Aldo Martínez y Carlos Moyá muestran en el X FID dos caminos hacia la élite

El preparador de Ilia Topuria y el exnúmero uno del tenis protagonizan una tercera jornada marcada por el trabajo, la ciencia y la capacidad de superación

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24/09/2026
 Actualizado a 25/09/2026
Aldo Martínez durante su charla en el FID del pasado jueves, donde también intervino Carlos Moyá. SAÚL ARÉN
Aldo Martínez durante su charla en el FID del pasado jueves, donde también intervino Carlos Moyá. SAÚL ARÉN

Dos deportes completamente distintos, dos trayectorias opuestas y una misma conclusión: no existe el éxito sin trabajo. El X FID Ciudad de León ABANCA reunió este jueves en el Auditorio Ciudad de León al doctor Aldo Martínez, responsable de la preparación física de Ilia Topuria, y al extenista Carlos Moyá, primer español en alcanzar el número uno del ranking ATP, en una jornada dedicada a descubrir cómo se construye un campeón.

El primero en subir al escenario fue Aldo Martínez, uno de los nombres más influyentes del deporte de alto rendimiento. El alicantino desgranó los métodos de entrenamiento que han acompañado a Topuria hasta conquistar el cinturón mundial de la UFC y recordó cómo comenzó una relación profesional que nació cuando el luchador apenas tenía 18 años. «Me sorprendió su determinación. Se acercó para decirme que quería ser campeón».

Martínez relató algunas de las exigentes sesiones que han marcado la preparación del hispano-georgiano, desde entrenamientos en bicicleta a temperaturas extremas hasta recuperaciones en cámaras de crioterapia de -150 grados. «Estudio todo y analizo todo para ofrecer lo mejor a Ilia», afirmó, destacando que el rendimiento de élite solo es posible cuando la preparación física y mental avanzan de la mano. Antes de su intervención en el FID, el doctor también compartió sus conocimientos con estudiantes de la Universidad de León dentro del programa formativo del foro.

La tarde cambió el octógono por la pista de tenis con la llegada de Carlos Moyá, quien repasó una carrera que rompió muchos pronósticos. El mallorquín confesó que nunca fue el mejor jugador de su generación en categorías inferiores y que no empezó a destacar hasta los 18 o 19 años. «No gané ningún Campeonato de España de base, pero el trabajo acabó convirtiendo un sueño en realidad».

Entre las anécdotas más celebradas estuvo su primer enfrentamiento con su gran ídolo, Stefan Edberg, al que se midió en la pista central de Roland Garros. «Era tal la ilusión que tenía por jugar contra él que perdí 6-2, 6-2 y 6-1 en apenas una hora». También evocó el momento en el que alcanzó el número uno del mundo en California y la llamada que hizo inmediatamente a su madre para anunciarle: «Soy número uno».

Moyá dedicó además un espacio especial a su etapa como entrenador de Rafa Nadal, de quien destacó una cualidad por encima de todas. «No imaginaba que lograría todo lo que consiguió, pero siempre me sorprendió su capacidad de trabajo y de sacrificio», aseguró, reconociendo que fue un privilegio acompañar al balear en los últimos años de una de las carreras más brillantes de la historia del tenis.

Con dos referentes del deporte mundial sobre el escenario, el FID volvió a demostrar que el camino hacia la excelencia puede recorrer senderos muy diferentes, aunque todos parten del mismo punto: el esfuerzo cotidiano.

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