Feliz por el triunfo frente al Éibar se mostraba el técnico de la Cultural, Rubén de la Barrera, que aseguraba que «ganar siempre sabe muy bien», consideraba que «hemos hecho un partidazo con y sin balón» y destacaba el hecho de que «a partir del minuto en el que encajamos el 2-1 el equipo compite de manera brillante, no se hunde, marcando bien la profundidad y llevando la iniciativa en momentos», mostrándose «muy contento por el partido de los chicos que se lo merecen».
Analizaba el choque el técnico señalando que «la segunda parte también es consecuencia de lo que se hace en la primera pero sin gol. En la primera parte hay situaciones claras de llegar a tres cuartos, ese último pase o desmarque no acaba de entrar pero encontrábamos ventajas de manera clara, que no es fácil hacerlo ante el mejor equipo de la segunda vuelta. A lo que se hizo en ella se le dio continuidad en la segunda y afortunadamente con eficacia y pudiendo hacer esos dos goles».
«En la primera parte faltó el último pase o desmarque, en la segunda le dimos continuidad y con eficacia»
«Es cuestión de hacer en el campo lo que se entrena, después el fútbol te dirá si sí o si no, pero me llena ver un rendimiento redondo ante un equipazo como el Éibar al que has minimizado», añadía Rubén, incidiendo en que «esta categoría nos ha enseñado a valorar los victorias. Quedan los partidos que quedan, teníamos este ‘match ball’ que había que ganarlo por narices, lo hemos hecho y ahora a recuperarse del esfuerzo y a preparar el partido del Burgos».
El técnico, que no quería valorar el penalti de Víctor García puesto que «no lo vi, se me dice desde el banquillo que no es pero puedo estar equivocado», afirmaba sobre la conexión que hubo con el público que «le hemos dado cosas a la gente para que se terminara de conectar», explicaba sobre los cambios que «Fornos ya no podía y queríamos reforzar la parte de arriba para seguir presionando y no hundirnos, porque si el Éibar atacaba cerca de nuestro área y nosotros voluntariamente les permitíamos que sacaran centros y demás se nos podía complicar» y criticaba los ocho minutos que se dieron de añadido, «que es una auténtica salvajada, en mi vida vi nada igual».