Villamanín celebró este domingo la tradicional Rogativa de Barrio, una de las manifestaciones religiosas y populares más arraigadas de la Montaña Central Leonesa. La cita reunió a numerosos vecinos y visitantes en torno a la ermita de Nuestra Señora de Barrio, patrona del valle, manteniendo viva una tradición centenaria vinculada a la fe, el mundo rural y la convivencia vecinal.
La jornada comenzó con el traslado en autobús desde la plaza del Ayuntamiento de Villamanín hasta la campa donde se desarrollaron los actos. Posteriormente se celebró la misa solemne y la tradicional procesión, uno de los momentos más emotivos de una celebración que cada último domingo de mayo congrega a vecinos de distintos pueblos del Valle de la Tercia y Arbas, en el municipio montañés.
La Rogativa de Barrio hunde sus raíces en las antiguas tradiciones del mundo rural leonés. Durante generaciones, los vecinos acudieron en procesión hasta este lugar para pedir lluvias, buenas cosechas y protección para el ganado, medios fundamentales de vida en la zona. La bendición de los campos sigue siendo hoy uno de los símbolos más representativos de esta celebración que se mantiene en el tiempo.
Tras los actos religiosos, los asistentes disfrutaron del tradicional reparto del bollo preñado y bebida, convirtiendo así la celebración en una comida popular al aire libre y en un espacio de encuentro entre vecinos y generaciones.
Bajo el lema ‘Tradición, fe y convivencia’, la Rogativa de Barrio volvió a demostrar un año más su capacidad para preservar las costumbres de la montaña leonesa y reforzar los lazos entre los pueblos del municipio, manteniendo viva una herencia cultural y religiosa que forma parte de la identidad de Villamanín.