Álex Domínguez firma con la Ponferradina para las dos próximas temporadas, con el objetivo de volver a coger sensaciones debajo de los palos, pero con la exigencia de volver a repetir lo que ha hecho el club en las últimas temporadas, las finales en fase de ascenso.
Aunque El Toralín no es nada nuevo para él: "he venido con Las Palmas e Ibiza, estoy muy contento se estar aquí, siempre que he estado aquí como rival me he sentido muy bien y ya se veía un poco el club como es desde fuera, familiar y profesional"
Sobre los primeros días con sus compañeros afirma que hay un: "gran grupo, cuerpo técnico y club, algo que echaba de menos era esa cercanía y más fuera de casa, es verdad que hay mucho joven, pero son muy profesionales y muy humanos". Algo sobre lo que profundizada el guardameta: "esa mezcla está bien en el grupo, muchos tienen la experiencia en la categoría y enseñan, pero todos con esa hambre, además de la del míster, que eso lo transmite bien".
"Conozco a Andrés y sé lo que ha hecho aquí, pero eso no es una presión añadida, yo soy yo y él es Andrés, vengo a darlo todo para ayudar al equipo"
En lo personal, se definió como un portero al que le enseñaron que: "el que mejor paraba, era el mejor. No tengo una faceta en concreto, prefiero ser un 7-8 en todo o ser un 10 con los pies, al final hay que parar y tenemos que ser lineales en todas las facetas". Donde también admite que no viene de buenos años: "no he tenido la continuidad que esperaba, es una gran experiencia pero un portero necesita continuidad y jugar. Intenté tener minutos en Eibar, que no se dieron, y al final puede ser un paso atrás, pero creo que a veces pueden ser necesarios para volver a sentirme futbolista y recuperar la confianza y la felicidad".
Ahora llega a una Deportiva donde la sombra en la portería es demasiado alargada y más con la tremenda temporada pasada llena de récords de imbatibilidad: "es un poco que los de fuera generan, ese murmullo, Andrés ha hecho grandes años y lo conozco, pero no tengo esa presión, aquí estoy yo y Andrés es Andrés. Obviamente voy a dar lo mejor posible, pero sin una carga extra, voy a hacerlo lo mejor posible y pensar en el equipo. La mayor presión es hacerlo bien semana tras semana".
"Me han enseñado que el mejor portero es el que mejor para, prefiero ser un 7 u 8 en todo que un 10 con los pies, hay que cubrir todas las facetas"
Pero no es la única, porque la de llegar a dos finales de fase de ascenso, también estará presente: "sí que podemos tener algo de presión en este sentido, pero sin tenerla presente todos los días porque esa presión será mala. Tenemos que pensar en el corto plazo y cogiendo confianza entre nosotros para llegar hasta donde queremos, pero con calma no se puede ascender ya.
Y como cada portero hay un persona esencial en la Ponferradina, Omar Otero, entrenador de porteros: "estoy muy contento con él, además de enfrentarnos, me habían hablado de él y cuando llegué es tal cual se me había dicho, nos sacará un rendimientos muy bueno y vemos casi igual la forma de trabajar".
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