Prioro tiene una Catedral, la de la lucha en la montaña, y una cuna, la de la trashumancia, que es la lucha por la vida. Y en el corro de lucha se nota, la hierba del corro absorbe toda esta esencia. Se nota en cada segundo, en cada caída. Ayer hubo un momento muy especial, en la final de semipesados, cuando el luchador local Rodri sacaba una cadrilada a Adri el de Villavente, que se notó cómo todo el corro iba empujando al alimón con La Perla. Primero por cómo subía hacia el cielo al de La Sobarriba, después porque el aplauso de la grada, de su pueblo, iba creciendo con la misma potencia que subía la cadrilada. Para coincidir la llegada al suelo con la ovación más cerrada de la tarde, en La Catedral de su pueblo.
Y ya no os cuento cuando unos segundos más tarde Rodri remató la tarde, el corro y, una vez más, fue La Perla y estuvo en Perla, ganó en sus raíces, sonrío feliz, pego un puñetazo al cielo este paisano que pocas veces muestra sus sentimientos.
Pero ganar en la Catedral... bien merece una puñetazo al cielo.
No fue el único momento. En Prioro todo tiene sentido. Homenajear al maestro Carlos Cuenya, el que más sabe de lucha, o a Marino, el mejor pastor.
Antes de ese momento mágico de la victoria de La Perla, habíamos vivido una categoría de medios que solo se puede disfrutar en sitios así y que acabó con dos ‘nómadas’ llamando a la puerta de la Catedral para entrar en su santoral: Ibai Gracia, un navarro Icampeón del mundo de sambo playa, y Alberto Gaitero, olímpico en judo, que venía de haber apeado en semifinales a dos ilustres de la lucha leonesa: Víctor Llamazares y David Riaño, el líder. Antes había pasado, por ejemplo, que Alberto Gaitero, El Olímpico, le levantó un combate a Chelín, cuando el de Puente Almuhey llevaba caída y media a su favor y vio cómo, en 5 segundos lo perdió todo. Todavía lo está pensando el niño de "las García"
Esperaban para la final los dos nómadas cuando se acerca Gasi, el gran Gatsi, y les deseó suerte a los dos. Se miraron y lo dijeron:«No se puede ser más majo que este chaval, Gasi».
No les falta razón. Pero el buen rollo se acabó cuando salieron a disputar la final. A cara de perro. Como judokas que luchan, como luchadores que saben que están llamando a la puerta de la Catedral. Empataron a una caída cada uno... la grada debatía si la Catedral querría incorporar a sus altares a un vallisoletano de Laguna de Duero (Gaitero) o a un navarro (Ibai). El destino, y la lucha, quiso que fuera el navarro Ibai Gracia. Tal vez eligió la Catedral al más cercano a las esencias de la lucha leonesa. Incluso el ex luchador Javi Remolina le daba una visión poética, unos versos del gran pastor Miguel Hernández, nada mejor para Prioro, que recordó aquellos versos del poeta de Orihuela:« Leoneses, navarros, dueños / del hambre, el sudor y el hacha, / reyes de la minería / señores de la labranza».

Y así entró en la Catedral de los luches (que en Prioro hasta las palabras son propias) Ibai Gracia, un navarro de 28 años, campeón de mundo de sambo-playa;bronce en la Copa de Europa de judo; 8 veces campeón de España, que practica varias modalidades pero lo más grande suyo, lo más cercano a la lucha, es que le han querido llevar a grandes clubes, a centros de alto rendimiento, y jamás se quiso separar de su Club Navarra de Lucha, un lugar modesto, pero suyo, en el que comparte horas de deporte con su padre y entrenador, con su hermana, con los niños... Buen tipo ha elegido la Catedral para su Retablo Mayor.
A Ibai le han querido llevar a grandes clubes, a centros de alto rendimiento, y jamás se quiso separar de su Club Navarra de Lucha
En pesados tenía Prioro luchador propio y un segundo sobrevenido. El propio era el juvenil Sergio, que se fue tristemente a casa al empatar a cero con Álvaro Quiñones, no por pasividades, que no las pitaron en esta ocasión. El sobrevenido era el fichaje de Prioro, el canario Sergio Florentín Hernández, El Pollo de Llano Alegre, que llegaba al corro acompañado del Che de Prioro, con el que se había estado agarrando por la mañana para que el viejo zorro de Prioro le diera algunos consejos. «Fuímos ahí para detrás de la sebe y algo le dije».
