A cinco minutos de la orilla

Un gol en el minuto 88 condena al Astorga ante un Murcia que no hizo méritos para lograr un resultado excesivamente abultado

Jorge Alonso
01/03/2015
 Actualizado a 31/08/2019
Rubén disputó su último partido en el Astorga con el brazalete de capitán y el apoyo de la grada. | DANIEL MARTÍN
Rubén disputó su último partido en el Astorga con el brazalete de capitán y el apoyo de la grada. | DANIEL MARTÍN
Mucho castigo para tan poco pecado. Esa es la conclusión que puede sacar el Atlético Astorga de su partido de ayer ante el Real Murcia, un equipo que llegaba a La Eragudina casi en una ilusión propiciada por una serie de extrañas circunstancias con la vitola de ser uno de los ‘cocos’ del grupo y que no hizo más que lo necesario para llevarse tres puntos que a razón de lo visto sobre el terreno de juego, fueron poco merecidos.

Hicieron lo suficiente los maragatos para sumar al menos un punto, pero al partido le sobraron cinco minutos, un tramo final en el que el Murcia anotó en el minuto 88 rompiendo el partido y propiciando que la inercia llevase irremediablemente al segundo en una contra que dejaba un marcador totalmente irreconocible respecto a lo ocurrido sobre el césped.

El inicio de partido lo marcó la despedida de Rubén, que titular y con el brazalete de capitán recibió el homenaje de club y afición convirtiéndose en un ejemplo claro de lo que es el fútbol modesto de este país hoy en día. Las ofertas de trabajo no se pueden dejar pasar y el fútbol, aun en Segunda B, es poco más que un hobbie.

Salieron los dos conjuntos quizás con más miedo a perder que con la intención de ganar. El balón recorría el cielo de la capital maragata de un lado a otro del campo y cualquier jugada trenzada parecía poco más que un espejismo. El Murcia, con mucho más que perder que que ganar buscaba el juego directo sobre Gerard pero la zaga maragata, en especial un inconmensurable Víctor y un enorme Cristian despejaban una vez tras otra el peligro grana buscando en punta a Borjas, que una vez más volvió a ser un quebradero de cabeza para la defensa rival luchando cada balón y sacando ocasiones de donde no las había.

Apenas pisaron ambos equipos el área rival hasta los últimos diez minutos de la primera mitad, en los que parecía que esos complejos comenzaban a disiparse y el Astorga comenzó a crear peligro por las bandas. De hecho el propio Borjas tuvo la ocasión más clara antes del descanso en un balón desde la izquierda que trató de rematar a la media vuelta dentro del área pequeña y solo ante Iván Crespo, aunque el canario no acertó a impactar el balón y selló los primeros 45 minutos con el empate inicial.

A partir de ahí, el partido cambió de blanco a negro y si algún espectador llegó a La Eragudina para disfrutar de las mantecadas y el chocolate que el club ofreció de forma gratuita hubiese salido del campo hablando de un partido intenso y vibrante.

Ambos conjuntos dijeron adiós a cualquier atadura y se fueron a por el partido. El primero fue el Astorga, que en el primer minuto tuvo la que sería su ocasión más clara del partido. Lago hizo magia en la banda, se marchó de dos y puso el balón para Borjas en la frontal, que la dejó pasar encontrando a Porfirio que disparó a puerta y se encontró con el meta Iván, que en dos tiempos pudo retener el balón sobre la misma línea de gol. El partido se abrió y elMurcia tuvo la siguiente, con un disparo de Gerard dentro del área pequeña que volvió a encontrarse con la defensa astorgana.

Sin embargo, a partir de ese momento el partido se fue por unos derroteros que visto el compañerismo de la primera mitad parecía cuanto menos extraño. Los piques se sucedían y después de que un jugador murciano le dejara los tacos en el tobillo a Diego tras un despeje, este se revolvió y cuando ya se marchaba le propinó una patada. El árbitro solo vio esta última acción y expulsó al extremo condicionando a priori el resto del partido.

No calmó eso el partido y el ambiente continuó tenso.Acciari, el que se supone más cabeza debía tener en el terreno de juego con 36 años y más de 300 partidos en Segunda División, se salió del partido encarándose primero con Rubén y provocando su segunda amarilla tras una fea entrada a Cristian.

El partido volvía a estar igualado, al menos en número, con 25 minutos por jugar, pero las expulsiones afectaron más al Astorga que al Murcia. Pepe Calvo renunció a la mediapunta mandando a Bandera a la banda (sería sustituido por Asier) y cedió en la presión dejando a los visitantes sacar el balón casi a placer. Eso propició que el último tramo de partido fuera de dominio total para los pimentoneros, que generaron más peligro en esos 20 minutos que en el resto del partido.El Astorga esperó atrás buscando en las pocas que tenía a un Borjas que era una isla en ataque pero que aún así luchó cada balón.

Remaron y remaron en defensa los maragatos, pero cuando ya casi atisbaban la orilla a lo lejos llegó la tormenta para mandar por los suelos las ilusiones de sacar al menos un punto ante el segundo clasificado. Isi, que en la segunda parte le dio otro aire al Murcia puso un balón en el corazón del área que Carlos Álvarez, sustituto de un desaparecido Gerard, tocó con la puntita adelantándose a la zaga para subir el 0-1 al marcador y desatar la euforia del medio centenar de valientes murcianos desplazados a Astorga.

Lo intentaron los locales de ahí al final con más fe que fuerzas y con el tiempo reglamentario ya cumplido se encontraron la puntilla en una contra que el jovencísimo Arturo (18 años) dirigió con maestría para regalarle a Isi el 0-2 y cerrar el partido.

Pepe Calvo retiró entonces a Rubén para que recibiera de nuevo la ovación del respetable. Él ya no estará, pero el Astorga se queda con la sensación de que le puede competir a todos los equipos que le quedan por delante, a los de su guerra, a los competidores de una carrera de fondo a la que le queda lo mejor.
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