Recién proclamado MVP de la jornada 31 de Primera Federación gracias a sus dos asistencias de gol a Slavy y Pau Ferrer, Borja Vázquez atiende a La Nueva Crónica para repasar su primera experiencia lejos de Andalucía, la transformación de la Deportiva desde los puestos del descenso hasta el play-off, el reto que entraña dar continuidad a esta racha triunfal y su evolución como futbolista gracias a su cesión a la entidad del Bierzo.
– Empecemos por el principio. ¿Por qué la Ponferradina? Porque la comarca no tiene nada que ver con Cádiz o Sanlúcar. ¿Cómo vivió ese cambio?
– Es todo lo contrario sobre todo en cuanto al clima. Allí estamos más acostumbrados al calor, y aquí cuando aprieta el frío, aprieta fuerte. Ya salí el año pasado a mitad de temporada a Sanlúcar y estuve maravillosamente. Pero al final me cogió al lado de casa, yo seguía viviendo con mis padres, y esta es la primera vez que salgo de casa realmente, y aunque esté lejos, por suerte, mis padres pueden acercarse de vez en cuando para no estar tanto tiempo solo. Cuando se da la oportunidad de la Ponferradina no me lo pensé, es un club muy grande, con buenas instalaciones y muy profesionalizado. Hablo con Jose (Sietes) y también con Fernando (Estévez), que ponen mucho de su parte. Además, tuve la suerte de coincidir con un par de compañeros del Cádiz (Sobrino, Caro, Fede y Ortuño, que había tenido a Fernando). Me dijeron que ni me lo pensara, y estoy muy contento de haber tomado esa decisión.
«Normalmente, cuando estás arriba no sabes lo que supone estar abajo, pero nosotros lo hemos sufrido»
– Echando la vista atrás, ¿se imaginaba que su cesión iba a desarrollarse de la manera en que lo está haciendo, siendo ahora mismo uno de los jugadores más destacados de la categoría?
– Por suerte estamos en un muy buen momento. Es verdad que al equipo le ayuda mucho estar en esta dinámica, que no tiene nada que ver con la de la primera vuelta. Al final, cuando te van saliendo las cosas, coges confianza, el equipo coge confianza, sale todo mucho más natural, y eso ayuda a que las cosas vayan mejor.
– En su presentación mencionó que nunca había sido un jugador de cifras, pero esta temporada lleva ya tres goles y cuatro asistencias. ¿Se había marcado una meta?
– Nunca he sido un jugador que haya metido diez goles por temporada, pero es verdad que lo intento mejorar. Al final, los jugadores ofensivos quieras o no vivimos de eso, de las cifras. Todo se trabaja y se mejora, a ver si pueden ser algunos más de aquí a lo que queda de temporada.
– La temporada comenzó muy bien en lo personal, con aquel gol en Avilés y la victoria por 0-3, pero terminó saliendo del once. ¿Cómo fue ese primer tramo?
– El primer partido fue excelente, qué mejor forma de empezar que con gol y con victoria. Estaba muy contento en ese aspecto. Después, con el tiempo, no tuve la misma regularidad. También el equipo atravesó el peor tramo de la temporada, por así decirlo, y es normal que se prueben cosas distintas hasta dar con la tecla correcta, pero siempre he pensado que hay que seguir trabajando, así es el fútbol, que los compañeros entren y salgan del once es normal, pero hay que ser constantes y, al final, se están viendo los resultados.
– A nivel individual, ¿percibe que ha experimentado un crecimiento futbolístico y de madurez personal desde que llegó?
– He tenido la suerte de que el cuerpo técnico y los compañeros me ayudan mucho. Me aprietan, que es verdad que ahí en ese aspecto soy un poco canalla, pero me aprietan porque piensan también en mí. Al final, venir solo también te ayuda a madurar, no solo en lo futbolístico, sino también personalmente.
«Nafti me da caña cuando es necesario pero es cercano y sabe lo que significa la confianza para un jugador»
– En los últimos partidos, todo lo ofensivo pasa por usted. ¿Cómo maneja la responsabilidad de asumir ese rol con solo 21 años?
– Hay grandísimos jugadores que también hacen su labor. Tenemos a Borja Valle, que es un grandísimo jugador, que se está dejando caer más por el medio campo, y otros grandísimos futbolistas, yo creo que el equipo en sí está siendo muy completo. La personalidad es algo que va dentro de uno mismo, el ser un poco sinvergüenza en ese aspecto, pero estoy sintiéndome bastante cómodo.
– En ese sentido, ¿qué le pide Nafti? Supongo que ser un jugador incisivo, que encare, pero a la vez que no se despiste en las tareas defensivas...
– Así es, sobre eso somos un equipo que estamos muy cómodos defendiendo en bloque medio o bajo. Es verdad que yo, por cualidades, tengo esa virtud de recorrer unos cuantos metros con balón por la velocidad y la arrancada, y nuestra manera de defender le viene bien al equipo porque cogemos aire. El sistema me está viniendo muy bien y el míster me da mucha confianza.
– ¿Cuál es el secreto para aguantar a ese ritmo los 90 minutos?
–Creo que tal y como está evolucionando el fútbol, el físico es importantísimo. Se ve que antiguamente no era tan importante, pero hoy cualquier jugador de Primera, Segunda o incluso Primera RFEF, físicamente tiene que estar como un profesional. Es una gran parte de mi virtud; el físico, la velocidad, aguantar tantos metros con intensidad... hay que cuidarse.
