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Adolfo Álvarez Barthe: "Calzada no es surrealista"

Adolfo Álvarez Barthe: "Calzada no es surrealista"

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Adolfo Álvarez Barthe y Luis García. comisarios de la exposición ‘Calzada. El humanismo renaciente’. | MAURICIO PEÑA Ampliar imagen Adolfo Álvarez Barthe y Luis García. comisarios de la exposición ‘Calzada. El humanismo renaciente’. | MAURICIO PEÑA
Joaquín Revuelta | 02/02/2021 A A
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Adolfo Álvarez Barthe: "Calzada no es surrealista"
Arte Tras comisariar junto a Luis García la exposición retrospectiva de Luis Sáenz de la Calzada ‘El humanismo renaciente’ y publicar un ensayo biográfico, acaba de ver la luz un análisis pictórico del artista leonés
El pintor y escritor Adolfo Álvarez Barthe fue protagonista el pasado sábado en la Librería Universitaria de la firma de ejemplares de su más reciente publicación, ‘Luis Sáenz de la Calzada, un análisis pictórico’ (Eolas ediciones) que viene a completar la anterior ‘Luis Sáenz de la Calzada, un ensayo biográfico’ (Eolas ediciones) y la exposición retrospectiva ‘Calzada. El humanismo renaciente’, que pudo contemplarse en el Centro Leonés de Arte durante los meses de noviembre y diciembre de 2018 y enero de 2019.  

– La figura de Luis Sáenz de la Calzada ha ocupado los tres últimos años de su vida con la publicación de un ensayo biográfico, un análisis pictórico y la puesta en marcha de una gran exposición retrospectiva con el título ‘El humanismo renaciente’. No se si ya estaba todo en su cabeza o si un proyecto le ha llevado al otro.
– En mi cabeza no estaba ideado. Yo sí creo que estaba ideado en la cabeza de alguien que es Luis García. En realidad el primer evento al que me invitan es a dar una conferencia sobre Luis Sáenz de la Calzada en el Centro del Clima de La Vid de Gordón. Una vez acabada la conferencia Luis García me propone la redacción del libro, y a la vez que estoy redactando el libro me propone comisariar junto con él la exposición en el Centro Leonés de Arte. Una vez presentado el libro, que en el caso de León tuvo lugar en la Biblioteca Gumersindo de Azcárate de la Fundación Sierra Pambley y en Madrid en la Residencia de Estudiantes –porque Sáenz de la Calzada había estudiado allí– y también en la Fundación Carlos Edmundo de Ory en Cádiz, que también tiene ciertas vinculaciones institucionistas, me propuso también la redacción de un análisis pictórico. Yo he ido obedeciendo porque si no no lo hubiera escrito. Yo solo voy a escribir cosas si me lo piden, porque en realidad soy pintor. Yo creo que la intención de Luis García era dejar si no cerrado sí ampliado el análisis de la figura de Luis Sáenz de la Calzada, que no contaba con un buen análisis por lo menos desde el punto de vista de la historia del arte.  

– En una figura tan poliédrica como la de Luis Sáenz de la Calzada, ¿qué le resultó más complicado de acometer, el ensayo biográfico, el análisis pictórico o el comisariado de la exposición retrospectiva del CLA?  
– El análisis biográfico no tanto porque sí es poliédrico pero se le puede seguir y hay datos y hay obras. Se sabe de su función de actor, bastaba con indagar un poco para saber qué obras habían presentado. De su faceta como conferenciante bastaba leer la prensa de la época. De algún tipo de ensayo científico, porque no hay que olvidar que era un hombre de ciencias, era médico y biólogo. Ahí era fácil. Lo más difícil ha sido hacer un análisis pictórico porque todo lo que se había hecho críticamente sobre ese aspecto era deficiente porque se decían cosas que no son. Calzada no es surrealista. Se decían cosas sueltas que también tenían que ver con el momento histórico que se iba viviendo. Hay que decir sin embargo que Antonio Gamoneda en las cuatro o cinco cosas que dijo de él, no ligadas en una estructura entera, sí daban en la diana. Entonces, a partir de ahí y con los nuevos instrumentos que tiene la historia del arte sí se ha podido hacer una semblanza crítica de su pintura que no existía antes.

– ¿Qué aspectos fueron los que destacó Gamoneda que resultaron a su juicio tan certeros?
– Gamoneda lo ubicó tanto en pintura como en literatura. Se ha publicado hace unos años un poemario inédito de Calzada con el prólogo de Antonio Gamoneda, quien no se dejó engañar digamos por los movimientos estéticos. Gamoneda lo centró muy bien tanto en literatura con el creacionismo como en pintura con la Escuela de Vallecas y el retorno al orden. Todo eso viene amalgamado ahora y puede desarrollarse críticamente mejor.
       
– Recuerdo que en nuestra anterior conversación con motivo de la presentación del ensayo biográfico me comentaba que la pintura de Luis Sáenz de la Calzada estaba muy influenciada por la literatura y dada la figura de su maestro y mentor, José Moreno Villa, por los emblemas. ¿Podría profundizar en esa idea?
– Moreno Villa era un bibliotecario que llegó a dirigir el Archivo Nacional y llevaba a los residentes por los museos, les enseñaba cosas, les llevaba por los archivos, y la literatura emblemática es un aspecto que influye mucho en Calzada porque le conviene mucho también a Calzada. Calzada es un hombre que en toda su obra pictórica hay muchos contenidos: contenidos literarios, contenidos mitológicos, contenidos científicos... y la manera de aunar todo eso ya la habían probado los autores de tratados de emblemática en el Renacimiento y el Barroco. Unir dos objetos en apariencia imposibles de unir, objetos que no se darían cita en la vida común para desarrollar un discurso, eso es lo que hace la emblemática. Y ese es el proceder pictórico de Calzada, que así aprovecha también todos sus conocimientos.  

