Los trabajos ‘en superficie’ se complementan con los que se están llevando en las galerías interiores del pozo, donde se está llevando a cabo la retirada de todos los elementos que podrían contaminar el entorno y los acuíferos, una vez que se ha puesto fin a la actividad en su interior.
Por otra parte, el derribo contribuirá también a la mejora la seguridad del enclave minero que se encuentra abierto y muy expuesto. Además, el edificio de oficinas se encontraba en muy mal estado, con importantes deficiencias en la estructura como se podía comprobar a simple vista. De hecho, el edificio ya había sido acordonado para evitar el acceso al mismo por parte de cualquier persona.
Próximo al edificio derribado se encuentra otro que actualmente está siendo utilizado por los trabajadores de las empresa Peal, que se encarga de la explotación del cielo abierto contiguo al Pozo Aurelio y que sirve mineral a la centra térmica de La Robla. Entre las labores que allí se realizan se encuentra el mantenimiento de diversa maquinaria utilizada por la concesionaria.
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