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Anina disfraza su bosque de ánimos

Anina disfraza su bosque de ánimos

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Ana Pérez Díez, Anina, en el muro de la plaza de la Iglesia de Cármenes rodeada de algunos de los disfraces que ha colocado. Ampliar imagen Ana Pérez Díez, Anina, en el muro de la plaza de la Iglesia de Cármenes rodeada de algunos de los disfraces que ha colocado.
Fulgencio Fernández | 14/02/2021 A A
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Anina disfraza su bosque de ánimos
Sociedad Esta niña de Cármenes lleva toda la pandemia animando a sus vecinos, poniendo color a estos días duros; primero dibujó el bosque, ahora lo disfraza de carnaval
En abril, con los primeros días duros del confinamiento, la niña de 11 años Ana Pérez, Anina, ya fue noticia por su idea de animar a sus vecinos de Cármenes, de alegrar aquellos días tristes y de incertidumbre, y más en un pueblo con muchos vecinos de avanzada edad. Entonces «creó un bosque de esperanza» colocando dibujos con mensajes de ánimo en todos los árboles cercanos a su casa, en la plaza del pueblo. «No estamos juntos, pero sí más unidos que nunca», resumía en un mensaje de rotulador y cartulina —sus juguetes preferidos— aquellos días.

El un reportaje por esta idea de «pintar su bosque» acababa así:

- ¿Cuál va a ser el próximo dibujo y su mensaje?

- Lo estoy pensando.

Hubo más. Anina nunca cejó en su empeño de ponerle color a estos días grises sin bajar la guardia en la lucha contra el coronavirus...

Y ahora, que se acerca el carnaval, Anina ha se reaparecido, nos ha dado la respuesta a aquel «lo estoy pensando» y este sábado la plaza de la Iglesia apareció llena de disfraces, unos sobre el muro que la separa de la casa de Anina, otros en los árboles, en la puerta de la ‘casa del cura’... su bosque de la esperanza se había disfrazado. Llevaba bastante tiempo recuperando viejos disfraces del trastero, de la semana cultural, del cole, otros arreglados para la ocasión... «Ya que no se puede celebrar el carnaval», musita.

La niña, muy tímida, no es muy de hablar prefiere algo mucho más gratificante, regalarte una sonrisa tan amplia como limpia con la esperanza de arrancar otra sonrisa a los vecinos que la hacen «ponerse colorada» cuando le dan las gracias por su apuesta por la esperanza.
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