Villamanín volvió a estrechar este domingo sus lazos con el vecino Principado con la celebración de una nueva edición del Día de Asturias, una cita que cada año pone de manifiesto la histórica conexión entre la montaña leonesa y el Principado. La localidad vivió una jornada de encuentro y convivencia en la que la tradición, la gastronomía y la música compartieron protagonismo con vecinos y visitantes, en un ambiente festivo que se prolongó durante buena parte del día.
Desde primera hora, el ambiente festivo se hizo visible en las calles y en la plaza, donde se instaló el mercado artesanal. Los puestos ofrecieron una variada muestra de productos y elaboraciones, con presencia de velas, quesos, dulces y productos de panadería, repostería, orujos artesanos, trabajos en cuero, bisutería, manualidades, ropa, bolsos y adornos, entre otras propuestas. Una oferta diversa que permitió a los visitantes acercarse a diferentes productos artesanales y descubrir propuestas vinculadas a la tradición mientras disfrutaban del ambiente de la jornada.

También la gastronomía tuvo un marcado acento asturiano. En la barra instalada para la ocasión no faltaron la sidra y los bollos preñaos, dos clásicos que acompañaron buena parte de la celebración y que contribuyeron a trasladar a Villamanín algunos de los sabores más reconocibles del Principado.

El vínculo con Asturias estuvo presente incluso en el paisaje cotidiano del municipio. La bandera asturiana ondeó en el balcón del Ayuntamiento durante toda la jornada, como símbolo de una relación histórica que, en esta zona de montaña, se ha mantenido viva generación tras generación y que encuentra en esta celebración una de sus expresiones más visibles.
La música tradicional volvió a ocupar un lugar destacado con el pasacalles de gaitas y el posterior baile vermú, mientras que la programación incluyó también la celebración religiosa y una comida popular en el Parque Viejo, donde los asistentes compartieron mesa en una jornada marcada por la convivencia y el carácter popular de la cita. La tarde mantuvo el carácter familiar de la celebración con actividades infantiles, torneo de parchís y música, prolongando el ambiente festivo y dando continuidad a la programación.
Y entre las numerosas estampas que dejó el Día de Asturias hubo también una curiosa protagonista. A primera hora de la mañana ya se formaba una cola ante el puesto de la Comisión de Fiestas de Villamanín para adquirir lotería de Navidad, una expectación que tiene un motivo especial: la comisión vendió el pasado año el primer premio del Gordo de la Lotería de Navidad.
Con todos estos ingredientes, Villamanín volvió a convertir el Día de Asturias en mucho más que una celebración festiva: en una jornada para reivindicar una historia compartida y unos vínculos que siguen muy presentes a ambos lados del Puerto de Pajares.
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