El Clínica Ponferrada afronta este fin de semana uno de los desplazamientos más exigentes de la temporada, con un largo viaje hasta Algeciras que condiciona la preparación del equipo. Su entrenador, Samu Conde, reconoció que: «sí que condiciona y sobre todo en los últimos días de semana tenemos que ajustar cargas y tenemos que, sobre todo, cuidar mucho el tiempo de descanso, cada minuto cuenta. Estábamos intentando planificar al más mínimo detalle el viaje, pero la realidad es que tampoco hay mucha solución, es decir, es lo que es y hagas lo que hagas, es un viaje fastidiado».
Pese a las dificultades, el técnico confía en que el equipo llegue en buenas condiciones al encuentro. «Llevamos preparándonos tanto a nivel mental como a nivel físico para llegar bien al partido, que será un partido complicado, en una pista complicada, que ya hemos tenido la suerte de jugar allí muchos años y, bueno, a ver cómo se presenta el partido», señaló.
Y es que el técnico considera que «es el momento de demostrar que contra equipos así somos capaces de sacar partidos. Nunca hay que poner la venda antes de la herida, pero, como bien dices, equipos con un presupuesto muchísimo mayor y sobre todo con un roster experimentado y un poso competitivo como son los de Valladolid, Melilla, Cáceres, Toledo, cuentas con que nadie quiere perder, pero evidentemente la realidad es que son partidos de una dificultad extrema».
"Tras el partido ante Cáceres tuve que desdramatizar, vi la cara de los chicos y tienen que enternder que esto es deporte y que puede pasar de todo"
En este sentido, el entrenador también hizo referencia a las diferencias económicas y a la importancia de mantener una base de jugadores. «La realidad es que ya nos gustaría a nosotros tener ese presupuesto, ya nos gustaría a nosotros tener alguno de los jugadores que tienen. También digo que los mejores años de Ponferrada hasta ahora han sido años en los que hemos sido capaces de hacer grandes cincos y renovaciones».
Por otro lado, Conde se refirió a la última derrota ante Cáceres y al impacto que tuvo en una plantilla muy implicada con el proyecto, reconociendo que tuvo que rebajar la tensión en el vestuario. «Entré al vestuario e incluso tuve que desdramatizar un poco la situación, yo soy el primero que se va enfadado por perder, pero viendo las caras de los chicos y que entiendan que esto es deporte y que a veces estas cosas ocurren y que, a partir de ahí, lunes no borrón y cuenta nueva, sino que es anotarla a la lista y a seguir».
También hizo una valoración del arranque de temporada. «Parte de lo esperado, no te mentiría si te dijera que me esperaría otra cosa, aunque siempre eres exigente y siempre esperas más. No es conformismo, es lo que nos tiene que hacer es tener los pies en la tierra y darnos cuenta de la realidad del club que somos y a partir de ahí seguir creciendo y ser más ambiciosos e ir a más», concluyó.
Y sobre el derbi del fútbol entre la Cultural y la Ponferradina: "tenemos un círculo de gente aquí y les decía, pues llevaré la bufanda puesta en el bus y llevaré el ordenador conectado en el bus. Más allá de eso, pues no asustar al conductor con los gritos y llegar para celebrar una victoria con la gente de El Bierzo, que esperemos que haya".
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