«Si al acabar la primera vuelta alguien dice que ahora estaríamos así, lo llamarían loco»
– Siguiendo con la evolución de la temporada, el partido del Arenteiro fue donde el equipo tocó fondo...
– Por eso sabemos de dónde venimos. Venimos de una primera vuelta malísima, que era dura, porque el partido contra el Arenteiro efectivamente era como tocar fondo, estábamos en una situación crítica, por así decirlo, no nos salía nada. Es verdad que el equipo siempre ha trabajado, siempre ha estado en buenas condiciones, lo que es el grupo, el vestuario. Pero sí, normalmente cuando estás ahí arriba no sabes lo que es estar abajo, pero nosotros hemos sufrido esa situación. Eso te hace pensar antes de cada partido: «lo tenemos en nuestra mano, que no nos lo quiten, que ya lo tenemos».
–¿Cómo se sale de una situación así? No tiene que ser nada fácil...
– Es complicado, porque al final el examen es el día del partido. Tú trabajas para ese día, que es como un examen del colegio que estudias; el partido es donde te van a poner nota. Que entrenes todas las semanas, prepares cada partido y luego no te salgan las cosas, ya sea por un motivo u otro, es difícil. Pero la dinámica del trabajo siempre ha sido la misma. Analizamos fallos, vemos vídeos, intentamos corregir lo que no funciona y dar un paso más arriba. No hemos cambiado nada, solo los resultados.

– Desde el principio de la temporada el objetivo era el ascenso. Cuando llegaron a esa situación delicada, ¿se les llegó a pasar por la cabeza en algún momento que podrían tener una resurrección tan tremenda como la que han tenido?
– No sé si acabamos la primera vuelta penúltimos o algo así, desde ahí a cualquiera que le digas que vas a estar a falta de seis o siete partidos tercero y dependiendo de ti mismo para jugar el play-off, te dice que estás loco. Pero siempre intentamos pensar en el siguiente partido, esta liga está muy igualada, hay equipos a cuatro puntos del descenso y a cinco del play-off. Si eres constante, mantienes buen nivel y te haces fuerte tu campo, que es una de las virtudes de esta liga, puedes pelear arriba. El equipo ha dado un paso gigante y espero conseguir el objetivo.
– Tras vivir una temporada muy dura pero con final feliz en Sanlúcar, ¿qué se le pasó por la cabeza cuando aquí las cosas no salían?
– Con el Sanluqueño salimos del descenso en la penúltima jornada y llegamos al campo del Hércules dependiendo de nosotros mismos, y al final nos salvamos en la última. Fue una alegría enorme para el equipo, para la ciudad y para nosotros, los compañeros, pero yo en verano buscaba dar un paso más, de buscar un equipo que aspire a otras cosas, por eso el proyecto de la Ponferradina. Es duro ver al equipo abajo, pero hemos conseguido revertirlo y estamos muy contentos.
«Una de nuestras virtudes y ante el Mérida se vio muy bien es que conocemos muy bien nuestras armas»
– Después de ganarle y bien al Mérida, ¿cómo ve el equipo de cara a los últimos partidos?
– Nos quedan siete finales y vienen partidos durísimos, todos duelos directos, pero el partido del Mérida fue de los mejores de la temporada. Es un gran equipo, personalmente me parece un equipazo, pero conocemos muy bien cuáles son nuestras armas y las explotamos al máximo, de ahí el resultado.
– ¿Cómo es su relación con Nafti? Lo puso por las nubes tras el partido contra el Mérida...
– Le agradezco toda la confianza que me ha dado desde que llegó. Me da caña cuando es necesario, pero es un entrenador cercano, que sabe lo que significa la confianza para un jugador y nos da la que necesitamos a lo largo de la temporada. Al final él ha sido futbolista y nos entiende perfectamente.
– Con el paso de los partidos cada vez le hemos en más posiciones diferentes: bandas, por dentro...
– Llevo varios años acostumbrado a cambiar de banda, de punta o de media punta, pero no me importa, cuantas más posiciones juegues, mejor para el futbolista, porque tienes más posibilidades de entrar en el once. Me siento bastante cómodo con esa libertad.
– El equipo ha salido del pozo con el medio campo en cuadro. ¿Cómo valora la capacidad del grupo para adaptarse a tantas adversidades y llegar hasta aquí?
– Tenemos un gran grupo, tuvimos la mala suerte de que se lesionaran Erik Morán y Fede en su mejor momento, pero ahora Frimpong y Esquerdo están a un gran nivel. Los cambios también ayudan mucho, y eso es una de nuestras fortalezas. Sabemos lo que es estar abajo y ahora que lo tenemos en nuestra mano, no queremos perderlo. Tienen que matarnos para sacarnos de los puestos de arriba.
– Uno de los momentos de la temporada ha sido el problema en la grada, aun así usted siempre ha tenido un gran feedback con la afición. ¿Entendió el enfado?
– Es totalmente lícito que la afición se enfadara cuando el equipo no estaba a la altura, pero nosotros trabajamos para revertir la situación. Ahora es un paso importantísimo tener a la gente con nosotros, y el ambiente del otro día en El Toralín fue espectacular.
– Y desde Cádiz, ¿qué comentarios recibe sobre su cesión?
– Intento centrarme en los siete partidos que quedan aquí, mi equipo ahora es la Ponferradina y juego para conseguir el objetivo, pero imagino que en Cádiz estarán contentos con mi rendimiento. Cuando acabe la temporada ya veremos lo que pasa, ojalá se dé el ascenso aquí.