Con el descenso ya cerrado y su futuro todavía en el aire, el entrenador de la Cultural, Rubén de la Barrera, hace análisis en una entrevista en La Nueva Crónica donde repasa la consecución de la pérdida de la categoría, la forma en la que se llega a ella, las actuaciones individuales y su continuidad o no en el club, pendiente de una reunión con el director deportivo que se producirá este miércoles aunque reconociendo que tuvo una oferta para cerrar su renovación antes de su llegada y decidió esperar hasta que se produjera y pudiera decidir.
-¿Cómo son las horas después del descenso, con tiempo ya para pensar y haberlo asimilado?
-Seguramente lo primero que se te pasa por la cabeza son muchas imágenes, desde el primer momento en que llegas hasta el domingo, así como situaciones que pretendes analizar de forma exprés, yéndote a momentos y situaciones concretas que pueden explicar la diferencia entre poder haber llegado al último día con vida a San Sebastián o no.
-¿Duele menos esta vez a corto plazo que el anterior descenso al ser algo que podía verse venir más?
-No, perder la categoría es doloroso sean cuales sean las circunstancias.
-¿Le sorprendió la reacción del público tras el descenso, sin apenas pitos y con mucha gente quedándose a aplaudir al equipo?
-Lo que creo es que, con independencia de lo que exprese la gente, se ha de expresar de una manera normal y civilizada. Uno puede expresar gratitud o inconformidad de unas u otras maneras y creo que, fuera para una cosa u otra el domingo, todas fueron correctas, eso ya con independencia de que haya imperado el aplauso sobre otro tipo de reacciones me sorprendió en positivo.
-¿Cree que el De la Barrera hincha de un equipo hubiese reaccionado así ante un descenso de su equipo?
-Lo que que no se me ocurriría es insultar. Pienso en otras profesiones y esos insultos gratuitos del fútbol que se vinculan a los salarios no deberían tener cabida.
-¿Llegó un momento este año en el que tenía que hacer más hincapié en el apartado anímico que en el futbolístico?
-Ambas cosas, para incidir en el plano anímico uno va a mejorar si un resultado es positivo, pero también se llega desde dotar de seguridad y confianza acerca de lo que un equipo o un jugador tiene que hacer. La dinámica era la que era y es la que es, pero es de agradecer la respuesta de los chicos a lo que ha ido pasando, porque no es sencillo ni fácil. Lo más normal y humano es acumular más momentos de dejarse ir o caerte de los que verdaderamente han hecho y lo que yo me autoimpuse es conducirlos hacia la competitividad y aumentar posibilidades para, en relación a las características que tenemos como equipo y la situación a la que había que responder, no perder la cara y estar en disposición de pelearlo hasta el final
-Sabía dónde se metía, el equipo que había y la dinámica en la que estaba cuando llegaba. ¿Se llega a arrepentir en algún momento de aceptar la oferta?
-Ni me pilla por sorpresa lo que me encontré, ni me arrepiento. Si se vuelve a dar esta situación hubiese dado el paso adelante de nuevo al 100%.
-Pero a nivel personal era tener bastantes papeletas de sumar como ha sido un nuevo descenso a su carrera.
-Afortunadamente siento que la gente de fútbol te valora mucho. Eso complementa también a mi energía y mi pasión, y mi pasión es esto, con independencia del efecto o el impacto que pueda tener el asumir un proyecto que a priori presenta dificultad en cuanto a la consecución de un objetivo. Pero soy una persona que confía en lo que hace y lo que transmite, aunque unas veces salga mejor y otras peor. Los últimos pasos que he dado en mi carrera son en equipos que ya partían en posición de descenso, como en Portugal y en la Cultural. Hasta el primer año de Segunda en León mi carrera prácticamente se distinguía por ganar muchísimo, ese año la categoría te enseña a perder y a gestionar la derrota, y luego mi etapa en Portugal te humaniza todavía mucho más y te obliga a conectar con la realidad desde tu nueva normalidad que es la de no ganar de forma habitual.
-¿Qué grado de responsabilidad tiene?
-Me considero, dentro del periodo en el que estaba, el máximo responsable, uno como entrenador eso lo tiene que asumir. Podría decir muchísimas cosas que refuerzan lo hecho, pero no tiene sentido ni es el momento de hacerlo, más cuando vienes de perder una categoría.
«Me considero, dentro del periodo en el que estoy, el máximo responsable. Podría decir muchísimas cosas que refuerzan lo hecho, pero no tiene sentido ni es el momento tras bajar"
-Por analizar temas individualidades y empezando la portería. ¿Le dolía ese runrún cuando Badia la jugaba con el pie dado que era orden suya?
