
La Ponferradina para nada mereció perder en el Estadio de Balaídos, pero este juego no va de merecimientos, va de marcar más goles que el rival, y en esa labor tan simple de entender pero a veces compleja de ejecutar los de Fernando Estévez estuvieron horribles. El equipo berciano fue claramente superior al Celta durante una hora pero falló lo infallable. Una ocasión casi de empujar de Frimpong y un mano a mano de Borja Vázquez fueron las más claras. Y ya sabemos lo que dice la ley no escrita más vieja de este deporte: si perdonas, lo pagas. Primero, el Celta se alió con la fortuna que exhibe en su nombre para abrir el marcador en una acción aislada y mediante un rebote; y más tarde, un envío descuidado de Jorrín donde jamás se debe dar, al centro, propició un contragolpe fugaz de apenas un pase que puso la puntilla. Una de las mejores Deportivas de la temporada se vuelve con las manos vacías de Vigo.
En estos tiempos, en los que Vigo presume a los cuatro vientos de iluminación navideña, fue Borja Valle el que brilló con luz propia
Con la sorpresa -o novedad, mejor dicho- de la suplencia de Cortés, Estévez eligió a Xemi para hacer las veces de delantero en un equipo que volvió a apostar con la solidez que hasta ahora le había proporcionado la defensa de cinco. Y durante el primer acto, el plan táctico salió bastante bien. En estos tiempos, en los que Vigo presume a los cuatro vientos de iluminación navideña, fue Borja Valle el que brilló con luz propia, aclarando cada jugada como hizo en este mismo escenario hace no mucho tiempo Yeray Cabanzón. Siempre que pasaba el balón por el 10, la posesión mejoraba, con socios a su alrededor como Xemi, Borja Vázquez y Frimpong que aportaban garra y energía. Eso sí, faltaba lo más importante: la pegada.

En el minuto 20, precisamente el capitán envió un pase de la muerte al centrocampista africano, que llegaba liberado desde segunda línea, pero su remate a placer no encontró portería. Fue la primera ocasión -y la más clara- de una Ponferradina que fue ganando presencia sobre el césped tras unos 15 minutos iniciales completamente a la defensiva. Recurriendo al balón parado, la escuadra berciana también dispuso de alguna oportunidad para estrenar el marcador, pero primero Andújar con una dejada desacertada cuando pudo rematar y después Undabarrena con un cabezazo muy blando seguían desaprovechando opciones en el área. La falta de un delantero era muy notoria en un equipo que estaba haciendo bien todo lo demás.
La Ponferradina cuajó un gran primer tiempo pero no tuvo puntería. Frimpong falló la más clara casi a portería vacía
En la víspera al descanso, Borja Vázquez, que cada día juega y compite mejor, cruzó en exceso su chut en una transición muy rápida de los suyos, aunque peor sería la que perdonaría más adelante. Así llegó el descanso, con una Ponferradina que, sorprendentemente, no iba ganando este partido.
Tras la vuelta del vestuario, Fredi Álvarez agitó el árbol con una sustitución y un cambio de esquema para tratar de recomponer a sus chicos, aunque pese a dos avisos tímidos de Óscar Marcos y Capdevila, la Ponfe volvería a ir ganando presencia progresivamente. Tanto fue así, que en el minuto 55 Borja Vázquez dispuso de un mano a mano para, por fin, poner el 0-1 en el electrónico, pero tras llevarse el balón con picardía salvando la tanascada del defensa terminó ejecutando un disparo muy blando que ni siquiera incomodó a Coke Carrillo, quien escasos minutos después voló para repeler un nuevo intento de Frimpong. Parecía imposible que la Ponferradina fuese a marcar gol.

Superado el minuto 60, el cuerpo técnico visitante optó por poner más carne en el asador, deshaciendo la defensa de 5 e introduciendo a Keita por un Diego Moreno excesivamente fallón. Pese a que en la rueda de prensa del viernes Estévez reconoció que le valía sumar un punto, vio al equipo capaz de perseguir la victoria.
El árbitro no determinó una posible agresión sobre Andújar y, poco después, la fortuna se aliaría con el Celta
En el minuto 71, llegó la primera revisión de videoarbitraje por una posible agresión sobre David Andújar en un balón parado. El penalti estaba descartado, porque el contacto se produjo justo antes de que Keita centrara el balón parado, pero el colegiado tampoco consideró oportuno expulsar al futbolista celeste o, al menos, amonestarlo. Y mientras la Deportiva digería esta decisión, Germán Nóvoa perdió una pelota en el centro del campo que montó un contragolpe culminado por Óscar Marcos con suerte, pues el balón rebotó en la barrera humana del equipo berciano y lo hizo imparable para Ángel. Sin saber cómo, el Celta estaba ganando. La diferencia de pegada -y fortuna- lo estaba decidiendo todo.
Desde ese desgraciado momento, el entrenador granadino dio entrada a Mula, Cortés y Jorrín para tratar de rascar al menos un empate, pero el último de estos tres rifó otro balón como nunca se debe, enviándolo al medio con el equipo volcado en ataque, tanto que apenas fue necesario un pase para colocar a Somuah mano a mano delante de Ángel. Y, a diferencia de los atacantes de la Deportiva a lo largo del partido, el jugador del Celta definió de maravilla al poste más alejado. Partido sentenciado.
Así de caprichoso es el fútbol. Será difícil explicar a quien solo viera el resultado que la escuadra berciana cuajó uno de sus mejores partidos en toda la temporada. Eso sí, sin puntería no hay puntos. Oportunidad perdida de situarse a tiro de piedra de los puestos de ascenso y, como esta categoría está tan igualada, la realidad coloca a la Ponferradina en tierra de nadie, más cerca de los puestos peligrosos que de los nobles. Sacar los tres puntos el próximo fin de semana en El Toralín contra el Arenas de Getxo se vuelve más vital si cabe después de tres partidos sin triunfo.