañana me duele todo». Paula, la otra gemela: «Hemos empujado todos ¡Qué grande el niño!».

El chaval vive en la nube pero siempre es ángel, nunca demonio. Se da cuenta de que le han ido a felicitar y con la emoción se le pasó recibirla... vuelve sobre sus pasos para pedir perdón. Y explica su emoción: «Ni Liga, ni Provincial, ni Europeo... mi sueño es éste, ganar en Riaño. Por eso me apunté por Riaño pero, la verdad, ni en los mejores sueños creí que iba a ser así». Ibai mira. Sonríe. Sabe que es la derrota más bella que pudo tener.
Las victorias de Florián Yugueros, Tomasuco y Pedro El Kamikaze completaron el palmarés de la gran tarde de Chelo
Me tendrán que perdonar los otros protagonistas de la tarde pues es cierto que habían pasado muchas cosas en Riaño, pero lo de Chelo al Cielo difuminó todo lo demás... Flori, por ejemplo, se reencontró con la victoria después de que Mondelo ganara al líder, Sergio, al que, por cierto, había acudido a ver el ganadero trashumante José Manuel, que tuvo a La Saeta de pastor voluntario cuando subía. «Es una chaval extraordinario», dice.
Gran tarde de Florián que, seguramente, querría dedicárselo a su padre que ha pasado «por el taller» hace poco y se va recuperando.
Otro protagonista fue, cómo no, Tomasuco, que es de La Vecilla pero luchaba en el pueblo donde trabaja, está destinado en su cuartel, y estaría algo más motivado, si es posible. Dejó en la hierba otra lección, primero ante un Rodri que no hubiera luchado de no ser en Riaño pues una costilla "le aprieta"; después remató ante el poderoso Adrián el de la Sobarriba. Pero daba la impresión de que hasta ellos eran conscientes de que la grada aún estaba con la resaca de la victoria de Chelo...
Y la otra noticia fue Alvarado, más buen no noticia pues ya se sabe que no lo es una nueva victoria. Taambién para él era especial Riaño, por cercanía, pues se apuntó por Remolina, la tierra del patriarca de losAlvarado y también viejo luchador, Antonio. Suman los tres y siguen su camino, pero estoy seguro de que ceden su espacio y noticia a mayor gloria de un chaval que calza zapatillas de felpa, calienta las ideas con boina y vive detrás de una sonrisa y una cadrilada.
CLASIFICACIONES:
LIGEROS:
1º: Florián M. Yugueros, de Sorriba
2º. Carlos Mondelo, de Santibáñez de P
3º: Sergio López, La Saeta de Grandoso
4º: Alejandro Franco, El Halconero de Arcahueja
MEDIOS:
1º: José Luis García Abreus, Chelo de Riaño
2º: Ibai Gracia, de Navarra
3º: Fernando Rodríguez, de Villavente
4º. Víctor Llamazares, de Valderrueda
SEMIPESADOS:
1º: Tomás González, Uco de La Vecilla
2º. Adrián Rodríguez, de Villavente
3º: Rodrigo Fuentes, La Perla de Prioro
4º: Mathew, de Inglaterra
PESADOS:
1º: Pedro Alvarado, El Kamikaze de Remolina
2º:Omar Liquete, del Ferral del Bernesga
3º. Edgar Cuesta, de Mozos de Cea
4º: No hubo cuarto clasificado
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