Tres horas y 31 minutos. Esta es el tiempo por carretera que separa a León de Madrid al recorrer los más de 339 kilómetros que separan ambas ciudades utilizando la vía más rápida. Si ponemos el GPS en dirección al norte del país, el trayecto hasta Pamplona nos llevaría cerca de cuatro horas. Si deseamos visitar el primer pueblo tras pasar la frontera con Francia, Hendaya, tendríamos que invertir cuatro horas y 16 minutos desde la capital leonesa hasta poder aparcar nuestro coche en esta pequeña localidad gala de 18.000 habitantes. A bote pronto, la lógica invita a pensar que un trayecto por carretera dentro de los límites de la provincia estaría muy lejos de estos tiempos, aunque la realidad nunca deja de sorprendernos.
De esta manera, si ponemos como punto de partida el pequeño pueblo de Lomba, ubicado en el municipio de Benuza, y seleccionamos como lugar de destino la localidad de Caín de Valdeón, en el termino municipal de Posada de Valdeón, la pantalla de Google Maps ofrecerá un tiempo estimado para el trayecto de cuatro horas y 22 minutos: una ‘odisea’ que casi nos obligará a recorrer prácticamente toda la provincia de suroeste a noreste. Nada más colocar las maletas en el coche y arrancar el motor, nuestro trayecto nos llevará por la LE-164 en dirección al norte. Unos 30 kilómetros después, deberemos tomar la N-536 para, poco después, girar a izquierda y seguir nuestro camino en dirección a la N-120. Cuando nos estemos aproximando a Ponferrada, entramos por primera vez en una autovía, en este caso la A-6. Ya en territorio maragato, seguimos nuestra ruta por la AP- 71. Tras un breve paso por la LE-30 a la altura de Armunia, una nueva autopista aparecerá en nuestro camino por carretera, en esta ocasión la A-60. En la recta final de viaje, la N-625, la N-621 y la LE-2711 serían las últimas carreteras por donde tendríamos que circular antes de llegar a Caín de Valdeón. Un auténtico laberinto de desvíos y cambios de sentido para poder salvar los 315 kilómetros que separan Lomba y Caín de la forma ‘más rápida’.
Los tiempos serían casi idénticos al unir Caín con las zonas más remotas de la Cabrera y de los Ancares
Si bien esta travesía se lleva el oro en cuanto al más viaje más largo posible entre dos localidades de la provincia, siempre comparando entre los trayectos más rápidos, el margen es muy estrecho. De esta manera, otras rutas tendrían tiempos similares al recorrer la distancia que separa Lomba, en la Cabrera, del extremo nororiental de la Montaña Oriental. Así, un desplazamiento desde los límites provinciales de la zona de Ancares, en poblaciones como Suárbol o Balouta, ambas en el municipio de Candín, hasta Caín también se prolongaría hacia las cuatro horas y 20 minutos. De esta manera, para conocer cuál es el trayecto más dilatado en el tiempo entre dos pueblos de León hay que emplear el cronómetro, en una comparativa en la que casi habría que acudir a una ‘foto finish’ para definir en qué recorrido se tarda más.
En este sentido, también superarían las cuatro horas y cuarto de viaje los desplazamientos desde Caín, en el corazón de los Picos de Europa, hasta otras localidades de la comarca de la Cabrera como Silván o Sigüeya. En todo caso, las combinaciones por encima de las cuatro horas al volante uniendo pueblos de León son ya numerosas.
Una orografía complicada
Cabe destacar que en el caso de los trayectos entre la zona de Ancares y la esquina suroriental de la provincia, a poblaciones como Escobar de Campos, los tiempos se reducen de manera considerable. Por ejemplo, un viaje desde Suárbol a este pequeño municipio de la comarca de Tierra de Campos se completaría, siempre según los tiempos que se ofrecen en Google Maps, en menos de tres horas.
Esto se debe a una orografía complicada en territorio provincial, que se convierte casi en extrema en tres de sus cuatro esquinas, en las cuales las carreteras también se vuelven más intrincadas a medida que se avanza por comarcas como la Cabrera, los límites al norte del Bierzo o la zona de los Picos de Europa. De esta forma, las características topográficas de las zonas montañosas de la provincia condicionan y dilatan estos tiempo de viaje.
En todo caso, la prueba más evidente de lo complejo del relieve leonés y de lo largas que pueden ser estas combinaciones entre distintas localidades de la provincia, es que lleva más tiempo ir desde pueblos de la Cabrera o del Valle de Ancares hasta Caín que lo que se tardaría en llegar desde la ciudad de León a territorio francés. Otro ejemplo de la magnitud de estos tiempos por carretera, en Europa central se demoraría menos de cuatro horas en conectar al volante tres capitales como Viena (Austria), Bratislava (Eslovaquia) y Budapest (Hungría).
Es evidente que una autovía de Lomba a Caín es una utopía, pero unas mejores infraestructuras permitirían acortar de manera sensible los tiempos entre distintos puntos del territorio leonés. Una provincia que, en ocasiones, es un mundo entero y que se tardaría casi cuatro horas en recorrer en coche de una punta a otra.