El cielo bendijo a Campo y Santibáñez, al fin se pudo finalizar un corro aunque alguno del público, ya desconfiado, miraba a las nubes pero por suerte, tirando de refranero, a la tercera fue la vencida y se pudo terminar el corro en el Parque de Campo y Santibáñez, el que remataba el que se había iniciado e interrumpido en Camposagrado, en su romería, casi un mes antes. Con una ventaja en el celebrado ayer, que en el de la romería se iba a disputar sobre colchonetas y en el de ayer se recuperaba la hierba, como pide la lucha en verano.
Mirando precisamente para la lucha, por el bien de la lucha, concurrieron ayer varias circunstancias dignas de reseñar. La primera noticia feliz para la lucha y para los aficionados era la presencia de Tomasuco después de un año en blanco. Ya había estado en Quintana pero no acabó el corro con lo que no hubo vencedores. Ayer sí. Y acabó como tantas veces cuando está el nieto de Uco luchando, con su victoria, y lo hizo a su manera, de forma casi fulminante, con espectáculo y combates que apenas duran unos segundos. Así es la lucha de Tomás González que ganó en la previa a Sebastian Marcos, en la semifinal a Guzmán y en la final se vió con su rival más clásico, Rodri La Perla, que venía de derrotar al actual campeón, Adri el de Villavente. Se anunciaba combate de altura. Lo fue. Se adelantó Tomasuco con una cadrilada en 18 segundos y remató por abajo en pocos segundos más
Cuando las peñas de Boñar acuden al corro de San Roque, a animar al luchador de La Vecilla afincado también en ‘la villa del negrillón’, cantan un estribillo: «Urí, urí, Urí… Tomasuco ya está aquí». Ayer lo podían haber cantado los espectadores pues, como ocurre casi siempre con él, su presencia es sinónimo de fiesta.
Ganó Tomás en su categoría, semipesados. Pero en el inicio del corro, en ligeros, también se vivió ayer su propia fiesta con esa mezcla de jóvenes pujantes como los ya conocidos (Sergio, Mondelo...) o un Celadilla y Adri Ferreras, que demostró que claro que quiere ser un terremoto, e ilustres veteranos (Arce, Jesús Martínez, Salva...).

Pero si Tomasuco merecía ser recibido con cohetes de fiesta su regreso no debería opacar a otro chaval que también regresaba después de una larga lesión, no tan larga y no tan grave, que todavía le falta camino para ser Tomasuco pero también va a dar mucho que hablar. Ya estaban los aficionados muy atentos a él cuando cayó lesionado en La Mata de Curueñoy ayer dio muchas lecciones de lucha, mostró una cadera impresionante y practicó una maña denostada y casi olvidada, la gocha, que no solo le resulta práctica sino que la entrena, la prepara y ejecuta con eficacia. Es Sergio López, La Saeta Rubia de Grandoso, que en la primera ocasión ha llegado al liderato, lo va a defender y los aficionados agradecerán, y mucho, su regreso, al margen de ser uno de esos tipos deportivos y risueños que llegan muy bien a la grada.
Hubo en ligeros un combate cargado de simbología, la semifinal entre el veterano Jesús Martínez, de La Braña; y Adri Terremoto, de Gradefes. Se adelantó en chaval con valentía, le tuvo en el suelo para rematar la faena le aguantó. Iba por delante Adri a falta de 9 segundos y tiró de veteranía para dar dos caídas en ese tiempo. Pero Adri dejaba su tarjeta de presentación.
Medios también tuvo noticias felices. Ya está entrando David Riaño, El Pistolero Silencioso, en esa maldición de los campeones, que solo son noticia cuando pierden, que no fue ayer, aunque sí le pusieron en apuros en alguna ocasión, como Fer el de Villavente, al que remontó; después derrotó a Chelín y Chesco para llegar a su sitio, en la final.
Y en ella le dio media caída un chaval que es otra de las noticias positivas de la tarde, el juvenil Víctor Rodríguez, de Villacorta, hermano de Jorge el de pesados, que viene integrado en una generación de ‘esperanzas’, con Ricardo Marcos y él al frente. El espigado chaval se metió en la final con David, El Pistolero Silencioso, no desentonó el aspirante y sembró muchas esperanzas. Aún es juvenil, lucha abierto, por arriba, y quiere agradecer mucho a Rodri que le haya enseñado a luchar así.
Y cerramos la tarde sin la presencia del agua con pesados. Hubo un poco de todo, en la parte preocupante la lesión de Vitorín Hernández, El Niño del Canario, que se operó no hace mucho y después de empatar en su combate con Jorge el de Villacorta se soltó en el añadido, se echó al suelo y después de ser atendido lo dejó. Que no sea nada, que bastante ha pasado el chaval, que ya es un paisanón de 130 kilos. En la esperanzadora la presencia en la final de un poderoso Sergio González, de Prioro con sangre de Campohermoso, que derrotó a Álvaro Quiñones y Goyo González para disputar la final al poderoso Pedro Alvarado, que viene de ser campeón de todo y que ayer ganó en la semifinal a Caberín. Lo intentó Sergio pero Pedro le avisó con una primera caída en seis segundos y aúnnecesitó menos para la segunda. Lo de Pedro sigue siendo otra historia.
Pedro sigue siendo Pedro, para todo;Caberín sigue arriba... y entre las esperanzas tipo Víctor se asoma Sergio el de Prioro, otro luchador con enormes posibilidades. A explotarlas.
Clasificaciones:
Ligeros (15 luchadores)
1º: Sergio López, La Saeta Rubia de Grandoso
2º: Jesús Martínez, de La Braña
3º. Adri Ferreras, Terremoto de Gradefes
4º: Diego Arce, El Balilla de Moscas
Medios (9 luchadores)
1º: David Riaño, El Pistolero Silencioso de Cistierna
2º: Víctor Rodríguez, de Villacorta
3º. Ricardo Marcos, de Valdepiélago
4º: Fran González, Chesco de Santa Lucía
Semipesados (9 luchadores)
1º: Tomás González, Tomasuco de La Vecilla
2º: Rodrigo Fuentes, La Perla de Prioro
3º. Adrián Rodríguez, Adri de Villavente
4º: Guzmán Ballesteros, de Vilecha
Pesados (9 luchadores)
1º: Pedro Alvarado, El Kamikaze de Cistierna
2º: Sergio González, de Prioro
3º. Abel I. Cabero, Caberín Valdearcos
4º: Gregorio González, Goyo de Villamuñío
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