-Se van a dar sobre todo en momentos ante equipos que te optan por no saltar. Con este equipo tenía claro que a nosotros nos interesa atacar en un porcentaje elevado a campo abierto y de forma mucho más vertical. A mí se me vincula como un entrenador que pretende generar ventajas desde atrás y te encuentras ambos polos, los equipos que te vienen prácticamente a pares y otros que optan por esperarte. En función de lo que hagan tus comportamientos varían adaptándote a lo que te encuentras, y lo de Badia tiene que ver con atraer presión y poder facilitar el siguiente tramo de la jugada. Hay veces que ese primer comportamiento se pita, pero a los dos o tres siguientes pases tú tienes una situación clara, con espacio y tiempo, y esa misma persona que en un primer momento no comprende esa decisióntermina aplaudiendo, cuando una cosa está conectada a la otra.
-Se mira a errores individuales o a la falta de puntería, pero ¿con Radoja en el estado de forma que tiene ya ahora o sin las lesiones de Ojeda el final de esta historia podría haber sido otro?
-Hay muchos factores pero esos dos claramente influyen, sí.
-¿Se equivoca tardando tanto en dar entrada a Bicho?
-Te diría que sí y que no. Cuando llego al equipo le quería desestabilizar lo menos posible, quiero aportarle desde el primer momento pero sin que eso suponga una ruptura drástica con lo anterior. Pero si hay un jugador en este periodo conmigo que realmente ha multiplicado su rendimiento es Bicho, le he visto muy cómodo, eficaz y buen jugador de fútbol, que es lo que yo pretendía, que pasase de ser bonito a ser bueno y eso se tiene que ver con la eficacia, productividad y mejorar y ordenar al equipo en todos los momentos del juego. ¿Los tiempos? Entendía que Javi iba a tener presencia, luego su rendimiento determinaría cuánta, pero al principio opté por un perfil más diferente, que te pudiese sostener físicamente.
-¿Era tan diferente el Víctor Moreno tan desequilibrante que todo el mundo dice que era entrenando al que luego se veía, sobre todo al principio, en los partidos?
-Este equipo tiene un problema evidente de desequilibrio y Víctor Moreno es un jugador al que claramente vinculas con aquello que te puede ayudar a desatascar un partido, en forma de una conducción, una pared, un uno contra uno, un disparo… es un chico que te da alternativas desde fuera. Venía con la vitola de un jugador súper importante y creo que al principio no lo pasó bien. Es verdad que los rendimientos en los cuatro primeros partidos comparado con lo que expresaba entrenando hacía que parecieran dos jugadores completamente diferentes, no tenía nada que ver de lunes a sábado al domingo.
«Parecían dos jugadores completamente diferentes el Moreno entrenando y el de los primeros partidos»
-Tema Lucas Ribeiro. Ha sido muy exigente e incluso crítico con él últimamente, no sé si también para motivarle o intentar sacar más de él.
-Es que estamos llegando a un momento en el que los jugadores más determinantes tienen licencia ‘free’, y yo soy muy partidario de lo que hacía el difunto Johan Cruyff, de que a los mejores hay que apretarles porque están aquí para marcar la diferencia y no para ser accesorios. En ese aspecto entiendo que la gente se arrodille ante todo ese manantial de talento, pero ese talento tiene que estar orientado y ayudarte a ganar partidos, y aquí los buenos futbolistas ganan partidos y ayudan a los equipos a lograr objetivos
-Y la madre del cordero, la delantera y la falta de gol y de definición que tanto ha notado el equipo.
-Es una cuestión de capacidad en campo contrario, esa es la realidad. Ves partidos de la categoría donde no pasa absolutamente nada pero se abren los marcadores. Sólo hay que mirar el Mirandés de la primera y de la segunda vuelta... vas a números y no engañan, pero es así de sencillo, seguramente antes no estaban haciendo las cosas mucho peor que ahora, pero ves a Javi H desde su llegada, a Unax, a Carlos... y esa es la diferencia de poder llegar o no vivo al último partido, es así de cruel pero de sencillo.
-Los números son irrebatibles pero, ¿le da la sensación de haber sacado mucho menos de lo que merecían?
