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Ana Blandiana: "Sin el silencio el poema es sólo un montón de palabras"

Ana Blandiana: "Sin el silencio el poema es sólo un montón de palabras"

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La poeta rumana Ana Blandiana leerá sus poemas en la capital leonesa. Ampliar imagen La poeta rumana Ana Blandiana leerá sus poemas en la capital leonesa.
Rafael Saravia | 01/04/2022 A A
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Ana Blandiana: "Sin el silencio el poema es sólo un montón de palabras"
Poesía La autora rumana, una de las voces más relevantes de la poesía europea, protagoniza este viernes en León uno de los tres actos que tiene programados en España tras la publicación de ‘Un arcángel manchado de hollín’
Con motivo de su recién estrenado ‘Un arcángel manchado de hollín’, publicado por Galaxia Gutenberg a finales de octubre de este pasado 2021, Ana Blandiana visita de nuevo España haciendo tan sólo tres paradas. Una de ellas, gracias a la gestión del Club Leteo y el Ayuntamiento de León, será nuestra ciudad. Una ciudad que visitará por primera vez aunque su encuentro con la literatura de nuestra tierra viene bien alimentado de antes. Este viernes, en el salón de actos del Ayuntamiento de León (C/ Alfonso V) a las 19:30 horas, Ana Blandiana, una de las poetas más relevantes del panorama actual europeo, nos ofrecerá una lectura de sus poemas en un acto en el que Tomás Sánchez Santiago y su traductora Viorica Patea pondrán voz en castellano y nos situarán entorno a la poética de esta gran poeta.  

– El miedo no ha sido un elemento ajeno a Ana Blandiana. ¿A qué teme Ana Blandiana hoy en día?  
– Yo no diría que el miedo ha sido un sentimiento familiar a lo largo de mi vida. Recuerdo los pocos momentos en los que tuve verdadero miedo. Quizá de niña, cuando mi padre estaba en la cárcel, pero entonces el miedo tenía una definición diferente. Tenía más miedo a la oscuridad que a la Securitate. Durante los 25 años de Ceaușescu (y los míos) no tuve miedo de que me detuviera, porque un análisis lógico me decía que no podía permitirse el lujo de detener a un escritor conocido sin poner en peligro su imagen occidental de disidente del bloque comunista, una imagen que él apreciaba. Es cierto que en el último año (al igual que Putin ahora) había perdido el contacto con la realidad y se había vuelto imprevisible, por lo que podía pasar cualquier cosa. Ahora tengo miedo de cosas más abstractas... más teóricas, pero más aterradoras: temo el cambio en el equilibrio de las grandes potencias, que puede adquirir formas concretas y trágicas como en Ucrania; la escalada alocada de lo políticamente correcto, de la cultura de la cancelación y todas esas tendencias anti-culturales, anti-tradicionales, anti-históricas, que ponen en peligro la democracia (que significa el voto de la mayoría) mediante la dominación de las minorías que preparan un nuevo totalitarismo, post-comunista, esta vez occidental. Como ve, lo que me ha asustado siempre es la falta de libertad que ha generado el comunismo, en sus distintas formas.

 – Por muchos de sus escritos pareciese que de alguna manera su vida le ha preparado para la muerte; ¿Está preparada para la Inmortalidad? ¿Siente cierta responsabilidad en lo que escribe por esa posible trascendencia?
– He escrito en varias ocasiones que tengo más miedo a la inmortalidad que a la muerte, pero no sé si esta manera de hablar no es una frivolidad, ya que ambas representan formas ilimitadas e inabordables de misterio. Es cierto que la inmortalidad depende de las generaciones futuras, es decir, de las personas, mientras que la muerte sólo depende de Dios, lo que le da más sentido.  

– Hay varios poemas suyos en los que utiliza la metáfora del ser humano como planta… también hay alguno donde utiliza esta misma analogía entre planta y Dios. ¿Cree en el ser humano como un dios? ¿Cree en Dios?
– Sí, creo. Estoy convencida de que el universo, el cosmos, el mundo de las plantas y los animales, el ser humano, tienen un sentido, una lógica, una belleza que, al no poder comprenderlos hasta el final, hemos llamado Dios. En este contexto, para mí, el hecho de no sentirme nunca sola es la definición de Dios.  