– ¿Cómo fue la gestación del libro, cuya redacción tengo entendido se hizo en buena medida en los meses del confinamiento más estricto?
– Antes de la pandemia yo ya tenía bastante documentación consultada y tenía un esquema. Según nos confinaron domiciliariamente pues yo que soy un trabajador muy metódico me levantaba, desayuna y por la mañana ya empezaba a redactar. Ya había hecho algo pero se rehace todo entre los meses de marzo, abril, mayo y principios de junio. Ahí es cuando se hace el libro entero. Luego otra cosa es la maquetación, que también tiene su interés porque la pintura de Calzada tiene un aspecto secreto, un aspecto hermético, y yo quería que la edición también tuviera algunos detalles de ese tipo. Por ejemplo, la introducción está vertebrada en doce pequeños capítulos. La inicial capitular de cada uno de ellos va dando luego un lema, que era el lema de trabajo de Calzada, ‘festina lente’, un lema muy antiguo que perteneció al emperador Augusto aunque luego se reactualizó en el Renacimiento con el editor Aldo Manucio. ‘Festina lente’ sería el equivalente a ‘sin prisa pero sin pausa’. Yo quería meter esos pequeños secretos también en la parte de la edición y en ese sentido el editor Héctor Escobar ha sido mi cómplice porque lo hemos pasado muy bien jugando con la edición.

– Tengo constancia de que ha quedado muy satisfecho con todo el trabajo desarrollado en ‘Luis Sáenz de la Calzada, un análisis pictórico’.
– Yo quedo satisfecho cuando veo los resultados de un trabajo. Yo conocía a Calzada, lo traté varias veces en su casa y delante de sus obras hablábamos de símbolos y de todo. Yo tenía conocimientos, pero convertirlo en un discurso lógico es otra cosa. Ese esfuerzo para convertirlo en un discurso lógico y poner en un valor ya certero a una persona y a su obra te deja muy satisfecho. Sin que parezca muy vanidoso, yo sé lo que he hecho. Era difícil hacer un análisis pictórico porque la historia del arte tenía que renovarse también para poder incluir no solo a él sino a otros pintores. Qué diríamos de Balthus, que diríamos de Gallart si no renováramos la historia del arte. Y resulta que sí, que se ha renovado. En el momento en que la historia del arte, y eso ocurre sobre el año 2000, ya admite como categoría histórica el anacronismo –Calzada fue un anacrónico, pero lo fue por razones históricas– ya se puede iniciar un análisis pictórico sólido.

– No sé si el acto del pasado sábado en la Librería Universitaria con la firma de ejemplares fue la primera presentación pública de ‘Luis Sáenz de la Calzada, un análisis pictórico’ o si ya ha tenido oportunidad de presentarlo en otros ámbitos. ¿Cómo es la hoja de ruta que va a seguir la publicación?  
– La idea es hacer una presentación como dios manda. La vida tiene que seguir y aquello fue una firma del libro. Había gente ya esperándolo y también hay que poner un poco de entusiasmo en todo este desastre. He estado hablando con gente de Madrid, con Margarita Sáenz de la Calzada, que fue la que me procuró la presentación del ensayo biográfico en la Residencia de Estudiantes, y me ha asegurado que cuando todo esto pase o nos dejen sí se harán presentaciones como deben de ser. Yo creo mucho en lo comunitario y creo que un artista y un escritor deben de gozar del aplauso en la plaza pública. Me hizo mucha emoción el sábado ver cómo se acercaban las personas porque a mí no me afectó mucho mentalmente el confinamiento porque yo trabajo en casa y no me sentí prisionero en mi propia casa, muy al contrario, pero claro esto ya empieza a fatigar y cuando vi que entraban las personas para la firma me dije: ¡dios mío, mi público! La verdad es que me hizo mucha ilusión.
     
– Dada la figura tan polifacética de Luis Sáenz de la Calzada, supongo que quedan todavía muchos aspectos dignos de estudio que desconozco sí tiene voluntad de explorarlos de cara a futuras publicaciones, bien sea por iniciativa propia o por encargo.
– Yo obedezco, Si me piden pues doy. Soy un buen bautizado. Sé que se va a intentar la publicación de otros poemarios inéditos, que necesitarían también aparato crítico. Los aspectos científicos no hace falta ahondar en ellos porque Calzada fue doctor en medicina y luego profesor de Biología en la Universidad de León y aunque publicó algunas cosas dentro del discurso científico son cosas normales. Pero falta ahondar un poco más en la parte literaria. Me consta también que el archivo que tiene Margarita Sáenz de la Calzada y al que yo tuve acceso hay bastantes obras inéditas. Hay incluso algunas obras de teatro de formato autosacramental y todo eso está inédito. Luego sobre la pintura haría falta que el coleccionista acercara las imágenes de esos cuadros que posee, más que nada para engrandecer el catálogo de Calzada.
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