El Rubén de la Barrera más autocrítico desde su llegada a la Cultural se vio tras la derrota frente al Albacete, donde reconocía que «no hemos estado bien, ni en la primera parte ni en la segunda. Mas allá de resultados y permanencias, el rendimiento y la puesta en escena no puede parecerse a lo que hemos visto, hemos estado trabados, precipitados y frustrados, no fue el día».
El entrenador culturalista incidía en que «ya en la primera parte hay alguna situación en donde podemos atacar a campo abierto y no pasa absolutamente nada, fueron cuatro o cinco veces que nos podían haber permitido hacerles daño, y luego defensivamente estábamos largos y eso te exponía, situaciones de duelos… En la segunda parte, probablemente ya más condicionados por el resultado, ha habido precipitaciones, pérdidas y contraataques de ellos. Por último con el 1-1 se podía imaginar uno otro final, pero acto seguido ocurre ese gol, donde no defendemos bien, y luego la expulsión. No es un día como otros, es un partido mal jugado por nuestra parte y ya está».
«Es cuestión de jugar, de competir y hacerle sentir al rival que eres más, y lo que ha ocurrido es todo lo contrario»
¿Qué lleva a ello? De la Barrera cree que «hay de todo: las cabezas, la situación.... todo eso te minimiza, te reduce y te hace parecer otra cosa. Se junta todo, hablamos de otros días donde el equipo hace muchas cosas bien, pero es complicado relacionar esta sensación de hoy con cualquiera de los otros encuentros».
El técnico, que sobre el penalti de Víctor García consideraba que «mas allá de que sea o no, son situaciones que no puedes conceder», incidía en que «es cuestión de jugar, competir y hacerle sentir al rival que eres más, y lo que ha ocurrido ha sido todo lo contrario. Sí, tienes momentos, situaciones donde puedes generar problemas a un equipo que viene de garantizar la permanencia, pero todo muy forzado y al límite».
Pese a todo De la Barrera, que se sentía «muy agradecido a la gente» por la ovación de la grada en su regreso al Carlos Belmonte, defendía a su plantilla señalando que «los chavales hacen lo que se les pide, dan lo que tienen y otra cosa es que el rendimiento sea mejor o peor. La situación no es fácil y ahí uno puede empequeñecerse por todo lo que hay en juego».