La capital vale como muestra. El alcalde de la capital leonesa se presenta con esas maneras atléticas que sustituyeron hace años a las paquidermias de una Transición tan dada al guiso, café, copa y puro. Ese tipo alto y elástico, de políticos a lo Obama o Sánchez, somatiza la capacidad de pactar con quien haga falta, condición práctica donde las haya también en versión de cercanías. Nuestro alcalde venatorio asoma a los eventos con talle de fulgente maniquí como quien llega de otra dimensión para supervisar que los terrestres se comporten como deben. Como es usanza en el PSOE, aunque se diga socialista procura esquivar la legalidad aconfesional y hace de papón oficial porque eso da votos y, supongo, indulgencias. Rutina parecida a cuando privatiza. También se agarra de la cincha leonesista en la cintura de un mapa autonómico que sus jefes tienen por cerrado, metiéndose en esa maña de contradicciones en que tan bien se mueve, todo tonicidad y facundia.
La otra izquierda del consistorio se ha quedado en ropa interior. Literalmente, ya se sabe, pero también metafóricamente que es peor, porque las metáforas desnudan más. Don Nicanor fue elegido por Podemos y, al punto, expulsado del partido. Se presentará por uno nuevo porque en la izquierda hay tantos partidos como individuos y a veces más. Del traje del alcalde a estos gayumbos caben incontables progresismos y personalismos.
Mientras la izquierda se enreda en razones, la derecha lo hace con el mando. Ambos provocan chufla, pero estos últimos dan más vergüenza. Aparte la gasificación de Ciudadanos, poco que añadir en el PP al retrato del pasado día 16 de abril en esta misma página (‘La más alta Torres’) sobre una candidata que tiene más avidez que proyecto o sentido. Su programa consiste en ser madre, profesora, leonesa... Su programa es ser ella, plural o singular. A esta gente le gusta tanto León que quieren de él hacer algo distinto; en este caso otra Málaga. Con su Chiquita de la Calzada y todo. Para acabar, Vox no es más que la degradación de este aciago panorama: o tempora… Y entretanto, la UPL se instala en un perpetuo abril güeveril a la espera de su mayu pajarayu haciéndose querer …o mores.
Añadir La Nueva Crónica como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.