
Hay partidos en los que no puedes fallar. Por muchas bajas que tengas, que las tiene un Abanca Ademar que a cada partido que pasa pierde nuevos efectivos. Si quieres meterte en competición europea, en casa contra el penúltimo clasificado, un Huesca que sería colista de no haber sacado tres puntos de cuatro posibles contra los leoneses, sólo vale ganar. Y no lo hizo el conjunto leonés, que se tuvo que conformar con un empate (33-33) que le impide aprovechar la igualada entre Torrelavega y Bidasoa y le mantiene a tres puntos de un cuarto puesto que podría dar también pase a Europa y que se antoja como el tope al que aspirar en este tramo final de temporada.
En un partido tremendamente igualado, donde Huesca cogió cuatro goles de renta (2-6) en los primeros compases y Ademar aunque rápidamente neutralizó esa renta nunca ganó de más de dos, entró con el 33-31 que suponía igualar su máxima renta del choque a los dos últimos minutos del encuentro, pero volvió a pecar de jugar de forma desastrosa las bolas decisivas de los encuentros y alargó la sangría de los finales igualados que tantos puntos les hicieron perder esta temporada contra los equipos de arriba.
Especialmente sangrante y significativa fue la jugada definitiva. Porque con empate en el marcador y 30 segundos para romperlo después de que Alberto Martín hubiera forzado falta en ataque cuando el Huesca atacaba para ponerse por delante, tras el tiempo muerto el Ademar llegó a tener golpe franco con tres segundos por delante e inferioridad en los oscenses al acabar de forzar exclusión.
Huesca llegó a estar cuatro goles arriba en el inicio del partido (2-6), pero en el minuto 17 ya estaba por delante un Ademar que nunca llegó a mandar de más de dos
Podía meterse o fallarse. Pero lo que tiene poca disculpa es no llegar ni a tirar. No lo hizo Wasiak, que bien fuera por no controlar el tiempo que restaba o por una decisión incomprensible en un balón que tampoco debía haberse jugado él, ni siquiera hizo el amague de lanzar, buscando un pase que fue a un rival pero que aunque hubiera llegado al extremo ademarista al que buscaba no hubiese servido de nada pues no habría quedado tiempo ya para lanzar.
Difícil de entender la decisión del polaco o que ese balón hubiese acabado en las manos de Miñambres, que había sostenido al equipo en una sensacional segunda parte, llevaba 6 goles en 6 lanzamientos, y se había erigido en líder de un equipo ademarista al que durante la primera parte había sostenido un espectacular Gonzalo Pérez, al que estaban buscando constantemente en estático, donde estaba haciendo muchísimo daño, y que acabó con la friolera de 14 goles pese a que desde el ecuador de la segunda mitad por lesión sólo pudo salir a tirar los penaltis.
Tras forzar falta en ataque Alberto Martín a 30 segundos, un Ademar en superioridad tenía golpe franco a falta de 3. Ni llegó a tirar, al buscar Wasiak un pase que falló y que tampoco daba margen a un lanzamiento
Y, casualidades del destino, tras meter los siete primeros que lanzó su único fallo fue un factor clave en la derrota, pues llegó con 33-32 a falta de minuto y medio, permitiendo que en la jugada siguiente Samuel Cordiés empatara y que, al cometer falta en ataque Adrián Fernández en la acción siguiente, la escuadra visitante entrara con balón a ese minuto final que dio paso al desenlace contado.
Era una nueva complicación para un Ademar que ya estaba sin Edu Fernández ni Rodrigo Pérez, sin un Saeid al que se echó mucho de menos puesto que esta vez Álvaro no tuvo el día en portería, y prácticamente también sin Lindqvist, que era duda por su esguince de tobillo y aunque entró en convocatoria y llegó a entrar durante cinco minutos, se vio claro que tampoco estaba listo para jugar.
Si Edu Fernández, Rodrigo y Saeid ya no estaban, Lindqvist se probó pero duró 5 minutos y Gonzalo sólo pudo salir a lanzar los penaltis gran parte de la segunda parte
Y eso, aunque enfrente estuviera un equipo también con una baja muy importante, la de su máximo goleador Frank Cordiés, y que únicamente había sacado dos puntos a domicilio en sus 10 partidos jugados, acabó siendo un factor decisivo que condenó a un Ademar que, si bien entre Gonzalo y Miñambres, algunos minutos de buena dirección de Adrián Fernández y las numerosas acciones de contraataque o contragol, vio puerta con facilidad, 'naufragó' en defensa, permitiendo que los lanzadores del Huesca entraran con mucha facilidad en el 6-0 (especialmente hizo mucho daño Bosnjak, con 9 goles casi todos de tiros lejanos), sin que el 5-1 fuera un factor al no darle tampoco excesiva continuidad, sin alternativas a Alberto y Benites en el centro pues los minutos de Samu Saiz en el centro en un tramo decisivo bajaron aún más el rendimiento defensivo, y sin que esta vez la portería fuera el salvavidas habitual, con Álvaro alejado de sus mejores números y Marcos, pese a salir a un par de penaltis y detener uno y el lanzamiento en su acción posterior, sin ser opción ante una situación así.
Demasiados condicionantes para vencer, aunque hubo momentos donde parecía que podía llegar el tirón para conseguirlo, siempre llegó la reacción rival. Se puso por primera vez por delante el Ademar a los 17 minutos con el 10-9 y se fue de dos (12-10) con un parcial de 5-1, pero llegó 17-17 al descanso. Y, tras verse de nuevo dos abajo en varios tramos de la segunda parte, con otro parcial de 5-1 volvía a colocarse dos arriba (26-24) y en tendencia ascendente, pero de nuevo Huesca igualaba la contienda para llegar en partido al tramo final. Y eso, este año para el Ademar, es casi garantía de acabar dejándose algo del botín.
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El central del Ademar, Miñambres, se cuela para lanzar entre los defensores del Huesca. | FERNANDO OTERO
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