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Del Ponfeblino a la Vía de la Antracita: vía verde sostenible

EL BIERZOIR

Impulsan vías verdes de senderismo para aprovechar las antiguas infraestructuras ferroviarias mineras. Ampliar imagen Impulsan vías verdes de senderismo para aprovechar las antiguas infraestructuras ferroviarias mineras.
| 19/03/2018 A A
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Del Ponfeblino a la Vía de la Antracita: vía verde sostenible
Arriba las ramas Por Valentín Carrera
Si la memoria no me engaña, el primero que me habló de un tren minero turístico en el Bierzo fue el guerrillero castrista Laudino García, alcalde de Igüeña, durante El Viaje del Vierzo a caballo, en 1988, hace exactamente treinta años. Imaginé entonces dl Bierzo convertido en un Gran Parque Disney, Carbonilandia: «El último tren de vapor de Europa, con vagones de colores y una locomotora de Filadelfia, bajaría dando silbidos desde los pozos de Villablino, cruzando las gargantas del Sil en Palacios, Corbón y Matarrosa, hasta la cumbre negra de Carbonilandia. En este carrilet viajarían encantados todos los domingos cientos de papás y mamás con sus niños, vestidos de mineros, fogoneros y maquinistas de mentirijillas, con monos de azulete y cascos con linterna».

«Imaginamos el emporio turístico de Carbonilandia trayendo la prosperidad a los bolsillos de los ponferradinos: en los bares y restaurantes de la Montaña se venderían postales con vistas panorámicas y nocturnas del gran monumento, Taj Mahal de escoria hullera. Y algún ingenioso vendería trozos de carbón, a precio de oro, en cajitas envueltas en celofán: Auténtico carbón del Vierzo. Época terciaria. Cosecha de 1930. Tipo: antracita. 30 gramos».

En 1988 aún no había estallado la crisis de la minería (en El Bierzo se extraía un millón y medio de toneladas de antracita, más de la mitad de toda la producción española), pero Carbonilandia anticipaba literariamente una alternativa a la mina. Nada original, puesto que entonces ya había trenes turísticos y zonas mineras reconvertidas en muchos lugares de Europa. Pero El Bierzo, como siempre, llegó tarde a este asunto.

En vez de emprendedores con imaginación, como Walt Disney, tuvimos al mando, una elección tras otra, a los políticos más mediocres y mentirosos. En la Santa Constitución falta una cláusula que exija a los candidatos firmar ante notario sus promesas y responder de su cumplimiento con su patrimonio personal: verías qué pronto se acababa la tontería.

Estos cracs de la política llevan tres decenios mintiendo con la milonga de salvar la minería, han malgastado millones de euros de fondos europeos en no se sabe qué (no quieren que se investigue…), pero no han sido capaces de construir una industria alternativa, un modelo de desarrollo sostenible que garantice el futuro del Bierzo y Laciana. En resumen, hemos perdido treinta años, el paro y los costes sociales son mayores que nunca, y nuestros valles se desangran. La minería del carbón pertenece a los siglos XIX y XX, y pronto Europa cerrará lo poco que queda, nos guste o no. No engañen a los mineros, o respondan de sus promesas y cada vez que se pierda otro puesto de trabajo en la mina, páguenlo de su bolsillo.

No sé qué pensarán de tantas promesas incumplidas los socios beneméritos de la Asociación Berciana de Amigos del Ferrocarril, creada en 1994: puedo imaginar su dolor y tristeza al ver cómo lo que entonces era un patrimonio valioso (vías, locomotoras, estaciones, apeaderos), hoy es una ruina, una cochambre y un saqueo. Lo que en 1994 parecía una buena idea, el tren turístico Ponferrada-Villablino, hoy es un proyecto inviable. No es rentable y no hay presupuesto que lo pague.

[Dicen que] no hay dinero para medicamentos y dependencia, ni para mantener las pensiones, ¿de dónde van a salir 70 millones de euros para un tren turístico? Lo que no han sido capaces de hacer en veinte años, ¿lo van a hacer ahora, doce meses antes de las elecciones? Insisto, ¿con qué dinero?

Hemos asistido a una orgía de promesas –de Zapatero, de la Junta de Castilla y León, de las Cortes, del Consejo Comarcal, de los ayuntamientos–; en 2006 un Director General de Turismo llegó a anunciar «el decidido apoyo de la Junta con fondos estructurales del carbón». «Esperamos que, a mucho tardar, este verano se realice un viaje de prueba», decía entonces el alcalde de Toreno, Pedro Muñoz. Supongo que se sentirá tan engañado como nos sentimos muchos bercianos.

En todo este tiempo, nadie ha puesto sobre la mesa un plan con financiación firme, con un estudio de rentabilidad que demuestre la viabilidad del Ponfeblino, y nadie lo pondrá porque el Ponfeblino no es viable. Es hora de cambiar el chip y considerar una alternativa posible, que esté al alcance de los bolsillos de la crisis: convertir el viejo tren minero en una Vía Verde, la Vía de la Antracita.

Una alternativa que ya ha sido probada con éxito en más de 2.600 km de vías verdes en 123 tramos en toda España (y miles de kilómetros verdes de la European Greenways Association en toda Europa). Visiten, por ejemplo, la Senda Verde Oviedo Fuso de la Reina, construida sobre la caja del antiguo ferrocarril Vasco-Asturiano.

Vía Verde significa senderismo, cicloturismo, respeto al medio ambiente y desarrollo rural sostenible de todo el valle del Sil. Frente al desastre de trenes turísticos ruinosos como el de la Fresa, el Programa Vías Verdes de la Fundación de Ferrocarriles Españoles garantiza la integración de las viejas infraestructuras mineras con el sagrado paisaje de nuestros valles.

Para impulsar esta vía verde, ha nacido en El Bierzo y Laciana la asociación Vía de la Antracita que esta semana presenta su proyecto: una iniciativa sensata y viable, sostenible y respetuosa con la Naturaleza, que espero tenga el aplauso y el apoyo no solo de miles de senderistas y ciclistas, sino de todo el valle del Sil. ¡Arriba las ramas!


[La Vía de la Antracita se presenta el próximo miércoles 21, a las 20:30 h, en la sala Río Selmo de Ponferrada, con proyección del documental “El valle del Sil a vista de dron”. La entrada es libre. El 8 de abril tendrá lugar una marcha senderista por la Vía de la Antracita, desde Ponferrada hasta Cubillos].

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