
El partido comenzó muy trabado como no podía ser de otra forma sobre un terreno de juego con más arena que hierba y que hizo recordar a muchos aquellos tiempos en los que la hierba artificial no era una posibilidad. Jugadores que se forjaron entrenando en el barro del CHF, en la arena de la Palomera o de Jesuitas que dejaba heridas que solo podía tapar la ilusión de empezar a jugar a fútbol. En esas, ningún equipo era capaz de generar peligro sobre el área rival más allá de algún balón largo que se complicaba para la defensa rival.
Paulino apostó por aquel dicho de que si algo funciona no se debe cambiar y repitió el mismo once que ganó el pasado fin de semana al Guijuelo con la única novedad de Lago, que entraba por un Diego que se quedó en Astorga sufriendo la gripe.
Un gol de falta directa justo en la última jugada de la primera mitad puso por delante a un Cacereño que no fue mejor El Cacereño, empeñado en la idea de tratar de hacer buen fútbol sobre un campo que ni mucho menos se presta a ello pero que a la vez le ha dado tremendos resultados, tenía la posesión del balón pero no inquietaba a Javi. De hecho, fue David Bandera el que tuvo la primera ocasión del partido con un cabezazo tras centro de Ivi Vales que se marchaba a escasos centímetros de la portería defendida por Vargas.
El berciano generaba casi todo el peligro del Astorga junto con un voluntarioso Puente que dispuso de otra ocasión en un lanzamiento lejanoque se marchó fuera. Sin embargo, poco a poco el equipo local fue acercándose cada vez a más al área maragata.
Primero Javi aparecía para sacar una buena mano a un disparo envenenado de Cuerva y cuando la primera parte ya expiraba, una falta directa algo escorada a la izquierda pero muy cerca de la línea de la frontal se convertía en un inesperado golpe para el Astorga.
Amaro la pegaba con enorme clase a la escuadra izquierda de la portería de Javi, que en una acción en la que quizás podría haber hecho algo más, solo lograba rozar un balón que se iba para dentro poniendo el 1-0 con el tiempo cumplido en una historia que se repetía por enésima vez.
Antonio Pino regresó a los terrenos de juego tras su operación y después de casi dos meses apartado del equipo Pero nada es igual que antes. Bastó ver los cinco primeros minutos de la segunda mitad para darse cuenta de que la actitud maragata es muy distinta. Atrás queda el bajar los brazos y conformarse con lo que había. El Astorga salió sin remilgos a por el empate desde el principio y entre Puente y Bandera pudieron lograrlo en una jugada en la que ni uno ni otro supieron resolver un balón franco en ataque.
Los maragatos eran mejores y solo un error de Víctor pudo suponer un segundo tanto local que, entonces sí, hubiera matado el partido. Superado ese trance después de que Cuerva mandase el balón alto en el mano a mano con Javi, el Astorga se lo creyó y terminó encontrando recompensa. Ivi Vales regalaba un balón aDavid Bandera para que el capitán en el segundo palo remachase batiendo a Vargas y poniendo el merecido empate en el marcador.
El partido bajó entonces el ritmo y las ocasiones dejaron de aparecer en ambas áreas, siendo incluso las más claras para el Astorga. Antonio Pino reapareció tras su lesión y en la primera que tuvo recibió un balón de Puente que solo Mansilla pudo evitar que se convirtiese en el 1-2.
A partir de ahí el equipo comenzó a dar por bueno el empate con un Cacereño tremendamente errático firmando tablas y pensando ya en el próximo fin de semana, en el que el Astorga tratará de hacer bueno el empate buscando los tres puntos en La Eragudina ante el Tudelano y sellando una mejora que es ya obvia pero que necesita seguir traduciéndose en puntos en un equipo que a pesaer de todo aún es colista.