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Andrea Martínez: "La lección que he aprendido es saber confiar en mí misma"

Andrea Martínez: "La lección que he aprendido es saber confiar en mí misma"

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Joaquín Revuelta | 14/10/2020 A A
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Andrea Martínez: "La lección que he aprendido es saber confiar en mí misma"
Sociedad La leonesa es una de las diecisiete aspirantes al título Miss Universo España cuya ganadora representará a este país en el certamen internacional que se disputará el próximo año en EEUU o Vietnam
En lo primero que te fijas de Andrea Martínez es en sus preciosos ojos verdes que acentúan un cierto aire felino. Tras unos minutos de conversación lo que te queda es su claridad de ideas, su sensatez, su madurez y esa manera de entender la vida y de aceptar las cosas como vienen, sin dejarse llevar por fantasías de adolescente. Esa madurez y su innegable belleza son dos bazas que juegan a su favor en la elección de Miss Universo España que tendrá lugar en próximas fechas y que de resultar elegida le permitirá representar a España en el certamen internacional y quién sabe si revalidar el título que lograra la malagueña Amparo Muñoz a mediados de la década de los setenta.

– Recuerdo con cariño aquel primer reportaje que tuve ocasión de hacerle hace casi una década en la extinta  La Crónica de León. Usted formaba parte entonces de la agencia de modelos C.P.I. (Centro de Personalización de Imagen). ¿Qué recuerdos tiene de aquellos sus primeros pasos en el mundo del modelaje en León?
– Tengo recuerdos maravillosos porque fue mi primer contacto con el mundo de la moda y si no hubiera sido por ellos yo no hubiera empezado, nunca me lo hubiera planteado. Además, me acuerdo que estaba caminando por Ordoño con un grupo de amigos y me paró Amparo Blanco, que era la directora del centro, y me invitó a que hiciera una prueba. Ese fue el primer encuentro que tuvimos. Como por entonces era menor de edad tuvo que acompañarme mi padre para pedir información. A partir de entonces el paso por el C.P.I. se convirtió en una experiencia la verdad que genial. Desfilar aquí en León, en la Catedral, en el Palacio Don Gutierre es maravilloso porque es tu tierra, ves a tus amigos, te pones nerviosa... es otra sensación. Cuando vas a Madrid no es lo mismo.

– Me acuerdo que por aquella época estaba a punto de entrar en la universidad para estudiar una carrera que nada tenía que ver con el hecho de ser modelo. También recuerdo que había militado en un equipo de baloncesto. ¿No tenía claro entonces que lo suyo podía ser el modelaje?
– El modelaje nunca fue mi plan A. Era un hobby que a mí me permitía tener recursos para poder pagar, si estaba fuera, el alquiler o los gastos que pudiera tener o poder ayudar a mis padres si me iba de Erasmus. El modelaje siempre ha sido un medio para poder conseguir mi objetivo, que entonces era la carrera. Estuve en León dos años haciendo Administración y Dirección de Empresas, hice un Erasmus en París y luego el último año en Madrid, porque ya una vez que volé del nido me dije que no podía volver a casa. Entonces nunca fue mi objetivo prioritario ni me lo planteé como algo de lo que pudiera vivir. Pero por lo que fuera he podido seguir llevándolo a cabo durante estos diez años y a día de hoy aquí sigo todavía.

– Obviamente León se le quedó pequeña y como me dice en sus planes no estaba quedarse en esta ciudad sino recorrer mundo, como ha podido hacer en parte gracias a su faceta de modelo. ¿Con qué lección se queda de un mundo que algunos tachan de superficial y otros de tiránico y que tiene que ver con la belleza, con la moda, con la imagen en definitiva?
– La principal lección que he aprendido ha sido la de saber confiar en mi misma. Aunque no te des cuenta te están comparando, te están juzgando por un físico y tú puedes estar lo más preparada desde el punto de vista físico y mental, que a lo mejor no te cogen. Cuando era más joven esa no elección podía bajar tu autoestima. Con el paso del tiempo aprendí que esa no es la mentalidad que debes tener ante esa situación. La mentalidad es: yo soy la que soy, yo tengo mis características, al igual que las demás tienen las suyas, y no depende de mí que me elijan o no. Yo puedo ser la mejor, la que haga el mejor casting, la que pueda tener más expresividad, que si están pensando en una rubia no me van a escoger a mí porque yo soy morena. Enfrentarse en el buen sentido a tantas chicas, compararse con tanto, que siempre te estén juzgando a mí me sirve para reforzar mi propia personalidad, mi propio físico, mi bienestar. Yo soy yo y tengo que estar segura de mi misma. Si me cogen o no es ya su elección.

