¿Y si no hay setas? Pues se hacen

José Ángel llegó a las setas por trabajo y se quedó en el ‘mundillo’ micológico por afición, la que le ha llevado a hacer réplicas en resina y ahora, en impresión 3D

T. Giganto
04/11/2021
José Ángel González Cuenca, en la Asociación Micológica de San Jorge, junto a algunas réplicas que ha elaborado. | MAURICIO PEÑA
José Ángel González Cuenca, en la Asociación Micológica de San Jorge, junto a algunas réplicas que ha elaborado. | MAURICIO PEÑA
Cuando las setas escasean en el campo, como ha sido el caso de esta temporada en la que la ausencia de lluvias no ha propiciado que sean muchos los hongos que se puedan encontrar, brotan del trabajo de José Ángel González Cuenca. Conoce a la perfección la anatomía de las setas dada su trayectoria profesional como taxónomo en la empresa de Antibióticos de León y eso, unido a una maña y una paciencia infinitas, ha sido la clave a la hora de hacer reproducciones exactas de centenares de setas. Utiliza principalmente la resina para darles forma, aunque últimamente se ha valido también de la impresión 3D para ‘dar vida’ a algunas variedades como es el caso de una de las muchas Morchellas que se pueden encontrar en el monte. Y así es como en la Asociación Micológica Leonesa de San Jorge, de la que es socio, tienen setas todo el año para instruir a socios e interesados en la micología. «¿Y si no hay setas qué hacemos? Pues hacer réplicas para poder verlas directamente como son», comenta González Cuenca mientras sostiene en la mano un manojo de Cyclocybe aegerita que si no se toca pasa por real porque ni le falta ni le sobra una pincelada a la pieza.

El proceso que sigue José Ángel a la hora de hacer una réplica empieza por coger un modelo de seta en el campo. «Después lo sumerjo en látex, y una vez endurecido lo relleno con resinas. Cuando ya se ha solidificado, lo pinto a mano procurando decorarlas tal y como me las encuentro», explica. «Son réplicas bastante identificables en cualquier momento», reconoce después de haber perdido casi la cuenta de las muchas que ha elaborado. «En Valladolid expuse 420 especies diferentes, que son muchas especies. En Gijón, para el Jardín Botánico, hice más de 200. También hice para el Centro de Interpretación de la Naturaleza de Braganza, en Portugal, para la Universidad de León y para el Centro de Interpretación del Lobo en Zamora», enumera González Cuenca, que tiene su trabajo diseminado en diferentes puntos como de esporas reales se tratara.

Pero antes de llegar a la resina y a la impresión 3D, este experto en micología había hecho setas liofilizadas, un proceso más costoso que consiste en la extracción de la humedad de la seta por sublimación y que daba como resultado una pieza mucho más frágil. «Allá por el 90 aproximadamente habíamos hecho una exposición el Conde Luna con motivo de una semana micológica y expuse más de un centenar de setas liofilizadas que, curiosamente, desaparecieron antes de que las perdiéramos nosotros», comenta José Ángel entre risas recordando aquella anécdota que le hizo decantarse por otros métodos como la resina para contar con setas todo el año para la divulgación.

«Normalmente la gente llega a las setas y a estudiar por afición, pero lo mío fue al contrario. Yo empecé a trabajar en Antibióticos con el que probablemente sea uno de los mejores micólogos que ha habido en España y que fue José Luis Fernández Puentes, así como con un americano, George Luedemann», relata José Ángel. «Empezamos a hacer taxonomía para buscar nuevos productos con los que lograr antibióticos, y de hecho sacamos bastantes patentes sobre nuevos medicamentos de los microorganismos y esa taxonomía, de atinomicetos, principalmente me llevó a estudiar también la taxonomía de los hongos», explica con precisión González Cuenca buscando el origen de lo que hoy es ya una gran colección de fieles reproducciones de setas. En su relato llega a Jaime Andrés y al grupo que este creo en la Universidad de León con el que sacaron el primer libro de 570 especies de León. Fue entonces cuando se propusieron hacer un libro de las especie de Castilla y León. «Pero a raíz de faltar Jaime el grupo se disgregó. Eso sí, no calló en el olvido y Arsenio Terrón y Basilio Llamas crearon el ‘Atlas fotográfico de los hongos de Castilla y León’, una obra maravillosa hecha en base a aquel trabajo», comenta orgulloso, pues algo de lo que él sabe de setas se guarda en esas páginas. Cuando José Ángel acaba de contar su historia se afana de nuevo al microscopio para ver al detalle una seta. No vale con saber, hay que demostrarlo. Y él en eso va sobrado.
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