Las larvas de este insecto, que se alimentan de las uvas, son las causantes de unos daños que favorecen la aparición posterior de podredumbres en el racimo. En el caso de que la presencia del insecto sea muy masiva, la cantidad de uva que se vendimiará puede reducirse de forma importante, provocando pérdidas que pueden llegar a ser muy cuantiosas.
Por este motivo, la Estación de Avisos, en colaboración con el Consejo Regulador de la Denominación de Origen (DO) de los vinos del Bierzo, hace un seguimiento de la evolución de la plaga durante el año, mediante trampas de feromonas. De cara al combate contra el insecto, “lo más eficaz será aplicar materias activas recomendadas en inicio de eclosión, que es el estado en el que se encuentra la plaga actualmente”, apuntaron los responsables de la Estación de Avisos. De la misma manera, se recomienda alternar las materias activas utilizadas para evitar problemas de resistencia.
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