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Cementerio de abrazos

Cementerio de abrazos

OPINIóN IR

28/01/2019 A A
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Cementerio de abrazos
Le llega al cronista el último trabajo de Amancio Prada. Se había interesado por incluir en él un par de versos de aquel famoso, y afamado ‘No amanece’ de la juventud revolucionaria y que tanto molestó al famosísimo Manuel Fraga Iribarne, de infeliz memoria.

El gran Amancio, el de la delicada y melodiosa voz, canta a otro paisano suyo, igual que el berciano, y grandísimo poeta, Juan Carlos Mestre, autor de Cavalo Morto «que es un lugar que no existe» en el Brasil, y en el que vivió y murió el grandísimo poeta Levo Ivo, al que recuerdan ahora los dos amigos, en un disco con 9 bandas, a cual más sugestiva: 1-Calvalo morto. 2-Compañerita. 3-La montaña. 4-Retrato de familia. 5-Amor mío y señor. 6-La citroneta azul. 7-Canción de los que huyen. 8-Cierva de oro. 9-Valle del alba.

«Háganme caso, los recuerdos hermosos son fugaces como las ardillas, cada amor que termina es un cementerio de abrazos». Eso es, en esencia. Este Cavalo Morto: un amor que termina, puesto que es «un lugar que no existe». Y se preguntarán ustedes cómo es posible que termine algo que no comenzó pues que no existe. Pero esa es misión del poeta, y Amancio y Mestre ambos lo son, convencer a los demás de que los conceptos abstractos, como el amor, se incardinan en los sueños del ser humano, no en la realidad. La realidad no sirve para nada. Lo que importa al «ser que sueña» (el único de la naturaleza, el hombre; mientras no se descubra, que está a punto, que los animales y las plantas también pueden soñar); lo que importa, digo, es atrapar algún instante y convertirlo en una eternidad, y vivir de eso sin dejarse seducir por las promesas terrenales de los dioses y sus secuaces, léase sacerdotes, políticos y demás tenderos al por mayor.

El cronista, que se confiesa devoto de siempre de Amancio Prada y de Juan Carlos Mestre, aun practicando una escritura muy diferente a la suya, menos ampulosa y más meditativa, pero creyendo en la grandeza de la diversidad, saluda con ilusión la nueva entrega de estos dos grandes amigos paisanos que colocan una piedra más, y tan hermosa, en el edificio fundamental de la creación literario-musical español. El libreto que sirve de estuche al CD, constituye en sí mismo una obra de arte de una belleza simpar, lo cual ayuda a que, quienes no conozcan la maravillosa voz de Amancio, puedan entrarle por ese pórtico monumental.

El cronista, se alegra de que, una vez más, algún otro quiera compartir los ecos de aquella su desgarrada juventud, que tampoco existió realmente.
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