Pero la realidad es que El Solitario es el patriarca de los molineros; El Zazo es un grande reconocido por todos los luchadores de su época, especialmente por Nano Urdiales; David y Paco marcaron la mejor lucha con poco peso en pesados; Rambo y Óscar introdujeron de alguna manera el espectáculo, no siempre bien entendido; Antonio Getino era hasta la llegada de Clemente el único luchador capaz de ser Campeón de Liga en dos pesos diferentes;en fin, El Guerrero fue el indiscutible ‘rey de la dedilla’ y su sobrino El Guerrerín, Ibán, ha sido el último gran campeón de la comarca, con siete Ligas en su palmarés y que, curiosamente, este año se planteaba su regreso a la actividad. Y pocos más difíciles de derrotar que Toño El Jicho –imposible darle una entera– o Fernando José Crespo, al que además de Socrates llamaban El Retorcido.
Una comarca que también marcó unaépoca en la Liga por Equipos de la mano del incansable Fernando Getino, un lujo en cualquier parte y buen luchador.
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