- ¿Qué es la sebe?; pregunta el canario mientras el Che ríe. «Cosas de aquí».
Y Sergio Hernández participó en el otro gran momento de la tarde... para mayor gloria de su rival: Pedro Alvarado, El Kamikaze.
Sergio ganó 24 horas antes en Liegos y se pensaba en una situación como la de Ledesma hace 10 años, ganar todos los corros del maratón. Pero en cuartos de final se cruzó con el líder, Pedro Alvarado, que ama la lucha como pocos, que cree que no hay nada imposible, que para retos está él y su fe inquebrantable en sí mismo. Con casi 60 kilos menos que El Pollo le aguantó el combate con empate y hasta le quiso sacar al aire. En los 30 segundos añadidos Pedro no esperó, buscó a su rival, le trabó un zancajo y consumó una gesta pocas veces vista. Tenía que ser él.
- ¿Lo traías preparado Pedro?
- Algo meditado sí.
Su rival, derrotdo, se quedó unos segundos en el centro, aplaudiendo lo hecho por Pedro. Después ya sale, besa a su hija Iraya:«Perdón mi niña».
Aún le quedaba a Pedro Alvarado rematar la faena, en semifinales y la final, pero estaba como ‘poseído’ después de su gesta y la mediana que le dio a Caberín en el inicio de la final dejaba claro que no iba a dejar que otro ocupara su lugar en el Retablo de la Catedral de Prioro después de lo que ya había hecho.
Antes de esta final y la victoria ante el luchador de Prioro/canario, es más, abriendo la tarde, se había disputado ligeros, a pleno sol, con más de 30 grados. Pasaron cosas, como el combate entre el luchador local Turru (David Villalba), 12 años sin competir; frente al vecino Teje (de Tejerina, claro) que llevaba seis alejado y bajó 12 kilos con el noble propósito de homenajear a su fallecido tío Silverio. Sigue en ello, aunque ayer cayó ante Turru, muy motivado ante su hijo, un campeón de futuro.
El que se quería apuntar ayer a abrir las puertas de la Catedral en ligeros era Sergio, que se está mostrando como el más en forma. Tuvo una batalla a cara de perro con el, en principio, gran rival, Florián M. Yugueros. Se dieron hasta la extenuación y Flori así acabó, en el suelo, sin aire. «Yo me vuelvo loco a atacar... y no siempre sale bien».
La Saeta Rubia de Grandoso hizo doblete, por la mañana ganó la carrera en madreñas y por la tarde el corro de Lucha
En la final le esperaba El Halconero, nuevamente imprevisible, luchador y acaparador de anécdotas. Nada pudo hacer con La Saeta de Grandoso, una mediana y un garabito dieron el primer ‘obispo’ de una tarde que entonces empezaba. Y que en el caso de Sergio redondeaba una jornada completa pues el de Grandoso venía de ganar por la mañana la carrera de madreñas que cada año se celebra en Boñar y en la que es un habitual vencedor. Y más este año que no estaba su padre, que otras veces fue su gran rival.
CLASIFICACIONES:
Ligeros (8 luchadores):
1. Sergio López, La Saeta Rubia de Grandoso
2. Alejandro Franco, El Halconero de Arcahueja
3. Jesús Martínez, de La Braña
4. Hugo López, de Valdesogo de Arriba
Medios (13 luchadores):
1. Ibai Gracia, Nómada de Navarra
2. Alberto Gaitero, El Olímpico de Laguna
3. Víctor Llamazares, El Hombre Tranquilo de Valderrueda
4. David Riaño, El Pistolero Silenciso de Cistierna
Semipesados (6 luchadores):
1º: Rodrigo Fuentes, La Perla de Prioro
2º: Adrián Rguez, Adri de Villavente
3º:Guzmán Ballesteros, de Vilecha
4º: Oscar del Barrio, de Palazuelo
Pesados (9 luchadores):
1º: Pedro Alvarado, de Cistierna
2º:Abel Isaí Cabero, de Valdearcos
3º:David Andrés, Morín IIde Taranilla
4º. Pablo Ferreiro, de Olleros de S.