El consiguiente cierre de oficinas, en las zonas rurales y ciudades pequeñas donde menos ganan, ahonda la brecha con esa España vacía que tantas bocas llena y provoca desamparo entre los apartados de la tecnología, por medios, edad u otro motivo. Por otra parte, nos van a cobrar, además, por las ‘operaciones’ que hacen con nuestro dinero. Si queremos evitarlo (al menos por el momento), debemos aprender el funcionamiento de sus aplicaciones y webs y manejar nuestro dinero desde casa, viendo cifras en una pantalla, haciendo lo que antes hacían las personas a las que pagaban un sueldo pero sin cobrar como cobraban ellas. Trabajaremos para el banco, nos cobrarán por ello y no tenemos más remedio que aceptar.
Más. El señor Goirigolzarri, presidente de CaixaBank (así, con dos mayúsculas, que las normas ortográficas tampoco van con ellos) se ha subido el sueldo. Modestamente, dice, en comparación. Ganará más de un millón seiscientos mil euros al año, incentivos aparte. Es el triple que antes, pero es poquito, dice él, para lo que pagan en otros bancos a personas como él. Al señor G le nombró el gobierno de este país en 2012 para presidir un Banco que había rescatado el Estado con dinero de todos. Ese dinero no se devolvió, pero el señor G, ‘rescató’ el Banco despidiendo a 7000 empleados (a ellos no los rescató). Ahora ese Banco ha empezado a ganar dinero y se ha fusionado con otro grande, y tal vez por eso se ha subido el sueldo. Antes solo ganaba medio millón de euros. El Estado, accionista del Banco en un porcentaje insuficiente, ha votado inútilmente en contra de que se suba el sueldo. Tal vez porque el señor G y sus colegas van a echar a la calle a otro montón de trabajadores en este y otros bancos. Cobrará un millón seiscientos mil euros al año. Incentivos aparte.
Se acaban de cumplir diez años del 15M.
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