Puebla de Lillo tiene, en lucha, ese sabor especial de la fidelidad, a la forma de hacer, a respetar el día de la fiesta, a que no sea el calor el enemigo (es más, en el recuerdo están algunas tardes de frío y tabardos)... Tampoco lo fue ayer el calor, tarde agradable en el inicio y el frío nos fue recordando al avanzar que estamos en Puebla de Lillo.
En el sistema rotatorio de iniciar cada corro le correspondía ayer el turno a semipesados. Muchas veces la de menos luchadores, muchas veces la dueña de los momentos de lucha que recuerdan los aficionados. Ayer podía ser. Se metieron en semifinales Tomasuco, Adri, Rodri La Perla y el luchador local, Unai del Campo, El Potro de Lillo, del que además del favor del público se puede esperar todo, aunque no sea en las fiestas del pueblo la mejor fecha, por razones obvias.
Se midieron Unai y Adri; y Tomasuco y Rodri. Y fueron fieles a lo que se espera, ofrecieron mucho en poco. Tomasuco dejó ante Rodri un saque a vueltas inicial que ya pagaba el viaje hasta el corro, para rematar a la contra. Unai se midió a Adri y no quiso pasar por su pueblo de puntillas, cayó ente el de La Sobarriba, pero tuvo una de esas caídas de genio y raza respondiendo a una caída con otra casi en décimas de segundo... pero el de La Sobarriba remató y se metió en la final con Tomasuco.
Y la última píldora de semipesados, la final, se sumó a la teoría de lo bueno y breve. Empataron a caída... y ganó Uco, que empieza a ser —en realidad lleva años siendo—ejemplo en lucha de aquella vieja teoría del fútbol: «Juegan 11 contra 11... y gana Alemanía». Pues aquí luchan dos muy buenos y gana Tomasuco (casi siempre, como los alemanes antes).
En pesados, sin Caberín, el sorteo quiso que se midieran a las primeras de cambio el campeón de La Vecilla, Jesús Quiñones, y el líder, Alvarado. Pronto dejó Pedro claro que no quería sustos y en seis segundos dio la primera entera que abrió el camino; aunque con el potente Víctor J. tuvo que esperar casi al pitido del fin para meterse en la final.
Y en la final le esperaba Sergio González, una de las esperanzas de futuro más clara. Con sangre de Prioro y Campohermoso, con físico para impresionar y ganas, no debería ser su última final ni tardar en ganar un corro. Ayer hizo un intento claro, aguantó como pudo el ciclón inicial de Pedro, que encadenó cadriladas y remató con una mediana... La tarde era de Pedro, pero Sergio dejó allí su tarjeta de candidato.

Ligeros está siendo carrusel y mezcolanza. Carrusel de oportunidades al que se van subiendo diferentes luchadores... y mezcolanza de veteranísimos ilustres (ayer, por ejemplo, Arce ) y jovencísimos, varios (Flecha acaba de ganar un corro en La Vecilla), más tres aspirantes aún muy jóvenes pero ya con espolones: Mondelo, Sergio y un Flori que parecía algo dormido hasta ahora, con cosas laborales, etc...
Pronto nos regalaron un combate para el disfrute dos aspirantes a todo, Mondelo y Sergio La Saeta, en el que Carlitos se adelantó a falta de pocos segundos y el de Grandoso remontó, otra vez, con una gocha, una maña marca de la casa a la que pocos más recurren... y con su eficacia, nadie. En la final le esperaba un Florián que sufrió con Jesús Martínez pero que en la final volvió a ser ese chaval que cuando le dan cuerda con el «¡Va Flori va!» responde con contundencia. En 8 segundos le dio una entera a La Saeta y después esperó para rematar... y remató. Flori está de vuelta.
La victoria de Chesco se veía venir, llegó y amargó la tornaboda a Víctor
Pero lo más emotivo quedó para el postre. Regresaba después de su boda Víctor, El Hombre Tranquilo de Valderrueda (no pasa nada porque la megafonía hubiera tenido un detalle con él) y asustó en su reaparición: primero se deshizo del líder, David Riaño; después del otro ganador de corros, Chelo de Puente Almuhey... y cuando todo parecía encaminado para él le esperaba en la final Chesco de Santa Lucía, que luce en su camiseta el nombre de Morterito II, que habla de sus antecedentes, aunque no sean en los aluches.
El día que apareció Chesco, procedente de otros deportes, se metió en la final y todo parecía un camino de rosas... pero tenía espinas. El chaval, raza pura, que ha puesto la comarca de Gordón en el mapa de la lucha. La final que hizo, ante uno que se las sabe todas, fue tan valiente como eficaz, 2-0, sin lugar a dudas justificaba una sonrisa franca, solo superada por la felicidad de su primer fan, su madre; y un dedo al cielo en la celebración que tal vez tenga algo que ver con Morterito, el nombre que luce.
Y pasó lo que se intuía que tenía que pasar, que Chesco iba a ganar pronto. En Lillo fue el día.
CLASIFICACIONES:
LIGEROS (13 Luchadores)
1º:Florián M. Yugueros, de Sorriba
2º: Sergio López, La Saeta de Grandoso
3º. Diego Arce, El Balilla de Moscas
4º: Jesús Martínez, de La Braña
MEDIOS (9):
1º:Chesco Glonzález, Morterito II de Sta Lucía
2º: Vìctor Llamazares, de Valderrueda
3º: David Riaño, de Cistierna
4º. Samuel Sánchez, de Cistierna
SEMIPESADOS (7):
1º: Tomás González, Uco de La Vecilla
2º. Adrián Rodríguez, de Villavente
3º:Rodrigo Fuentes, La Perla de Prioro
4º: Unai del Campo, El Potro de Lillo
PESADOS (9):
1º: Pedro Alvarado, El Kamikaze de Cistierna
2º: Sergio González, de Prioro
3º. Victor Hdez II, Vitorín de Villaquilambre
4º. Víctor J. Hdez. Canario de Villaquilambre
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