– Supongo que es muy frecuente en el mundo del modelaje esa inseguridad, esa dependencia de la opinión de los demás, más en estos tiempos de redes sociales en los que todo el mundo se exhibe públicamente buscando el aplauso o el seguimiento. ¿Eso cómo lo ha llevado?
– Yo bien por esto mismo, porque yo conseguí aprender esta lección más bien joven. Pero a día de hoy hay muchas chicas que todavía siguen comparándose y más ahora con el boom de Instagram. ¿Sabes cuántas operaciones estéticas se están haciendo solamente por la moda de Instagram? Que si ahora se llevan los labios un poco más gorditos en los filtros, la gente va a pincharse los labios porque es moda. No, tú si quieres hacerte algo que sea porque tienes una inseguridad o porque estás convencida de ello, pero no porque sea una moda. Y si la próxima moda es tener los labios que se asemejen a un trazo fino, ¿qué vas a hacer? Es un problema tremendo. Y claro que hay muchísimas inseguridades. Yo recuerdo de ir a la agencia que tenía en Madrid y antes de que me dijeran hola cuando entraba por la puerta ya me estaban diciendo que estaba gorda a pesar de que estaba tan delgada como ahora. Andrea estás como una vaca. Tú crees que pueden decir eso a una niña de 19 años que pesa 57 kilos con 1,80 de altura y sin un gramo de grasa. Obviamente esto te va minando y es ahí donde entra tu personalidad y el círculo que tengas, unos padres que te digan: mira guapa, no te sobra absolutamente nada, es más si te metes un buen cocido para el cuerpo mejor para ti. Pero claro, si estás viviendo sola, si tu trabajo depende únicamente de que consigas bajar ese centímetro que te están pidiendo, si encima ves en Instagram que todas las chicas están más flacas que tú, si vas a un casting y ves que todas las chicas son superaltas y muy delgadas y te empiezas a comparar terminas entrando en un bucle que en muchos casos puede derivar en un trastorno alimentario. Entonces hay que tener muchísimo cuidado con esto. Si quieres entrar en este mundo en el que te están juzgando físicamente tienes que tener una personalidad muy fuerte, porque no vas a gustar a todo el mundo. Es una belleza muy subjetiva y son unos cánones muy fuertes que a día de hoy sí que es verdad que se están empezando a romper un poquito, pero igualmente son estrictos y son duros. Entonces o tienes una personalidad fuerte o te come.

– ¿En su caso cómo ha ido aprendiendo a convivir con los cambios físicos que se han ido produciendo a lo largo de estos años y de qué manera se ha ido aceptando tal y como es?
– Pienso que eso se consigue teniendo los pies en la tierra. Si logras tener los pies en la tierra al final no hay nada que te consiga trastocar. Recuerdo que la primera entrevista que hicimos tendría 19 años. Ahora tengo 27.Acababa de salir de jugar al baloncesto a un nivel de competición, por lo que tenía unas piernas muy musculadas porque ese deporte te hace más corpulenta y mis medidas no eran las que tengo ahora. Pero, y qué. Es verdad que ahora estoy más delgada en parte por el hecho de tener constantemente la cabeza funcionando que es algo que a mi me consume. Yo lo que hago es aceptar mi cuerpo. Si veo que hay algo que no me gusta pues voy más al gimnasio. Antes era una niña y ahora soy una mujer, tengo la cara mucho más afilada y no he hecho nada para que sea así, es fruto del paso de los años.

– ¿El mundo del modelaje le ha provocado mayor interés o decepción?
– Decepción yo diría que no. Hay algunas cosas que no me gustan, como por ejemplo esa presión que se ejerce sobre las chicas. Las cosas se pueden decir en plan destructivo o provocando un estímulo en la persona. También es cierto que en este mundo hay favoritismos, pero es algo que también se da en otros ámbitos de la vida. Pero a día de hoy el modelaje me ha dado muchísima seguridad en mi misma, me ha permitido conocer a muchísima gente y visitar multitud de lugares. Para mí ha sido una experiencia increíble. De hecho, ahí sigo metida.

– Es una de las 17 aspirantes al título de Miss Universo España, que le puede dar una plaza para representar a su país en el certamen internacional. ¿Cómo lo está viviendo?
– Ha sido algo que no estaba en mis planes. Yo acababa de llegar de Milán por el tema del Covid. Estaba trabajando allí en una gran multinacional de la moda desde las oficinas, que ese era mi propósito. Mi objetivo no era estar delante de la cámara sino detrás organizando todo. Pero a consecuencia del Covid se paró todo. Me volví a León y un buen día recibí un mensaje que me animaba a presentarme al certamen de Miss Universo España. Al principio no era muy partidaria pero investigando un poco he visto que el concepto de miss a día de hoy ha evolucionado muchísimo y en este caso están buscando una embajadora, alguien que le pueda dar voz a personas que no la tienen. Y eso me parece muchísimo más interesante. Primero por el Covid-19, porque hay muchas personas frustradas a las que no se las escucha, pero también la violencia sobre las mujeres, la desigualdad entre hombres y mujeres a la hora de acceder a un trabajo o la brecha salarial existente, sin olvidar el tope que tenemos para poder acceder a los puestos de decisión de las empresas. Hay infinidad de casos de los que se puede hablar y discutir y Miss Universo es una plataforma perfecta para poder acceder a ello y luchar por estos cambios. Me pareció interesante porque no es un concepto tan frío y subjetivo como es la belleza. Soy candidata oficial y en breve tendremos ya la concentración. La que salga elegida se irá al certamen internacional a representar a España junto con otros 89 países.

– Ganar este evento podría cambiarle la vida, pero de no conseguirlo ¿su idea es regresar a Italia para seguir trabajando en esta multinacional?
– Una cosa que he aprendido con el Covid es no hacer planes a largo plazo. En cuestión de horas me cambió la vida completamente. Yo estaba en Milán con perspectivas de futuro y en cuestión de horas me vi en León sin trabajo y diciendo ¿ahora qué? Tengo muchos frentes abiertos y a día de hoy no quiero cerrar ninguno. El primer paso es participar en Miss Universo España. Si me eligen, plena disponibilidad para viajar, trabajar y lo que haga falta. Si no me eligen, tengo que valorar si Madrid, Milán, donde tengo las puertas abiertas, o regresar a París.
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