
En un día en el que las consecuencias de no ganar hubiesen tenido tintes dramáticos, el Abanca Ademar tiró de garra para coger aire y lograr derrotar por 40-35 al colista Villa de Aranda, abriendo en el inicio de la segunda parte una brecha que supo mantener para llevarse dos puntos vitales sin necesidad de llegar a un final a cara o cruz.
Salva su particular ‘match ball’ el entrenador Luis Puertas y, antes de que se endurezca su calendario, evita otro pinchazo la escuadra ademarista ante uno de los equipos que lucharán por la salvación, y lo hace sobreponiéndose al agujero gigante que sigue siendo la portería y a que su ‘director de orquesta’, Juan Castro, forzó para poder dar unos minutos de descanso en cada parte a Miñambres pero estaba muy lejos del 100%.
Sin embargo, el que sí que lo está, y de hecho vive su mejor momento como ademarista, es un Patryk Wasiak que de nuevo estuvo sensacional, firmando nueve goles (incluidos tres seguidos en los minutos finales para evitar que Aranda se metiera en el partido), dando también siete asistencias e incluso forzando alguna falta en ataque al estar mucho mejor en esa defensa que es sin duda su punto débil.
Lideraron el ataque entre el polaco y un también excelso Javi Miñambres, que se echó el equipo a sus espaldas con una gran dirección desde el primer minuto, y dio diez asistencias que unir a los siete goles con únicamente dos fallos en sus lanzamientos.
Un parcial de 6-1 desde el 21-21 en el inicio de la segunda parte puso al Ademar cinco arriba. De ahí al final ya nunca ganaría de menos de cuatro
Y es que meter 40 goles, más cuando una gran mayoría llegaron en ataque estático, ejemplifica el rodillo que fue una ofensiva ademarista en la que Lodos también estuvo a gran nivel y metió tres goles y forzó penaltis y exclusiones con sus penetraciones; los pivotes, especialmente Benites, recibieron muchos balones en seis metros y tuvieron altos porcentajes (entre las seis del brasileño y las dos de Alberto Martín firmaron ocho ‘dianas’); y desde el extremo Gonzalo sumó cinco goles pese a estar mucho más errático en el lanzamiento de lo habitual, Casqueiro hizo cuatro de cinco, Zapico metió los dos que tiró e incluso el joven Mario Blanco firmó su debut soñado saliendo a dos minutos del final, pues metió dos goles en ese tiempo.
¿Y en defensa? Pues a pesar de lo que pueda parecer viendo los 35 goles encajados, el equipo claramente mejoró. Sobre todo estuvo muchísimo más intenso que en compromisos anteriores, con más contactos y actividad, si bien ni siquiera forzar lanzamientos más complicados del rival permitió elevar los porcentajes de una portería donde Álvaro estuvo de nuevo lamentable y Marcos, pese al espejismo que puedan suponer los dos tiros que detuvo cuando volvió a salir en la segunda parte, está lejos de ser una solución.
Tras el 5-6 nunca volvió a ir por detrás el Ademar, si bien la primera parte fue muy igualada y nadie mandó de más de dos goles
Con esos argumentos fabricó el Ademar su victoria en un encuentro en el que tras el 5-6 nunca volvió a estar por detrás en el marcador, si bien vivió una primera parte muy igualada donde ningún equipo llegó a ganar por más de dos goles y que acabó con una mínima ventaja local (19-18) a la hora de irse al descanso.
Pero fue en los primeros compases de la segunda parte cuando llegó el parcial que decidiría el encuentro. Porque del 21-21 se pasó tras un parcial de 6-1 al 27-22, con los leoneses aprovechando los numerosos errores de un Aranda que, todo hay que decirlo, dejó una pobrísima imagen en León, si bien también se quejó mucho de un arbitraje de bajísimo nivel para las dos escuadras, aunque en el global favoreció más a los leoneses.
El joven Mario Blanco debutó a dos minutos del final e hizo dos goles. El Ademar encontró mucho a la segunda línea y entre los extremos y pivotes hicieron 21 goles
No subiría nunca por encima de los seis de ventaja la renta del Ademar, pero tampoco volvería a bajar de los cuatro que tuvieron con el 36-32, última vez que llegó a pensar Aranda que se podía llevar algo de León, pues los citados tres goles seguidos de Wasiak llevaban el encuentro al 38-32 que lo sentenciaba definitivamente, permitiendo el debut del citado Mario y de Óscar Díez.
Sacaba su garra el Ademar para respirar y llevarse un partido que acabaría con tangana, pues tal y como está la clasificación, la lógica era mirar al golaveraje y atacar en la última jugada, pero se la saltaron algunos jugadores ademaristas parando y haciendo gestos de considerar acabado el partido, lo que llevó a que cuando, tras ello, Gonzalo lanzó solo sobre la bocina buscando el gol (no lo metió) los jugadores del Aranda se fueran a por él, llegando incluso a propinarle algún golpe tanto en la vorágine del conflicto como en los saludos posteriores.
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El lateral del Ademar, Wasiak, lanza ante la defensa del Aranda. | FERNANDO OTERO
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