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¡Cuidado con los niños!

¡Cuidado con los niños!

OPINIóN IR

15/05/2018 A A
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¡Cuidado con los niños!
Prosiguiendo con esa imbatible racha de récords de la que últimamente hacemos gala en León, también nos ponemos a la cabeza de la inflación. Con un 1,4% en abril, la provincia de la devaluación salarial y el exilio económico, bate las marcas del resto del territorio de la comunidad autónoma.

Se nos ha señalado estos días que los culpables son la fruta, los huevos y el pescado, lo que además de señalar que debemos estar ya un poco hartos de embutido leonés, me pone en la sospecha conspiranoica, alimentada con todo el espíritu guasón que todavía me puede quedar, de que no sé yo si algo tendrá que ver el famoso libro para escolares que patrocina la Junta de Castilla y León.

Para el que no tenga noticia de estas cosas, como de otras también jugosas como son las embajadas secretas de este redivivo Virreinato de Nueva España en Panamá y otros lugares, se trata de ‘Mi primer libro de economía, ahorro e inversión’. Con 9.000 ejemplares distribuidos en centros públicos induce a nuestros niños y niñas a cosas como trabajar en vacaciones y en el tiempo libre, a ahorrar para pagarse sus estudios (deben contar que para cuando sean mayores lo de la educación será siempre pagando) a apreciar el trueque (y como consecuencia la irresponsabilidad fiscal) y da toda una lección magistral de lo que es la especulación con este párrafo sin desperdicio: «Si la producción de trigo es escasa, como es una materia prima muy necesaria, la gente la seguirá comprando cueste lo que cueste y por lo tanto su precio sube. Si la producción de trigo es abundante, hay mucho para vender y la consecuencia es que su precio baja. Pero, si debido a las predicciones meteorológicas sospecho que la producción de trigo podría ser escasa compraré activos que representen el precio del trigo y cuando el precio haya subido los venderé y ganaré mi beneficio».

¿Habrán empezado a surtir efectos estas enseñanzas? ¿Estará la infancia leonesa especulando ya con la fruta, los huevos y el pescado? ¿O serán los mismos niños y niñas grandes y egoístas de siempre?
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