La prueba salió de los campos de fútbol Vicente del Bosque, donde se estableció un punto de control en el que los participantes tuvieron que memorizar una frase que se les proponía. También se les hizo entrega de un mapa donde se reflejaba el lugar donde se encontraban las balizas a las que debían llegar.
Una vez llegados a ella tenían que reproducir la frase correctamente. En caso de que no fuera exactamente igual debían regresar al punto de salida de nuevo y repetir el proceso, pero en caso de acertar tenían que beberse una caña cada uno y tras ello recibían otra frase y el mapa para localizar la siguiente baliza. Así hasta que se hubieran bebido nada más y nada menos que ocho cañas.
En el evento, organizado por el Club Maratón Benavides, participaron tanto adultos como niños, a los que, ni que decir tiene, se les sustituyó la cerveza por los refrescos.
La prueba consiguió su objetivo, y fue un éxito de participación, ya que el máximo de parejas que podían inscribirse en la carrera era de 40.
Benavides ha conseguido hacer el maridaje perfecto entre el deporte y la cerveza; dos importantes reclamos que, si por separado son fuertes, Benavides ha demostrado que juntos, imparables.
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