-La sensación que te queda no, es que los números que realmente deberías haber sacado no los sacas y eso es lo fastidiado. Si a lo largo de todo este tiempo yo expreso seguridad y tranquilidad acerca de lo que el equipo está haciendo, no obedece a una sensación, sino a un estudio pormenorizado de aquello que está ocurriendo. No atiende sólo a lo que ven mis ojos, también a variables y datos que tienen que ver con unos factores de rendimiento que a priori te deberían facilitar unas cosas que a nosotros no nos ha dado.
-¿Ha habido suficiente autocrítica?
-Llegábamos a las 8 y cuarto de la mañana a Puente Castro y no nos íbamos a casa hasta bien entrada la noche todos los días. Si hay una cosa que yo sí pretendo gestionar mejor es la cantidad de información y variantes que le intento aportar al equipo, tanto ofensivas como defensivas, y eso va de la mano de la autocrítica. ¿Por qué? Porque un partido de fútbol exige hacer muchísimas cosas y más cuando tú no tienes números que te permitan poder optar a ganar un partido sin merecerlo, que a mí eso me encantaría.
-¿Es más una cuestión de considerar autocrítica sólo lo que se diga de puertas hacia afuera?
-La comunicación de verdad tiene que producirse de puertas hacia adentro, después de puertas hacia fuera uno tiene que cuidar y proteger su mensaje, porque cada jugador es diferente y supone o significa un proyecto personal. La figura del entrenador no sólo comprende diseñar una situación de entrenamiento y preparar un partido, sino muchísimas cosas y aspectos que cubrir y a los que dar respuesta y coherencia día sí y día también, aunque yo tenga luego una sensación que no sea pública ni publicable. Soy una persona ultracompetitiva y no hay cosa que más me fastidie que perder, y busco cómo puedo transmitir, contagiar y construir esa mentalidad de manera positiva, canalizando bien esa energía que tú tienes y empujando al jugador a que trascienda su propio límite. Eso no es sencillo y es mucho más complicado si llegas en el durante y no agarras algo desde el principio, es más complicado porque hay unos hábitos adquiridos y no puedes entrar como un elefante en una cacharrería, pero para evitarlo debes seguir una línea muy fina en la que moverte bien.
-El futuro y los plazos. ¿Ha cambiado algo? ¿Hay un límite de tiempo para tomar una decisión?
-Todo va de forma natural, aquí vamos hablando de manera diaria, lo que pasa es que el domingo pierdes la categoría y a lo largo de esta semana se van a ir produciendo encuentros ya que hasta ahora era más complicado encontrar un espacio que te permita aislarte del momento actual y mirar al mañana, esta semana es más favorable para hacerlo.
-¿Hay fijada esa esperada reunión con Goiria entonces ya esta semana?
-Sí, se va a producir.
-Ha reconocido que con el club hay total sintonía, luego se hable con directores deportivos y la sensación es que en el elegido haya muchas más dudas sobre ello. ¿Tiene esa percepción o cree que sacamos de quicio esa sensación?
-Creo que se saca de quicio.
-Pero, ¿le puede hacer dudar el ver precisamente esas dudas?
-No, para nada, yo sé cómo va esto y cómo funciona el fútbol, no es la primera vez que me veo en una situación como esta. Yo voy al Dépor con posibilidad de firmar más años y soy yo el que les plantea que ya reflexionaremos si no logramos el ascenso, cuando fui para dos partidos de liga y un ‘playoff’, que seguramente si fuera de otra manera firmo más tiempo y me curo en salud. Pero como aquí yo quiero dar los mejores pasos posibles para que allí me vaya bien, porque dentro de ‘x’ años cuando ya no me quiera nadie voy a estar paseando por Coruña y no me gustaría que me recordasen cuestiones que se podrían ahorrar fruto de la emoción o sentir de estar en ese club que no deberías. Pero yo soy así, intento reflexionar, analizar, ensamblar mi sensación y pensamiento con las personas de los clubes y soy natural, saben que conmigo se puede hablar de lo que sea.
-Ha sorprendido que haya dejado tan claro que querría seguir el año que viene en la Cultural...
-Es que yo soy muy natural. Mira, yo tengo un sueño, quiero ganar una ‘Champions’ y no voy a parar hasta que eso pase. ¿Va a suceder? Probablemente no, pero yo lo tengo ahí y no se me va, y me da igual que venga de ascender o de perder una categoría. Pero sobre todo quiero que, el día que no pueda entrenar, porque ya no sienta que es lo mío o no sienta la profesión como ahora, sentir al dejarlo felicidad por la carrera que he llevado a cabo y que he seguido y eso va mucho más allá de resultados. Eso ha hecho que lo largo de mi vida haya dado pasos que a la gente le han podido sorprender o que ahora he comprado boletos para los descensos, porque sino no me hubiese ido a Portugal o no hubiese accedido a venir a la Cultural cuando me llaman y así no acumularía ese otro descenso aquí, pero yo no lo mido en ascensos y descensos, sino en experiencias, día a día, desarrollar, crecer y que vaya permitiendo hacer camino y construir.
