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Castilla y León: un diagnóstico letal

Castilla y León: un diagnóstico letal

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Imagen de la última movilización por ‘el futuro del Bierzo’. Ampliar imagen Imagen de la última movilización por ‘el futuro del Bierzo’.
10/02/2020 A A
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Castilla y León: un diagnóstico letal
Lo pequeño es hermoso
Mientras sus señorías discuten el nombre de una fundación cadavérica -antes Fundación Villalar, ahora Fundación Luis Fuentes, tan inútil antes como ahora-, las buenas gentes de Castilla la Vieja y León el Nuevo siguen cargando con las pesadas mochilas de sus vidas, ajenas a la ida de olla del mundo político. ¿O es que a alguien en Villablino o en Boñar le importa un comino su maldita fundación? Este es el primer síntoma de la enfermedad que nos aqueja: la desconexión de la realidad de buena parte de nuestros representantes.

Pondré otro ejemplo: hace poco más de un año -el 16 de diciembre de 2018- hubo en Ponferrada una manifestación ‘Por el futuro del Bierzo’ en la que participaron todos juntos, los buenos, los malos, los rojos, los amarillos, los negros, los ingenuos, los corruptos. ¿Sirvió para algo? Que cada cual diga su propia respuesta. Hubo una ‘mani’ similar en junio de 2016 y habrá otra el próximo domingo, convocada por la recién creada Mesa por el Futuro de León, que repite a su vez la manifestación del 15 de noviembre de 2018 en la que el poeta Gamoneda leyó a diez mil convecinos un manifiesto ‘Por el futuro de la provincia de León’.

Pues nada, amigos: sigamos repitiendo una y otra vez el error de 2016, de 2017, 2018 y 2019, y salgamos todos juntos tras la pancarta «unitaria», los limpios de corazón y los corruptos, los que nos roban y los robados. No digo que las manifestaciones sean inútiles: la protesta ciudadana me parece legítima y muy necesaria; digo que se equivocan en el diagnóstico: los culpables del problema nunca podrán ser parte de la solución. Tras 33 años de sucesivos gobiernos -Aznar, Posada, Lucas, Herrera-, el proyecto del PP, si es que alguna vez tuvo alguno, está agotado; y Castilla y León vive un final de ciclo político, institucional y generacional. Todo apuntaba a un cambio en las elecciones de mayo 2019, y solo el extravío de Albert Rivera, arrastrando a su partido a la nada, con Igea de palmero mayor, chapoteando en su mar de contradicciones, impidió un gobierno progresista. Para ese viaje, nos hubiera valido Silvia Clemente.

Final de ciclo: Mañueco , salvado por la campana, incluso internamente entre los suyos, con un partido que no controla y una mochila cargada de perlas negras y enredaderas, sabe perfectamente que el PP está de salida, lo cual pone a todos sus cargos muy nerviosos ante la pérdida de poder. Me atrevo a hacer un pronóstico: no acabará la legislatura. Su copresidente Igea igual vale para un roto que para un descosido. En este escenario de final de ciclo, los populares se suman a lo que sea, a salvar El Bierzo, a León sin Castilla es una maravilla, a la Mesa para la Unidad de los de Siempre y al corro de la patata; y ¿qué harán los sindicatos de clase, CCOO y UGT, convocantes de la manifestación del 16F? ¿Los veremos otra vez tras la foto de la pancarta «unitaria», del ganchete con los mismos que han causado el desastre?

El PP del Bierzo ya ha anunciado que su presidente comarcal y alcalde de Carracedelo, Raúl Valcarce, encabezará la representación de los populares bercianos el próximo domingo. Al loro: «Valcarce, al que acompañarán alcaldes, concejales y pedáneos del PP comarcal, destacó la necesidad de acudir con una sola voz y de manera pacífica a un acto que busca reivindicar la urgente necesidad de medidas para impulsar la reindustrialización de la comarca». Solo falta que venga también a Ponferrada el consejero de Fomento, Suárez-Quiñones, para que la fiesta sea completa.

Miren ustedes: esto es igual de clarito que las movilizaciones del 8 de marzo: los machistas no son bien recibidos. Una Mesa por León, o una Mesa por El Bierzo, con los mismos que durante 33 años han demostrado que carecen de proyecto para Castilla, para León y para El Bierzo suena a más de lo mismo: postureo. En este final de ciclo, de un ciclo, insisto, agotado y cargado de corrupción, cabe esperar algo más de los sindicatos de clase (algo más que sentarse a la mesa con los señoritos) y algo más de los partidos de izquierda, en concreto PSOE y Podemos, que en el ámbito estatal están plantando cara a la derecha extrema de PP y Cs y a la extrema derecha de Vox. ¿Se imaginan a Pedro Sánchez y Pablo Iglesias llevando la pancarta de la Mesa por España con Casado, Arrimadas y Abascal?

O estás en la foto de Colón, o estás en la de los derechos ciudadanos, la transición ecológica, el feminismo y la igualdad. Y no se equivoquen, aquí el trío de Colón es el trío Mañueco-Igea-Quiñones: algunos tienen más fotos con ellos que con sus hijos. En este final de ciclo, los sindicatos de clase y los partidos progresistas no pueden sostener ni un segundo más al PP de Castilla y León, avalando decisiones terribles para León y El Bierzo: su despoblación, sus basureros, su aniquilación de la sanidad pública, su modelo de industria colonial, léase Cosmos y Forestalia; sus políticas forestales eucaliptizando y arrasando los montes; sus macro granjas, su ley de caza, sus subastas corruptas. Quienes en León (solo o con leche) y en El Bierzo (con mala leche o solo) se hagan el próximo domingo 16 la foto de Colon , que aquí será la foto de Santo Domingo o de Lazúrtegui, habrán traicionado una vez más a sus votantes y a su tierra.
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