– Se conoce bien su oposición al régimen comunista del dictador Ceausescu y otros tantos impositores de esa doctrina (Mao, Stalin, Pol Pot, etc). ¿Qué opina sobre el comunismo ideológico? Es decir… ¿Qué opina sobre los preceptos comunistas que desarrollaron Marx y Engels sobre la redistribución de la riqueza o la lucha de clases? ¿Ve menos dañino el capitalismo? ¿Es justa la dicotomía capitalismo vs comunismo o hay más vías?
  – El mal del comunismo proviene de la falta de libertad mientras que el mal del capitalismo es el resultado de la libertad. No se trata de considerar ideal ninguno de los dos órdenes, sino de ver cuál es más fácil de soportar. Mediante la libre competencia de fuerzas e ideas, el capitalismo está en continuo movimiento generando valores, mientras que mediante la imposición forzosa de ideas (Marx, Lenin, Mao) el comunismo genera estancamiento. La Unión Soviética no sufrió una derrota militar, sino que murió por sí misma. El problema es que mientras haya desigualdad social, el comunismo siempre se regenerará, y la desigualdad es eterna porque se basa en la desigualdad natural de los seres humanos. El comunismo sólo ha funcionado en las dictaduras, el capitalismo en los estados de derecho, y la paradoja es que –aunque la idea del comunismo floreció a partir del amor por las personas y de las buenas intenciones (la compasión y el espíritu de libertad), y el capitalismo utiliza rasgos anímicos, más bien negativos (la avaricia y el deseo de enriquecimiento)– la necesidad de bienestar de las personas, e incluso de felicidad, la proporciona en mayor medida el capitalismo que el comunismo.    

– ¿Hablando de la importancia de los valores morales en un escritor… usted se siente más cercana a Dostoyevski o a Gide? ¿Por qué?
– Dostoievski, por supuesto. Porque creo en la necesidad humana de separar el bien del mal, que existe en Dostoievski y no en Gide.

– Decía su compatriota Cioran que pretendía ser inútil para ser inutilizable. ¿Cree que la poesía es inútil?
– Entiendo a Cioran en esta frase, porque siempre me ha asustado el crecimiento exponencial del deseo y de los medios de manipulación en la sociedad moderna, que en la era de la postverdad y de las fake news ha tomado formas verdaderamente criminales. En cuanto a la poesía, creo que no sólo no es inútil, sino que incluso a veces (y especialmente en los momentos difíciles) es un punto de apoyo y una solución para salvar el alma humana y, por tanto, las sociedades humanas. Hace poco tuve una conferencia titulada «¿Puede la poesía salvar el mundo?». Y yo respondí que sí.  

– Pensando en un poema suyo donde alude a ‘Los epígonos’ de Eminescu… ¿Queda algo de niña en usted?  
– Sinceramente, así lo espero. Brâncuși dijo que «cuando dejamos de ser niños, estamos muertos para siempre». Y todavía me siento muy viva.  

– Viene a nuestra ciudad con su reciente obra en España ‘Un arcángel manchado de hollín’, publicada por Galaxia Gutemberg y que reúne tres libros muy dispares en el tiempo. ¿Cuál es el discurso que articula esta reunión de libros publicados en 1985, 1990 y 2016?  
– Se trata de tres libros de poesía, y la poesía –cuando es real– nunca es un discurso. Lo que une a los tres libros, estilísticamente muy dispares, es un sentimiento de rebeldía, aunque la rebeldía se dirija a cosas distintas: en los dos primeros ante la falta de libertad y el terror; en el tercero ante el implacable e incomprensible paso del tiempo.

– ¿Conoce a algún autor de nuestra ciudad?  
– Leí con pasión y admiración la literatura de los grandes escritores españoles clásicos y modernos, e incluso algunos poetas contemporáneos que conocí en festivales de poesía o ferias del libro. Pero en el caso de estos últimos, generalmente no sabía en qué ciudad habían nacido o en qué ciudad vivían. Sin embargo, si lo pienso bien, Antonio Gamoneda –con el que leí poesía  en un recital organizado en Madrid por el Instituto Cultural Rumano– es de aquí, al igual que Juan Carlos Mestre, que me concedió el honor de participar en la presentación de uno de mis libros en Madrid hace unos cuantos años. En cuanto a Tomás Sánchez Santiago, que vive en León pero nació en Zamora, nos conocimos en una librería de Zamora. Ese momento fue luego descrito por él en un poema de gran sensibilidad sobre las circunstancias de aquel encuentro, un poema que me impresionó y que admiro.  

– ¿Qué supone para usted el silencio?  
– El silencio es la sustancia mágica –que no se ve ni se oye– entre las palabras de un poema, sin la cual, el poema es sólo un montón de palabras. Hace muchos años, en la cátedra de poesía del Centro Montale de Roma, pronuncié una conferencia titulada ‘La poesía entre el silencio y el pecado’ acerca de la relación entre el pecado del exceso de las palabras que se han convertido en discurso y el ideal inalcanzable que representa el silencio absoluto para la gran poesía.
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