Hasta que Iván Calero no selle su contrato con la Cultural nadie puede dar por hecho el fichaje del lateral derecho del Zaragoza por los leoneses.
Y es que está siendo la incorporación de los mil finales, yendo ya varias veces en las que el acuerdo se considera cerrado y pactado, y entonces llega una llamada con un nuevo problema que hace que vuelva a abrirse y no acabe de sellarse definitivamente su llegada a la Cultural.
Primero fue el intento del Zaragoza de recuperar algo de los 300.000 euros más objetivos que pagó hace un verano al Cartagena, pero la Cultural se negó a pagar traspaso por el jugador. Después, al ceder el conjunto maño al que al final le urge su salida por tema salarial, fue el intento de meter esas cantidades por diferentes objetivos, algo por lo que tampoco han pasado los leoneses. Y ahora, con Calero ya rumbo a León, se ha tenido que dar la vuelta y regresar a la capital aragonesa debido a un desacuerdo sobre el pago de la mensualidad de agosto y unas primas pendientes.
Y es que el Zaragoza no se hacía cargo y, tras preguntar al club culturalista si ellos lo harían y dejar claro que en ningún caso ya que pertenece a un compromiso con su club anterior, un Calero que se esperaba que entrenara ya este jueves y fuera convocado a Gijón, se ha tenido que volver hasta que se cierre la operación, puesto que de hecho el mismo miércoles (aunque al margen del grupo) sí que se había ejercitado con los maños, algo que deberá seguir haciendo mientras pertenezca a su estructura.
El 'culebrón' del verano apunta a tener solución inmediata, dado que el deseo del Zaragoza es darle salida y el del jugador venir a León, por lo que pese a la Cultural se está manteniendo al margen en su postura de respetar el acuerdo al que ha llegado con Calero pero siempre que llegue libre, lo normal es que una mensualidad no rompa una operación que ha terminado siendo tan compleja.