Un pequeño toldo y las sillas en las que hacen sus turnos de guardia componen, de momento, el despliegue que mantendrán no saben hasta cuándo y que podrían convertir en acampada, aunque su intención inicial es pasar la primera noche en sus propios vehículos. Pendientes de si se produce alguna novedad, no descartan convocar otras movilizaciones que se sumen a estos piquetes en la fábrica, acompañados de un cartel en el que se puede leer: “Se venden 600 obreros. Razón: Diego Roca”.
Añadir La Nueva Crónica como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.