Tras comprobar los hechos sobre el terreno, los agentes de la Guardia Civil constataron que los restos de los canes presentaban orificios de entrada y salida de un proyectil, una información certificada posteriormente por los veterinarios de la Junta de Castilla y León. Una vez identificados los animales abatidos, la Guardia Civil dio con el titular de los perros y comenzó la investigación como presunto autor de un delito de maltrato animal. La zanja, según han apuntado desde la Comandancia, había sido abierta por el ayuntamiento "para que los vecinos depositaran los restos orgánicos de las matanzas tradicionales domiciliarias".
Añadir La Nueva Crónica como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.