
Por segunda salida consecutiva la Cultural jugó a que no pasara nada. Y cuando ese es el planteamiento y tú eres sólido atrás como están demostrando los leoneses ser, hay muchas opciones de que termine 0-0. Pero siempre puede haber una acción individual aislada que desnivele el partido, y aunque por la diferencia de calidad debe ser más probale que sea en tu favor, jugar con fuego hace que puedas quemarte.
Lo hizo la escuadra culturalista, que sufrió frente al Cacereño su primera derrota de la temporada tras caer 1-0 en un encuentro donde los leoneses no fueron capaces de generar ni una sola oportunidad, mientras que los extremeños aprovecharon la única que tuvieron para llevarse los tres puntos.
No era día para alardes, ni por el estado del césped con muchas zonas donde directamente era tierra ni por el fuerte calor, superándose los 35 grados durante el choque, y al final la Cultural acabó derretida sin puntos ni ocasiones tras un partido donde salen muy señalados los jugadores de ataque y generadores de juego.
Sin Escobar, cuando hubo que mirar al banquillo no había delanteros a los que recurrir, siendo la opción colocar a Pedro Benito junto a un Delgado que tres partidos después aún no ha hecho un solo remate a portería. Sin Bicho, que finalmente ni siquiera entró en la convocatoria, el centro del campo lo formaron Algobia y Ndiaye, lo que te da mucha destrucción pero cero creación, algo que no cambiaría si se hubiera mantenido en el once Maestre.
Navarro hizo un caño de tacón a Vázquez, su centro se desvió al dar en Jaso y Osama hizo el 1-0 solo en boca de gol
La consecuencia es que, ni con el 0-0 ni cuando hubo que volcarse, la Cultural tuvo desequilibrio. Y por si fuera poco Joao Fersura, que debutó en la segunda parte, se retiró lesionado y con lágrimas, lo que hace presagiar que su dolencia no será cuestión de días.
Queipo fue el tuerto en el país de los ciegos y, aunque insuficiente, fue de sus botas de donde salieron las únicas acciones de cierto peligro.
Primero, cuando en una transición recibía en la esquina del área, hacía un recorte y se sacaba un disparo buscando el ángulo largo que se iba fuera por poco. Después, en un córner en corto que acababa colgando perfecto para el cabezazo que Vázquez, absolutamente solo entre el punto de penalti y el área pequeña, mandaba arriba. Y en la segunda parte, con un tiro con el exterior desde la frontal que tras rozar en un defensor se acababa yendo a córner.
Queipo protagonizó las únicas acciones de cierto peligro de una Cultural que no probó al meta rival en todo el partido
Cómo sería el encuentro que esas fueron las acciones en las que más cerca estuvo de hacer gol la Cultural, que sobre todo en la primera mitad había buscado mucho el disparo lejano pero sin encontrar portería. Un bagaje que, por mucho que las temperaturas y el estado del césped influya, es imperdonable para un equipo al que por capacidad económica se le debe exigir luchar por el primer puesto.
Eso sí, tampoco es que los leoneses sufrieran, en absoluto. De hecho, el partido acabó sin que Parera tuviera que hacer ninguna parada de mérito, siendo un tiro flojo el único en el que intervino. Pero entre la genialidad de Navarro y una dosis de mala fortuna, el Cacereño encontró la manera de hacer gol, mediada la segunda mitad cuando peor estaba un equipo leonés que pedía cambios y meter piernas frescas a gritos.
Bicho no pudo entrar en la convocatoria y Joao, que debutó, se acabó yendo lesionado entre lágrimas
Porque llegó a línea de fondo el extremo, con Iago fuera de posición le salió Vázquez y el ex del Arenas se sacó un espectacular caño de tacón con el que dejó clavado el central y pisó área. Y ahí llegó la mala suerte de la Cultural. Porque su centro iba hacia atrás, pero tocó en Jaso desviándose hacia la portería y llegando en el segundo palo a Osama, que sólo tenía que empujar el balón en boca de gol para marcar.
Margen tenían los de Jandro para reaccionar, pues era aún el minuto 67. Pero ideas no. Y el tiempo fue pasando, con la sensación de que aunque el árbitro añadiera media hora más tampoco la Cultural hubiera marcado.
Así, con la petición de un penalti en una acción a balón parado que el árbitro revisó sin considerar que existiera pena máxima a favor de los leoneses, moría el partido. Donde ya había caído el Mirandés, lo hacía también la Cultural, que tres jornadas después descubría el amargo sabor de las derrotas. Y a la que ahora le toca una nueva salida...
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