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De Villamañán a crear mundos fantásticos para el cine

De Villamañán a crear mundos fantásticos para el cine

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La artista leonesa Ruth Villamagna trabajó en ‘Isla de perros’. Ampliar imagen La artista leonesa Ruth Villamagna trabajó en ‘Isla de perros’.
Mercedes G. Rojo | 04/05/2021 A A
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De Villamañán a crear mundos fantásticos para el cine
Caminos femeninos del arte leonés (CIV) Ruth Villamagna es una artista leonesa que ha conseguido ser una de las mejores pintoras escénicas de Inglaterra
«Los fracasos no son nunca fracasos, son lecciones que te aportan más herramientas para tomar decisiones».  (Ruth Villamagna. Pintora escénica)

Hay carreras profesionales que casi inevitablemente llevan a sus protagonistas a pensar en instalarse fuera de España. Las relacionadas con el mundo artístico en una provincia como esta no pueden escapar a ese destino en la mayor parte de las circunstancias. Así le ocurrió a Rut Villamagna (Villamañán, 1978), instalada en Londres desde 2010, tras haber vivido por estudio y/o trabajo en Salamanca, Madrid, Barcelona…, y que siempre que puede se escapa a su pueblo, un lugar que lleva presente en ese apellido artístico como un guiño al antiguo nombre de la localidad. Con gran afición por el dibujo y las artes, pero con la idea preconcebida de que «hacer Bellas Artes quizá era algo para hijos de ricos, que pudieran llevar una vida bohemia», finalmente se graduó en Periodismo y Comunicación por la Complutense de Salamanca. Un par de años de ejercicio en diversos medios le hicieron comprender que no era lo suyo, y se fue a Barcelona a estudiar «animación» unos meses. Después, Reino Unido para realizar un Postgrado de animación es ‘Stop-motion’ y modelado en Bristol, cuna británica de la animación, a través de la University of the West of England y los prestigiosos estudios Aardman. De vuelta en España, trabajo y más formación, hasta que la llaman de Artefacto Escenografía donde permanece seis años, entre otros proyectos, trabajando en ‘El laberinto del fauno’, película de la que ni el propio director, el oscarizado Guillermo del Toro, llegó a sospechar nunca el éxito y la trascendencia que alcanzaría.

Ruth se reconoce ante todo como pintora escénica –aunque ha trabajado también como directora de arte en algunas producciones– un trabajo para el que han de tenerse múltiples habilidades relacionadas con la pintura, la escultura,…, así como una tremenda versatilidad a la hora de manejar técnicas y materiales de todo tipo. Y mucha capacidad imaginativa. «Mi trabajo es pintar algo que no es real para que parezca de verdad» –dice– y habla del mismo en los siguientes términos: «No es un trabajo sino una experiencia. Cada proyecto es un desafío». Se define como bastante perfeccionista al tiempo que intenta resolver con cierta rapidez, característica que –asegura– le ha quedado de la forma de trabajar en España, donde se inició, frente a la forma más reflexiva y metódica de la cultura inglesa.

Con cerca de veinte años trabajando en un mundo donde siguen preponderando los hombres, desde su traslado a Londres no ha dejado de hacerlo en los departamentos de pintura escénica, acabados y pintura de ficticios y atrezo de algunas de las mayores superproducciones de Hollywood: ‘Frankenweenie’ de Tim Burton, ‘Muppets los más buscados’ de James Bobin, ‘Thor el Mundo Oscuro’ de Alan Taylor, ‘Los Guardianes de la Galaxia’ de James Gumm, ‘Lo imposible’ de Juan Antonio Bayona o ‘Star Wars: el despertar de la fuerza’ de J.J. Abrams. Otros muchos títulos como ‘Maléfica’, ‘Animales fantásticos 2 y 3’, ‘Isla de perros’, ‘The last Jedi’, ‘Guardianes de la Galaxia’, ‘The Batman’, ‘Tom & Jerry’… han conseguido para ella el reconocimiento como una de las mejores pintoras escénicas de Inglaterra.

Pero el proceso no ha sido fácil para esta «creadora de mundos fantásticos» que considera que, en el mismo, incluso «los fracasos no son nunca fracasos, son lecciones que te aportan más herramientas para tomar decisiones. Perseverar y aprender de lo vivido es básico»; y cree tanto en la importancia de la formación permanente como en el cultivo de la imaginación para triunfar en este mundo lleno de retos. «Ver lo que tú has pintado en la pantalla te hace darte cuenta de lo especial que es el proyecto» –cuenta–, pero tampoco olvida la parte más dura, porque «los proyectos son muy largos, pueden durar años porque el trabajo es muy lento y la gente del equipo viene y va».

También se ha asomado a la ilustración. En 2018, junto a la escritora Cristina Mª Menéndez Maldonado, realizó doce ilustraciones para ‘Peditos, pedetes y pedotes’ (Eirene Editorial), título publicado en bilingüe. Las creó en digital, bajo la apariencia de acuarelas, inspirada en sus ilustradores británicos favoritos como Jane Massey, Bechy Cameron, Oliver Jeffers o Fiona Lumbers, pero buscando alejarse de los estereotipos que mantienen a los lectores más jóvenes apartados de la igualdad de sexos y razas. Inclinada hacia personajes «lo más entrañables posibles», se decantó por un proceso creativo de «líneas toscas con un ‘look’ muy de boceto y acabado poco pretencioso». Esta incursión en el mundo de la ilustración le ha permitido –además de «pasarlo muy bien y aprender muchas cosas»– sentir «… esa mezcla de emoción y miedo que se tiene ante nuevos desafíos». La tónica general de su carrera.
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