"Cancelar el ‘March Madness’ dejó claro a los americanos que esto va muy en serio"

La leonesa Lucía Alonso se quedó a las puertas de participar en uno de los grandes eventos del deporte estadounidense, el torneo final del baloncesto universitario

Jorge Alonso Macía
21/03/2020
 Actualizado a 21/03/2020
Lucía Alonso, durante un partido de esta temporada con la Universidad de Arizona. | WILDCATS
Lucía Alonso, durante un partido de esta temporada con la Universidad de Arizona. | WILDCATS
El mes de marzo es uno de los grandes momentos del año para el deporte estadounidense. El ‘March Madness’, la ‘locura de marzo’, supone el torneo final de la liga universitaria de baloncesto, la NCAA, con todos los partidos retransmitidos en televisión a nivel nacional, pabellones llenos, la tradición de apostar al inicio los ganadores de cada eliminatoria del ‘bracket’. Un evento comparable a la Superbowl y que este año iba a tener una protagonista leonesa, Lucía Alonso, que tendrá que dejar el baloncesto universitario sin poder disfrutar de esa experiencia.

Y es que la organización decidió cancelar el pasado 12 de marzo este ‘March Madness’ por la crisis del coronavirus, en una decisión que según reconoce la propia leonesa «hizo que todo el mundo fuera consciente de que esto es muy serio, es una auténtica burrada que cancelen algo así, ganan muchísimo dinero con ello».

Lucía continúa en Tucson, Arizona, en cuya universidad estudia aunque ya sin clases presenciales al haberse cancelado toda la actividad en la universidad. «Todo está cerrado, no está tan mal como en España, aún queda algún restaurante en el que puedes llevarte la comida a casa, pero seguramente la cosa vaya a peor», reconoce a este periódico a través del teléfono. Un teléfono que estos días echa humo recibiendo información de lo que ocurre en León, desde donde su familia y amigos la mantienen informada si bien la televisión estadounidense repasa cada día las cifras españolas haciendo especial hincapié «en lo rápido que se está contagiando y en que la policía está en la calle controlando que la gente no salga».

Todo está cerrado, las clases son online y la gente tiene la sensación de que la cosa va a ir cada vez a peorCircunstancias que por el momento pospondrán su regreso a casa, que si bien «podría hacer ya, porque no hay clases ni baloncesto, pero prefiero quedarme y esperar un poco a ver cómo evoluciona hasta el mes de mayo que tengo mi último examen».

Porque en cuanto a la actividad deportiva, la temporada de Lucía Alonso terminó con la confirmación de la suspensión del ‘March Madness’ que apuntaba a ser el primero de su estancia universitaria precisamente en su último año, ya que la normativa solo permite jugar cuatro temporadas. Es esta la temporada ‘senior’ de la leonesa, que reconoce la «rabia» que le supone la situación: «Habíamos hecho una buena temporada, el objetivo era llegar al ‘March Madness’ y pasar las rondas que pudiéramos, estar entre las mejores 16 universidades del país, cuando nos lo dijeron fue muy duro para todas, hubo alguna lágrima porque todos los entrenamientos, todos los viajes, todos los partidos suponen mucho esfuerzo y para varias de nosotras era nuestro último año, da mucha pena jugar tu último partido sin saber que lo es».

Porque reconoce Lucía que sus dos primeros años en la Universidad de Arizona «fueron duros, llegué de la mano de una nueva entrenadora y el objetivo era cambiar el programa y convertirlo en ganador. El año pasado acabamos muy bien (consiguieron ganar el WNIT, uno de los torneos que se organizan para los equipos que no alcanzan el ‘March Madness’) y este año hemos estado casi todas las semanas en el top 25 del país y teníamos opciones de hacer algo».

Era por tanto «la forma perfecta de acabar, además lo normal hubiera sido además jugar en casa con el pabellón con 15.000 personas», aunque el coronavirus frustró ese gran final, pese a lo cual hace un balance positivo de su estancia en el equipo: «No me arrepiento de haber venido, al principio fue muy duro porque no conoces a nadie, estás lejos de casa, no hablaba más inglés del que me enseñaron en el colegio y pasar de eso a tener que sacar las clases de la universidad, porque si no sacas buenas notas no puedes jugar, cambia mucho». Sin embargo, asegura que «una vez te haces a la rutina de entrenos y clases, haces amistad con la gente del equipo... todo ha sido muy positivo».

Jugar el ‘March Madness’ hubiera sido la forma perfecta de acabar, en casa y con 15.000 personasCuatro años en los que «he aprendido mucho inglés y mi juego ha cambiado, creía que entrenaba duro antes de venir aquí, pero no tiene nada que ver, miran mucho los porcentajes de grasa, músculo y demás, muchas veces mi entrenadora me dice que no me parezco en nada a cómo llegué, pero en general la experiencia es buena, aunque no es para todo el mundo, el año pasado me tuve que quedar aquí en verano y estuve solo 10 días en casa».

Una estancia en la que ha contribuido a crear un equipo ganador, siendo la jugadora con el mejor porcentaje de acierto en triples de la historia de la universidad (40%), en una labor que reconoce su entrenadora desde su llegada, Adia Barnes: «Yo fui su primer ‘recruit’ (recluta), hemos pasado por todas las fases dentro del equipo y soy la única que se mantiene desde ese primer año». Ahora, también ha podido ayudar a nuevas jugadoras como la también española Helena Pueyo a integrarse mucho antes: «Siempre se agradece poder hablar en español con alguien, yo la intento ayudar con todo lo que puedo porque me hubiera dado la vida tener a alguien que lo hiciera cuando llegué».

Son las claves para haber creado un equipo ganador del que ya no podrá disfrutar, al menos en la competición, la próxima temporada y es que ahora la prioridad pasan a ser los estudios: «Estoy haciendo un doble grado que son cinco años, así que el próximo año me quedaré aquí y aunque no pueda jugar seguiré entrenando y ayudando en lo que pueda. Yo vine aquí a sacarme la carrera y la necesito acabar para que me la puedan convalidar en España, así que no tendría sentido marcharme». Luego llegará el momento de pensar de nuevo en baloncesto, reconociendo que «me gustaría volver a Europa, jugar en Liga Femenina o Liga 2, habrá que ver qué opciones hay». Internacional en categorías inferiores, reconoce que no le importaría regresar a un Aros en el que brilló siendo aún menor de edad ya en la segunda categoría del baloncesto nacional. «La verdad es que echo un poco de menos jugar en León, sé que el club ha cambiado un poco ya sin Moses, pero sí que sigo bastante lo que van haciendo y no me importaría volver algún día, me da un poco de nostalgia».
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