El abuelo de David, El Pistolero Silencioso de Cistierna, se apellidaba Riaño Valdeón y era de Santa Marina de Valdeón... Le sobraban al líder de medios motivos ayer para apuntarse por Santa Marina, por sentirse en casa, por saber que a la lucha estas historias son las que la alimentan, pues ayer en la grada se preguntaban aquello: «¿De quién dices que es de Santa Marina?».
Si a ello le sumas que el chaval se jugaba parte de la liga, que celebra que ha vuelto a coger la onda, que tenía a su familia cerca, que ‘la su princesa’ también había ganado la Liga allí tamn solo unos minutos antes... te da como resultado lo que ocurrió, una nueva victoria del Pistolero Silencioso y una nueva liga mucho más cerca pues derrotó a Chelo en la final después de un precioso combate en el que El Pistolero sacó sus armas de luchador completo, y se llevó la victoria aunque no pudo evitar que el de Puente Almuhey (Riaño y Cistierna... otros días) sacara a volar sus cadriladas para las estampas del año.
El abuelo de David se apellidaba Riaño Valdeón y era de Santa Marina de Valdeón... muchas llamadas de la sangre para no responder como lo hizo El Pistolero Silencioso, ganando
David, al que a veces hay que arrancarle las palabras a gancho, lució una sonrisa que lo decía todo cuando iba hacia su rincón, el de su familia, o se escondía detrás de un abanico para hacerle confidencias a la Princesa de Lorenzana.
Solía decir el Premio Cervantes leonés, Luis Mateo Diez, que «hay que empezar a seleccionar y solo acudir a aquellos lugares que, «al menos paguen el tiro», que es otra forma de decir que merezcan la pena... Y el viaje de ayer, aunque fuera lejos, la merecía... y mucho, sobre todo por un combate, de ligeros, en principio.
Y después se comprobó que no solo pagaba el tiro, por lejos que esté Valdeón, sino que pagaba todos los viajes que hagas teniendo además en cuenta el paraje al que acudes. Era la final, que para ella se habían clasificado, y enfrentaba a los dos primeros de ligeros. Sergio La Saeta, que demostró que va mejorando de su tobillo, derrotando con solvencia a Carlitos Mondelo; y Florián, el de los 44 puntos remontados en siete corros, que antes sufrió ante El Halconero, pero allí estaba después de ganar a Celadilla en la semifinal.
Los dos sabían lo que estaba en juego, los dos habían practicado las matemáticas, las restas, las diferencias, y sabían que en esa final no estaba la Liga pero sí dos puntos más y, sobre todo, un carro de confianza. Se estudiaron sabiendo que era un examen final, llegaron empatados a cero hasta la recta final... y ahí Flori le dio una inverosímil vuelta a un ataque de La Saeta y se puso por delante a falta de segundos. El de Grandoso se puso en fase desesperación o remolinos de furia, buscó la gocha de la muerte y se le acabó el tiempo. «Va Flori va» recortó otros dos puntos, ya está solamente a cuatro... Más igualdad no cabe.
De cómo Tomasuco V enseña a Tomás VI. Fue en semipesados, Rodri no acudió, pagó el intento fallido de su pueblo y su costilla seguirá siendo un problema. Su ausencia dejó a Adri el de Villavente y una quinta de jóvenes con muchas ganas (Iván, Varona...) ante Tomasuco, el de La Vecilla. Se midieron Adri y Uco en la previa, el de La Sobarriba le arrancó una media caída inicial pero... apareció el Tomasuco apisonadora. Algún día habrá que valorar a aquellos que tienen ‘la desgracia’ de pillar un año a la sombra de tipos como Tomás, quien tal vez recordando que él creció para la lucha animando a su hermano David ya lleva a los corros a su hijo, al que coloca entre esas dos columnas trajanas que son sus piernas «para que aprenda».

- ¿Como se llama?
- Tomás; dice el padre sonriendo.
- ¿Como tu?
- No, como todos. Yo soy el quinto Tomás de la familia; y él ya es el sexto, Tomás VI.
Lo relatado para explicar el corro de Tomás casi vale para El Kamikaze Alvarado, que parece mirar la batalla de pesados desde su mirador del primer cajón. Desde allí observa esa puja de los herederos —Canario II y Morín II— que en Posada nuevamente se llevó el de Villaquilambre, un chaval que crece cada día y seguramente sea subcampeón de liga con 18 años, un 'chavalón' que crece cada día.
Pero hasta la final, para medirse a Pedro, quien caminó fue Jorge, el de Villacorta, aquella gran esperanza truncada por una grave lesión que ha vuelto a retomar el vuelo al frente de la Quinta de las Arrobas. Aún no está para plantarle cara a Pedro Alvarado pero es otra noticia feliz de lo que viene detrás...
El ya campeón de Cistierna insiste en no echar las campanas al vuelo de cara al futuro: «¿Tu los has visto?» dice mirando para los paisanones ya citados y otros como Sergio González que, la verdad, si les miras sí asustan un poco.
Pero él es El Kamikaze.
CLASIFICACIONES:
LIGEROS:
1: Florián Yugueros, Flori de Sorriba
2: Sergio López, La Saeta de Grandoso
3: Adri Ferreras, Terremoto de Gradefes
4: Carlos Mondelo, de Santibáñez de Porma
Distancia en la general: Sergio 139 puntos por 135 de Florián
MEDIOS:
1: David Riaño, de Santa Marina de Valdeón
2: José Luis García, Chelo de Puente Almuhey
3: Francisco González, Chesco de Sta Lucía
4: Fernando Rodríguez, Fer de Villavente
SEMIPESADOS:
1: Tomás González, Tomasuco de La Vecilla
2: Lucas José Varona, de Taranilla
3: José Luis Ares, de Villabalter
4: Iván Rodríguez, de Villafañe
PESADOS:
1º: Pedro Alvarado, El Kamikaze de Cistierna
2º: Jorge Rodríguez, de Villacorta
3º: Víctor Hernández, Canario II de Villaquilambre
4º. David Andrés Quintana, Morín II de Taranilla
Añadir La Nueva Crónica como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.