Abierta la veda de la trucha en los ríos de León

La Junta de Castilla y León fija para la zona norte el inicio del período hábil de pesca de la trucha en el último sábado de marzo

26/03/2026
 Actualizado a 27/03/2026
Uno de los cotos de pesca de León. RODRIGO PRADO NUÑEZ
Uno de los cotos de pesca de León. RODRIGO PRADO NUÑEZ

La apertura de la pesca devuelve la actividad a los ríos de León, es el inicio del periodo hábil para la pesca de los salmónidos, que se extenderá hasta el próximo 31 de julio. Los ríos leoneses volverán a llenarse de cañas, vadeadores y pescadores con la apertura de la temporada de pesca de la trucha en la provincia, una de las citas más esperadas del calendario para cientos de aficionados. La jornada marcará el arranque de una campaña especialmente señalada en una provincia donde la pesca fluvial mantiene su importancia deportiva, social y también económico, con escenarios emblemáticos como los ríos Órbigo, Porma, Esla, Bernesga, Luna o Duerna entre los destinos más habituales de los pescadores en estas primeras fechas. Como suele ocurrir en cada apertura, se espera movimiento desde primeras horas de la mañana en los tramos más conocidos y en los accesos a cotos y aguas en régimen especial, en una jornada que tradicionalmente combina expectación, prudencia y muchas miradas puestas en el estado de los caudales, la temperatura del agua y la actividad de las truchas tras los meses de cierre.

Más allá del componente puramente deportivo, la apertura de la veda vuelve a activar una tradición muy arraigada en la provincia. En León, hablar de la pesca de la trucha es hablar también de cultura ribereña, de asociaciones y clubs de pesca, de montaje de moscas y de un legado histórico que cada temporada se actualiza. No en vano, la provincia de León conserva algunos de los nombres más famosos de la pesca a mosca y mantiene una afición fiel que vive esta cita como uno de los grandes acontecimientos del año. La apertura no garantiza grandes capturas, y menos en una primera jornada marcada por esas aguas frías y tomadas de la nieve derretida que dificultarán la pesca a mosca y mantendrán a las truchas reacias a tomar nuestros señuelos.

Pero sí devuelve a los ríos de León una imagen reconocible: la de los pescadores regresando a la orilla del río tras el paréntesis invernal y la de una provincia que vuelve a mirar a sus cauces como parte de su identidad. En los últimos años, además, la pesca sin muerte ha ganado todavía más protagonismo en muchos tramos, consolidándose como la práctica dominante entre una parte muy importante de los aficionados. Esa evolución ha ido de la mano de una mayor sensibilización sobre la conservación de las poblaciones trucheras y sobre la necesidad de compatibilizar la práctica deportiva con la protección del ecosistema fluvial.

A las puertas de la apertura, el ambiente ya se dejó notar en tiendas especializadas, alojamientos rurales y cafés de madrugada en las comarcas ribereñas. Se revisan líneas, se ordenan cajas de moscas, se repasan bajos de línea y se observan corrientes y posturas con la misma mezcla de precisión y superstición que acompaña siempre a los primeros lances del año. Porque en León la temporada de la trucha no es solo una fecha administrativa. Es, para muchos, el verdadero comienzo de la primavera.

La persistencia de caudales altos y baja temperatura del agua auguran una escasa actividad truchera para los primeros días de la temporada. Las ninfas aparecen en las prioridades de la mayoría de los pescadores. Ya que se esperan cebadas esporádicas y huidizas. Las mejores horas seguramente se concentren en el mediodía, cuando hay ligeros ascensos térmicos y cierta estabilidad lumínica. La clave en los comienzos será la lectura del río y la localización de zonas de refugio: remansos, tablas de poca corriente y entradas de afluentes con menor carga de agua. En estas zonas, es posible encontrar truchas apostadas, pero extremadamente selectivas y reacias a abandonar la seguridad del fondo.

En resumen, el patrón sigue siendo de transición hídrica: mucha agua, baja temperatura y metabolismo truchero ralentizado. Habrá que esperar una estabilización térmica y una moderación en los caudales para que la actividad se generalice y la pesca a mosca encuentre su verdadero esplendor. Con caudales crecidos y aguas turbias, para tener éxito pescando, es importante proponer el cebo adecuado en los lugares más protegidos o de menos corriente, remansos, orillas con poca profundidad con raíces y vegetación que retienen la corriente y detrás de piedras que formen pequeños remolinos, esto puede ser la diferencia entre un buen día de pesca o un fracaso. La cucharilla con aguas tomadas y altas siempre ofrece buenas prestaciones para los pescadores que practican la técnica del spinning, que, en estas circunstancias, buscaran las truchas en esas aguas más tranquilas y usaran cucharillas con peso, giratorias o ondulantes, del número dos o tres y de color plateado.  Las ninfas a medias aguas o por el fondo es la otra alternativa con posibilidades de obtener resultados favorables. La paciencia, la dedicación y la observación hacen al buen pescador.

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