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"’Aldeanos leoneses’ le abrió a Sorolla la puerta de Nueva York"

"’Aldeanos leoneses’ le abrió a Sorolla la puerta de Nueva York"

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‘Aldeanos leoneses’ (1907) es la obra que Joaquín Dorolla realizó para el proyecto de la Hispanic Society de Nueva York sobre una visión general de España. Ampliar imagen ‘Aldeanos leoneses’ (1907) es la obra que Joaquín Dorolla realizó para el proyecto de la Hispanic Society de Nueva York sobre una visión general de España.
Fulgencio Fernández | 11/01/2020 A A
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"’Aldeanos leoneses’ le abrió a Sorolla la puerta de Nueva York"
Pintura Sorolla y León, la presencia del pintor en esta provincia, es el tema que aborda este sábado Miguel Ángel Cordero en la conferencia que ofrece en el Etnográfico de Mansilla
Que un cuadro del gran Joaquín Sorolla (Valencia, 1863-Cercedilla, 1923)lleve por título ‘Aldeanos leoneses’. Que el de otro sea ‘Plaza de San Bartolomé de Astorga’ o que en otro aparezca claramente la Catedral de León obliga a pensar en la presencia del pintor, uno de los más reconocidos de la pintura española. Esas huellas leonesas son las que sigue el investigador Miguel Ángel Cordero, Miguel Ángel Cordero López, director del Museo La Comunal y Batán del Val de San Lorenzo, y de las que esta tarde (a las 17.30 horas)hablará en la conferencia que ofrece en el Museo Etnográfico Provincial con sede en Mansilla de las Mulas.

Miguel Ángel Cordero recuerda el origen de su pasión por este tema de la relación de Sorolla con León está en Concha Casado, a la que Cordero reconoce como «mi gran maestra»y como tal le puso deberes. «Ella estaba convencida de que Sorolla estuvo en León y por eso insistía en que investigara este asunto». Yconociendo la pasión que Concha Casado ponía en los asuntos que traía entre manos es evidente que cada cierto tiempo le preguntaba a Miguel Ángel Cordero cómo avanzaba esa investigación, que pronto comenzó a dar frutos y constatar que era muy acertada la intuición de Concha Casado. «Todas las pistas abundaban en esta relación. Las primeras nos llegaron, como parecía lógico, del Museo Sorolla, pero también de otras fuentes como la Hispanic Society de Nueva York o la Fundación Bancaja de Valencia».

Y así fueron cerrando el círculo de la presencia de Sorolla en León, documentando diversos viajes entre los años 1902 y 1913. «Sabemos que Joaquín Sorolla venía buscando escenas costumbristas, indumentaria tradicional —temas que tanto gustaban a Concha Casado— y acudía a los lugares donde era más fácil presenciarlas, como los mercados de la Plaza Mayor de León o la plaza San Bartolomé de Astorga. Pero también estuvo en romerías, rogativas e incluso bodas». Y explica Cordero que además de pintar estas escenas también realizaba una faceta muy desconocida de Sorolla, la de fotógrafo. «En este arte de la fotografía le inició y enseñó un gran fotógrafo, Antonio García Peris (Valencia, 1841-1918), que con el tiempo sería su suegro. De él aprendió el oficio y las técnicas fotográficas». Y tomó fotografías en Astorga y León, «porque en una carta que le escribe a su mujer, Clotilde, le dice que no encuentra la carpeta negra con las fotos que hicimos —él y Clotilde— en León y Astorga».

Es evidente que no existe la menor duda de la presencia del pintor en León.

Y llega una fecha importante, 1907, cuando utilizando el material recopilado en León —sus grabados, apuntes, fotografías— ya pinta ‘Aldeanos leoneses’ que, explica Cordero, «es la obra que le abre la puerta de la Hispanic Society de Nueva York».

Parece que a Joaquín Sorolla le atraparon aquellas escenas costumbristas que venía buscando así como las costumbres y ricas tradiciones de esta tierra pues, explica Miguel Ángel Cordero, «él llegó a escribir, en 1912, que era una verdadera pena que todos estos elementos de nuestra cultura se perdieran». No se sabe a ciencia cierta cuál fue el detonante de la presencia de Sorolla en León pero Cordero aventura que «bien pudiera ser que le hablara de estas tierras Francisco Alcántara, gran amigo suyo y director de la Escuela de Cerámica de Madrid, quien era un viajero, por todo el país y no hay que olvidar que el único curso de verano de la Escuela de Cerámica se celebró precisamente en el Val de San Lorenzo».

Joaquín Sorolla estaba realizando un gran proyecto para la Hispanic Society de Nueva York, la visión general de España región a región y, señala Cordero, «la tela de mayor tamaño es la que corresponde a Castilla la Vieja y León, con el maragato tamborilero y la maragata en primer plano, la denominada La fiesta del pan». Esta relación de Sorolla con Nueva York provoca una curiosidad, que ahora mismo hay más obras del pintor valenciano en Estados Unidos en la propia fundación.

Su obra Aldeanos leoneses se convirtió en una de las obras más celebradas de Sorolla, presente en numerosas exposiciones por todo el mundo. Pero Miguel Ángel Cordero abordará en su conferencia otras muchas obras, relacionadas con lugares como La Virgen del Camino y otras muchas pues tirando de aquel hilo que le puso Concha Casado «como deberes»fueron numerosos los hallazgos, como un pequeño cuadro (de 34x22 centímetros) en el que plasmaba su visión de la Catedral de León y que fue subastado hace unos años y adquirido por 35.000 euros por «un coleccionista internacional», no se dieron más datos desde la sala de subastas.

Aprovechando que fue Concha Casado quien puso a Miguel Ángel Cordero sobre la pista de Sorolla, el investigador reivindica ahora la memoria de «doña Concha», a la que considera excesivamente olvidada.
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