«Por supuesto que me quiero quitar la espina. Es infinito mi agradecimiento a la afición y su reacción hacia mí»
-Habla de esa felicidad al retirarse, ¿con lo que supone León para Rubén ha llegado un punto en el que tiene esa espina clavada aquí que se quiere sacar, que quiere ascender y con la Cultural?
-Yo lo que quiero es ganar y sí, me fastidió muy mucho el primer descenso porque creo que nos deberíamos haber agarrado a la categoría, lo tengo clarísimo, y este también, aunque son diferentes. Pero a pesar de la diferencia, mi sensación es la misma, y por supuesto que me quiero quitar la espina.
-Lo que son las cosas. La de veces desde que se fue que se ha intentado la vuelta de Rubén, y ahora que está dispuesto a quedarse no se cierre.
-Es entendible por el momento en el que estás, es coherente. Cuando hablamos con el club estamos en plena dinámica, no hay director deportivo, estoy convencido de que prácticamente cualquier entrenador aprovecharía esa coyuntura para cerrar, y aparte a mí que se me ofrecía un contrato a medio plazo y eso implicaba más de un año. La inmensa mayoría de entrenadores firmaría y a partir de ahí ya decidiás tú quién viene o deja de venir como director deportivo. Yo no, yo no lo he hecho, ¿por qué? Porque considero que debe haber un director deportivo y la casa hay que construirla desde donde se debe, para que suenen a coherente y congruente las cosas. Porque si llega alguien que dice Rubén sí, pero si dice Rubén no… O al revés, que yo me sienta más cómodo con un tipo de persona o con otra. Cuando las cosas no mezclan bien, por mucha voluntad que haya por parte del club es contraproducente y no tiene sentido.
«Esperar era lo coherente, si las cosas no mezclan bien, por mucha voluntad del club que haya no tiene sentido»
-Podría haber firmado entonces antes de llegar el director deportivo, la oferta de renovación estaba ahí.
-Sí, porque yo con con quien voy a convivir es con las personas del día a día, más allá de que con Natichu o Antonio las conversaciones son diarias y permanente, pero si hay un director deportivo, porque este es el modelo en este club, es lo más natural y racional.
-No es algo habitual queriendo seguir no cogerlo o decidir esperar.
-Tiene sentido, pero es que yo soy así, al igual que asciendo con el Albacete y salgo yo por propia voluntad quedándome un año más. A ver qué entrenador coges ahora que ascienda a Segunda y diga que hasta aquí. Soy de energías, feelings y me expongo a perder una oportunidad de entrenar en Segunda, en un sitio donde era feliz como Albacete o a esto último que cuento.
-Que mucha parte de la afición, tras descender, quiera y se mueva y manifieste por su continuidad. ¿Qué le dice? ¿Le sorprende?
-Eso me dice mucho. Yo no me escondo en casa, aunque mi vida es Área, casa Área. Pero por ejemplo hoy dando un paseo te esperas que uno de cada diez por lo menos te diga algo que no te guste, y pasa al revés. Mi agradecimiento a ellos es infinito, creo que la gente valora lo que haces con independencia de cómo haya salido, sino no se explica.
-Porque podía llegar a pensar que igual ahora, al bajar, la afición de forma mayoritaria se pusiera en contra...
-Evidentemente, aunque sea una reacción en caliente, vienes de descender y dices algo fruto de tu estado, sería 100% comprensible.
-Que haya quien ha montado la campaña en contra, conociendo León y de donde viene, no le sorprenderá...
-No, conocemos lo que hay y ya está, si son felices así perfecto.
-Si se llegara a un acuerdo para seguir, ¿le gustaría tener un papel importante en la confección de la plantilla?
-Llegado el caso habría cuestiones que se pondrían en común, más allá de la necesidad posterior de ponerle nombre a las necesidades. He trabajado con directores deportivos de todo tipo y el día a día ha sido positivo, con la gente de fútbol te pones de acuerdo porque hablas el mismo idioma, aunque en un caso en concreto le guste más a uno Pepito y a otro Juanito, pero eso pasa entre gente que lo ve demasiado diferente y gente que lo ve similar.