Faltaban solamente siete minutos para las seis de la tarde. Disfrutábamos de uno de esos combates que enganchan a la gente, la final en La Mata de Curueño de ligeros, entre el líder, Sergio, La Saeta Rubia de Grandoso, y el actual campeón de la categoría, Florián Miguel Yugueros, de Sorriba, lucha de rubios. Fue una final abierta, Flori intentó su cadrilada con la izquierda, la aguantó Sergio, pero remató el de Sorriba.
Fue la última caída de la final; el grito de dolor de Sergio asustó a las gradas, su rival Florián rápido pidió "¡médico, médico!"
Pocos segundos después, tras el forcejeo en el que Sergio buscaba el empate, Florián aguantó y arrancó la caída que daba por finalizado el combate. En ese momento retumbó el grito más temido de la lucha, el de la lesión que suena a grave, no es además Sergio de los que se queja por poca cosa. Rebeca, su alumna, se tapa los ojos y sale a la carrera en dirección contraria. Florián grita «¡médico, médico!». Se le ve un hueso fuera, en el codo;también del hombro se duele el chaval.
La estampa se imagina con los sanitarios alrededor de La Saeta. Se hace un silencio con murmullos entre los luchadores. «Te jode la tarde aunque no te pase a tí», le dice Luzma Carcedo a Edi, enfermeras las dos, y la gemela asiente. El camino del hospital marca el final de la escena. Florián ha ganado en ligeros y, no lo duden, regalaría el rubio de Sorriba el corro para que su rival siguiera. De lo contrario no sería luchador y él lo es.
Ya nada fue igual y, además, el viento comenzó a amenazar con hacer realidad el cambio del tiempo. Medios femenina había sufrido el shock post-lesión y a buen seguro que si preguntas a muchos espectadores por los combates de la femenina (medios) poco te cuentan. Estaban a otra cosa y, no es tema menor, Sergio es de esos luchadores que la grada adopta. Y sus compañeros también.
Arrancó medios, ya no estaba Sergio. David Riaño, ya campeón, empieza una nueva etapa y el bombo repite suerte, debe medirse en las previas con el segundo clasificado, Fer. Nuevamente hay batalla abierta y, nuevamente, hasta cuando parece que no El Pistolero Silencioso le da la vuelta a las caídas, el rival “se pasa”, él parece tener siempre la medida exacta. Ganó y ya es más campeón, pero el corro seguía por sus cauces.

Varios buscaban la final. Fran, el de Liegos, echó la candidatura derrotando a Chelín; Gasi siempre es aspirante y la grada lo pide; pero quien primero lo logra es Argüello, Carlos Fernández, el mejor luchador de Velilla de la Reina. No es la primera final de este deportista ejemplar que llegó tarde a la lucha pero no ha dejado de dar pasos… y ejemplos de bonhomía, en todos los campos.
¿Y el otro finalista? Debía salir y salió del Gasi-David Riaño. Siempre se repite, cuando en el centro está un grande, lo de “si alguien puede hacerlo es Gasi…”, el imprevisible luchador de Marne y Valduvieco, uno de esos tipos que cambia la victoria por el espectáculo y algún día, ayer por ejemplo, suma las dos cosas. Dos caídas y media sin recibir ninguna, con un abanico de mañas en las que ni acudió a su cadrilada, lo dicen todo. Ya estaba en la final. Con Argüello, ese chaval que cuando lucha piensa en la victoria sin olvidar que está opositando a bombero y hay que tener cuidado.
Gasi ya había ganado un corro este año en Liegos (el día de la fiesta de Valduvieco) y repitió ayer. Incluso pareció fácil para ‘el gaseosero’ que ahora es ferroviario. Tiró de calidad, de veteranía y de sonrisa, la misma que luce cuando pierde.
- ¿Cuántos corros llevas ganados Gasi?
- ¿Cien? Igual fueron menos. ¿La verdad? Llevaba seis y este año otros dos. Pues ocho en total. Bueno, marcho, que dejé una parrillada a medio comer en el pueblo.
Es Gasi. También necesario para la lucha.
En semipesados nuevamente seis inscritos. Con una novedad que se repite cada año, Sergio El Ingeniero, que acude a defender su otra tierra, Barrillos de Curueño. Se metió en semifinales y allí le esperaba Adri. Sergio fue fiel a su leyenda de ser capaz de darle la primera caída a cualquier rival… y lo hizo. Y aunque cayó después mostró su cara más deportiva cuando en la siguiente caída, dudosa, le dio la razón al árbitro cuando pitó en su contra.
Y la final fue ‘el combate’: Adri-Rodri. Hay que convenir que tiene razón El Halconero cuando lleva unos días aferrado a una definición nada luchística: «Adri es una bestia». Ayer, con perdón, lo fue y no dio ninguna opción a La Perla de Prioro.
Cerró la tarde pesados, ya amenazando el frío, que casi se agradece, aunque pareció entumecer a los luchadores y también se nota la carga de corros. Los dos habituales finalistas, después de su gran final en Villanueva de las Manzanas, llegaron ayer ‘al tran tran’; Pedro sufrió con Sergio el de Prioro y Jorge tuvo contra las cuerdas a Caberín, que debió resolver en cinco segundos la complicada situación. Ylo hizo.
Y en la final clásica se notó lo apuntado. Se adelantó Pedro y se dejaron ir, en la recta final Caberín lo quiso intentar pero ya dejó los últimos segundos abrazado a Pedro, dando por bueno que no es fácil penetrar en las murallas de Alvarado. Abrazados llegó el pitido final con otra victoria para el Kamikaze.
Por suerte, lo de Sergio no parece tan grave como se temía y parecía.
CLASIFICACIONES:
Ligeros ( 9 luchadores)
1º: Florián Miguel Yugueros, de Sorriba
2º: Sergio López, La Saeta Rubia de Grandodo
3º: Carlos Mondelo, de Santibáñez de Porma
4º: Pablo Larrea, de Aleje
Medios (7 luchadores)
1º: Adrián García, Gasi de Marne
2º: Carlos Fernández, de Velilla de la Reina
3º: David Riaño, El Pistolero Silencioso de Cistierna
4º: Francisco Gil, Fran de Liegos
Semipesados (6)
1º: Adrián Rodríguez, Adri de Villavente
2º: Rodrigo Fuentes, La Perla de Prioro
3º: Sergio González, El Ingeniero de Barrillos
4º: Guzmán Ballesteros, de Vilecha
Pesados (8):
1º: Pedro Alvarado, El Kamikaze de Cistierna
2º: Abel Isaí Cabero,Caberín de Valdearcos
3º: Jorge Rodríguez, de Villacorta
4º:Sergio González, de Prioro