Como manda la tradición, el cortejo celebró la llegada de la primavera con los cantos y bailes de los mozos y las mozas en una ronda cargada de buen ambiente y de recuerdos de antaño. Con los ritmos propios de estos ritos en estas tierras, la celebración animó el espíritu de los participantes y de cuantas personas se fue encontrando en una tarde noche más invernal que primaveral.
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