Todo lo que pudo salir mal, salió mal. El peor partido del Aros Patatas Hijolusa en toda la temporada llegó en uno de los momentos más importantes y le complica notablemente el ascenso. Y es que el Alcobendas, que venía de perder de 23 con Estudiantes, pasó por encima de las leonesas, que acusaron su juventud con un exceso de precipitación cuando las cosas se pusieron cuesta arriba, y acabaron perdiendo por un contundente 63-88. Un día malo que pone al ascenso a expensas de una hazaña, puesto que si las madrileñas logran imponerse a Les Corts, que este viernes sólo perdió de 2 con Estudiantes, las de Moses tendrían que ganar de 24 puntos a Estudiantes en el choque que se disputará este sábado a las 17:30 horas en el Palacio de Deportes. No obstante, si Les Corts sorprendiera a Alcobendas, al Aros le valdría con una victoria por la mínima.
Una situación inesperada y tremendamente complicada marcada por el acierto en los triples del Alcobendas, que anotó 15 lanzamientos de 28 intentos desde la línea de tres; por el poderío bajo los aros de García-Cuevas, a quien en la segunda parte no pudieron frenar las pívots del Aros; y por la falta deacierto de las jugadoras leonesas, en especial de una de sus referencias, Patricia Benet, que terminó con 1 de 16 en tiros de campo.
El Aros, que se fue 18 abajo al descanso tras encajar 32 puntos en el segundo cuarto, llegó a estar a 11 en el tercero Con esa receta se cocinó una derrota que empezó a fraguarse en el segundo cuarto, pues el primero lo había iniciado con un 8-0 el Aros y terminaba con escasa ventaja (12-14) de las madrileñas.
Sin embargo, en el segundo pusieron tierra de por medio, comenzándolo con un parcial de 2-12 que las daba una diferencia de 12 que se dispararía hasta los 18 (28-46) tras encajar la friolera de 32 puntos en el cuarto.
Quedaba mucho tiempo por delante, pero el Aros no supo abstraerse del marcador ni valorar que, incluso perdiendo de 12 o menos, con ganar en la última jornada estaban metidas.
De este modo las leonesas empezaron a hacer la goma, encontrándose reacción local siempre que se acercaban.Así, tras haber llegado a ponerse a sólo 11 (41-52), un parcial de 1-9 volvía a disparar la diferencia; y tras colocarse de nuevo a 12 (51-63), llegaba el tirón definitivo, un 6-17 que ponía el 55-80. 25 puntos que, tras haber sido la máxima de 27, eran la distancia final.