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Corro de Taranilla: «Diez corros celebrados, por diez puntos cada corro: 100 puntos para Tomasuco»

Corro de Taranilla: «Diez corros celebrados, por diez puntos cada corro: 100 puntos para Tomasuco»

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La temporada de Tomasuco es impresionante, aunque el regreso de Rodri a los corros ofrece un nuevo aliciente con uno de los duelos más bellos. | SAÚL ARÉN Ampliar imagen La temporada de Tomasuco es impresionante, aunque el regreso de Rodri a los corros ofrece un nuevo aliciente con uno de los duelos más bellos. | SAÚL ARÉN
Fulgencio Fernández | 14/08/2022 A A
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Corro de Taranilla: «Diez corros celebrados, por diez puntos cada corro: 100 puntos para Tomasuco»
Lucha leonesa Nueva victoria para el único invicto de la liga, Tomasuco, que se lleva el corro de Taranilla junto a los otros líderes: David, Adri y Pedro
Viajó la lucha a uno de sus santuarios, Taranilla, el pueblo de Tasio El Gato y, por ello, tierra de dichos y refranes. Tenía Tasio copla para cuando no estaba Padre en casa, que es el caso después de la lesión del campeón de ligeros, Víctor. Cantaba El Gato: «En cuántas que murió el raposo hay alegría en el gallinero; canta el gallo con más fuerza y las gallinas no tienen miedo»; adaptando una vieja canción de metáforas políticas.

No es que haya muerto nadie, pero no están «los raposos» mayores de ligeros y medios y «hay alegría en el gallinero» y si es cierto que hay menos ‘miedo’, más esperanza. En Vegaquemada ganaron Fer y El Ingeniero, y los chavales andan al acecho. Pero, resumiendo lo que ocurrió en Taranilla, los líderes se pusieron serios y fueron ellos los que se llevaron este prestigioso corro: David Riaño, Adri Rodríguez, Pedro Alvarado, en pesados; y el invicto del año, Tomasuco. Es fácil saber los corros que van por los puntos que tiene el de La Vecilla. Ayer sumó 100 puntos luego van 10 corros. Parece el viejo concurso del Un, dos, tres... «Diez corros celebrados, por 10 puntos cada uno: 100 puntos para Tomasuco».

Cierto que se apuntan pocos luchadores en semipesados, sólo siete ayer (y seis en medios), pero el bombo pareció querer poner a prueba al chaval de Uco y le fue echando ‘miuras’ sin descanso: Nuevamente Rodri en la prueba; el siempre peligroso Rubo en semifinales y en la final se encontró con Liquete. Decir que la final duró seis o siete segundos explica cómo llegó «mi capitán» al combate definitivo. Pero antes, en la previa, Tomasuco y Rodri nos dejaron un apunte de lo que pueden ser sus combates en breve (Rodri sólo ha luchado dos corros). Nuevamente estuvieron a caída y media, nuevamente todo era posible pero, por el momento, Uco suma sus combates por victorias, está muy confiado y, sobre todo, lucha como los buenos de cualquier época de este deporte. Parar una cadrilada del de La Vecilla es tan complicado como detener el tren de su pueblo, pero Rodri en modo Perla... y ayer luchaba por Renedo, que siempre le suele dar un plus.

Riaño el de Cistierna ha vuelto


Donde ‘más alegría en el gallinero’ se ve es en ligeros; son muchos los chavales que cortejan la gloria y aunque no se la lleven entera sí lo hacen con trozos. Por segundo corro consecutivo no apareció Jorge Iglesias y la ausencia del mejor luchador berciano de todos los tiempos ofrece más posibilidades a los que acechan. David Riaño, sin embargo, abrió el camino del regreso de los líderes no dando ninguna opción ya en la previa a quien le derrotó 24 horas antes en Vegaquemada, Fer; para dejar sin final a Jesús Martínez y verse en el combate definitivo a un chaval que bien merece que le empiecen a pasar cosas buenas... y le están pasando: Javi Sancho, buena gente y buen luchador. Nada pudo hacer en la final, pero lo suyo ya estaba hecho cuando tiró en semifinales a otros con sus mismos sueños y ganas: Fran, El último Pelayo, que seguro que lo cambia todo porque su día sea precisamente hoy, en su pueblo, en Liegos que, al fin, tiene un corro en domingo.

Adri quiere ejercer de Padre


Adri el de Villavente vivía a la sombra de La Roca mientras los aficionados veían cómo se iba forjando un luchador de mucho empaque. «Sin el raposo» parece querer dejar sentado quién es el nuevo Padre y ayer, caprichos del bombo, también tuvo que verse a las primeras de cambio con su verdugo del día anterior: Sergio, El Ingeniero. No le dio ninguna opción de nueva sorpresa y el de Cistierna lo recibió con la sonrisa de quien sabe que él ya ha cumplido con la historia y lo que venga detrás «será por añadidura», que decía San Mateo.

Y en la final le esperaba un animado Chelín, que también casi podía ver su casa desde el corro (es de Puente Almuhey) y pareció darle fuerzas en la semifinal con Adrián Fierro pero... el otro Adrián, Adri, pareció heredar la leyenda de Moisés, aquella que recuerda que no es buen destino que te toque luchar con él al día siguiente de perder una final. Y no le dio ninguna opción al tercero de los García.

Alvarado, ahora me toca a mí


Pesados estaba teniendo miga con tres luchadores a cara de perro: Pedro Alvarado, Unai y Víctor J. La ausencia del tercero (su trabajo en las motos de Riaño, imagino) se compensaba ayer con la presencia del gran dominador de este peso durante años y años: Caberín. Presencia que pronto se dejó sentir pues a las primeras de cambio mandó de regreso a casa a Unai el de Lillo, que vio con impotencia que trabarle la mediana al de Valdearcos no es tarea sencilla. Ni mucho menos.

Pedro se convertía en el gran beneficiado al no encontrarse con Abel hasta la final, ya con 8 puntos. Pero al de Cistierna es de los que le gusta «ganarse el pan con el sudor de su frente» (día bíblico) y luchó una final valiente que resolvió, o cuando menos ‘destrabó’, con una maña que tiene su gran especialista en pesado en Caberín: la dedilla. ¿Quién se lo iba a decir que sería el arma de ese chaval que nunca da un paso atrás y al tirarlo le miraba a medio camino entre la sonrisa pícara y la cara de felicidad.
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