A la Deportiva solo le vale un resultado en Balaídos este sábado, precisamente el mismo que en Alcalá; ganar. Algo que fuera de casa puede parecer muy complicado pero al que los bercianos ya están acostumbrados con una segunda vuelta estelar con solo tres derrotas, dos de ellas fuera de casa, pero con muchos más argumentos para llevarse el partido ante el filial celeste.
El primero de ellos, es el mal momento por el que pasa el filial celeste, que de los últimos tres partidos en casa no ha ganado ninguno de ellos. Y es que para la última victoria de los de Fredi Álvarez en Balaídos hay que irse al 17 de abril con el 3-0 ante el Cacereño, desde entonces no conocen la victoria en casa. Primero cayeron ante el Osasuna Promesas por 0-1, luego ante el Lugo, también por 0-1, y cuando se estaban jugando el segundo puesto y el último de ellos fue el 2-2 de la vuelta de las semifinales ante el CE Europa, ya que a pesar de lo que lo ganó en la prórroga, el partido como tal terminó en empate.
Todos ellos le valen a la Ponferradina, los dos primeros algo más, ya que darían el ascenso de forma matemática a los de Mehdi Nafti, el segundo lo llevaría todo a una prórroga donde la Deportiva, entre las bajas y el nivel físico de varios de sus jugadores, no sería lo mejor.
La otra de las razones es el gran promedio que tienen los bercianos a domicilio con un gol encajado cada 150 minutos, es decir, casi dos partidos completos, y a una media de 0,6 goles por partido desde enero hasta junio. Seis goles encajados en 10 partidos y teniendo en cuenta de que esos son en dos partidos Pontevedra y Zamora.
Pero eso no es todo, porque habría que añadir que el 0-1 es el resultado que más ha repetido la Ponferradina fuera de casa en la segunda vuelta; Guadalajara, Real Madrid Castilla, Arenas de Getxo, Arenteiro y Atlético Madrileño. Uno al que ahora se aferran para poder soñar en plata después de una de las temporadas más extrañas de su historia, pero que puede terminar siendo otra de las grandes.