Andrea Corral y Andrea Fernández ya forman parte de la historia del deporte leonés. Las dos gimnastas del Club Ritmo regresaron este verano a casa convertidas en tricampeonas de Europa y campeonas del mundo con la selección española, poniendo fin a una espera de 35 años y asegurando la clasificación de España para los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. Detrás de ese éxito hay años de trabajo en León, la apuesta inquebrantable del Club Ritmo por la formación y la figura de Ruth Fernández, la entrenadora que ha convertido a la entidad leonesa en una de las grandes fábricas de talento de la gimnasia rítmica española.
Llegar a la cima es difícil, pero mantenerse en ella lo es todavía más. Y tanto Andrea Corral como Andrea Fernández lo saben bien después de salir tricampeonas de Europa y un histórico oro mundial. Corral insistía en que el objetivo nunca fue el oro, sino asegurar el podio que otorgaba la plaza olímpica. «Sabíamos que podíamos ser las mejores, pero en una competición influyen muchos factores. Nuestro objetivo era subir al podio porque era la manera de clasificar a España para los Juegos».
Alcanzaron su pico de forma en el Europeo, donde España volvió a revalidar el título continental. Ese impulso se trasladó al Mundial, donde Fernández reconocía: «es como decir: ¿por qué no más? Sabíamos que teníamos el nivel de sobra para poder conseguir tanto el billete para los Juegos Olímpicos como para el oro, la sensación era de saber perfectamente cuál era el objetivo, pero sin ponernos techo».
Corral: «Si hoy estoy aquí es gracias a León, al Club Ritmo y a todas las entrenadoras que he tenido, lucharé para estar en Los Ángeles»
La final tuvo además un componente emocional añadido. Delante estaban potencias como Japón y Brasil, selecciones a las que las leonesa considera rivales de máximo nivel. Corral lo explicaba que son «países a los que siempre respetas porque, si tú te desvías un poco del camino, te superan. Sabíamos que eran nuestra competencia directa». El desenlace permitió a España romper una sequía de 35 años sin conquistar el oro mundial, un dato que Fernández define como «un orgullo y una doble recompensa, pero nunca fue una carga extra, nos centramos en nuestro ejercicio y en competir al máximo nivel».

Y si en algo coinciden las dos jóvenes gimnastas leonesas es en el reparto de las plazas para unos Juego Olímpicos a los que todavía le quedan dos años para disputarse y donde será el Comité quien lo decida. Comenzaba Corral admitiendo que la plaza «le pertenece al país, si en el momento de la convocatoria hay mejores que yo, irán ellas. Voy a seguir trabajando al máximo para ir y cuando llegue el momento serán las mejores las que deban representar a España, esto aumenta la exigencia y nos tiene en alerta, es positivo». Precisamente en esa línea Andrea Fernández también explicaba: «Todas tienen el mismo derecho que nosotras a ganarse un puesto. Ahora toca seguir mejorando y demostrar durante estos dos años que merecemos estar en Los Ángeles».
Fernández: «El Europeo te hacen pensar: “¿Por qué no más? Sabíamos que teníamos nivel para conseguirlo todo, el billete y el oro mundial»
Pero en ese camino hacia la élite, ninguna de las dos se olvida de sus orígenes, de su Club Ritmo y el papel de Ruth Fernández que las ha acompañado desde sus primeros pasos. Corral se deshacía en elogios afirmando que: «si hoy estoy donde estoy es gracias a León, al Club Ritmo y a todas las personas que han trabajado conmigo, entre ellas Ruth. Pero no basta con que una gimnasta sea buena, tienen que darse muchas cosas para llegar hasta aquí, pero ellos son uno de los más importantes».
Y terminaba Fernández destacando que son «una parte muy importante en mi carrera, al final son las que me han ido guiando hasta aquí y me han enseñado todo lo que sé. Además no solo están en los momentos buenos, sino también en los malos ayudándome a levantarme en cada caída e ir hacia delante».
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